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Entrevista a Iroel Sánchez, presidente del Instituto Cubano
del Libro
"Los valores que la Revolución ha
defendido han sobrevivido en las condiciones más adversas"
Martín Latorraca y Hugo Montero
Sudestada
¿Qué repercusiones generó en Cuba el discurso de Fidel Castro del 17 de
noviembre de 2005?
Se trata de un discurso donde Fidel interpreta las necesidades de un momento
histórico clave para la continuidad de la Revolución, las une a las aspiraciones
populares, y va mucho más allá. Fidel retoma las ideas de un proceso anterior
que en los años ’80 se llamó "Proceso de rectificación de errores y tendencias
negativas", que se adelantó a todo lo que vino después con la caída del campo
socialista, proponiendo rescatar las ideas más originales del proceso
revolucionario cubano y barrer con aquellas cosas que se habían copiado
erróneamente de las experiencias soviéticas. El proceso de rectificación fue un
empeño por colocar en primer plano los valores originarios de la Revolución, las
ideas del propio Fidel y también del Che acerca de la construcción del
socialismo, como el trabajo voluntario, la convicción de que para el socialismo
es decisivo el factor humano, el factor subjetivo, por encima de los mecanismos.
Ese proceso se vio interrumpido por la entrada del país en la aguda crisis
económica de los años 90, ocasionada por el fin de las relaciones con los países
del Este de Europa, pero las ideas que lo impulsaron tienen que ver mucho con la
permanencia de la Revolución Cubana y con este discurso de Fidel en la
Universidad de La Habana. El proceso de rectificación también fue un proceso de
solución de necesidades populares y de aumento de la eficacia económica del
socialismo, con muy fuerte participación de las masas, con mucha discusión
popular. Cuando tú lees los discursos de Fidel de ese momento, te percatas de
que es el mismo ideario, de que hay una continuidad en las condiciones de ahora.
Los problemas generados durante estos años de crisis económica por algunas
transformaciones que tuvimos que introducir para poder sobrevivir, y por las
condiciones durísimas en que hemos tenido que hacerlo, han producido daños en la
ética revolucionaria, hay valores que se han deteriorado. Desde hace tiempo la
dirección del Partido viene impulsando el enfrentamiento a estas tendencias, se
han sostenido discusiones sobre los problemas de la corrupción, el peligro que
eso supone para la continuidad de la Revolución y para los valores que defiende.
Fidel coloca el 17 de noviembre esta discusión en un estadio superior, al hacer
la denuncia pública más radical y estremecedora, enlaza esta batalla contra la
corrupción en una lucha mayor contra el capitalismo, una lucha por el
fortalecimiento de lo que las personas perciben como la Revolución, que es la
justicia social, la igualdad basada en el trabajo y el mérito. Por eso Fidel
habla allí contra los nuevos ricos y presenta a los trabajadores sociales, a los
estudiantes, como instrumentos de profundización de la justicia social, de la
redistribución de los recursos obtenidos a partir de la revolución energética y
el control popular.
No es un discurso que busca una lucha con mecanismos tecnocráticos, si no que
convoca a una batalla política. El socialismo es la subordinación de la economía
a la política, eso es lo que ha permitido a la Revolución permanecer cuando
nadie fuera de Cuba daba un centavo por ella, cuando desapareció la URSS. En el
discurso se profundiza la conducción política de la economía, proceso que viene
de hace algún tiempo, con la centralización de los recursos económicos más
importantes del Estado, mayor control sobre los ingresos en moneda libremente
convertible de las empresas, que equivale a mayor eficiencia en el uso de las
finanzas, por otra parte se invierte en la innovación tecnológica asociada al
uso de la energía, y ambas acciones generan importantes ahorros revertidos en la
calidad de vida del pueblo. Como resultado de esta estrategia, el país puede
disponer de recursos crecientes para solucionar a fondo necesidades que afectan
la vida cotidiana y que no pudimos atender adecuadamente durante estos últimos
15 años, como el transporte, la vivienda y el combustible doméstico.
Para cualquier revolucionario tiene que ser estremecedor escuchar a Fidel decir
que este país puede autodestruirse, con la autoridad histórica que tiene, con la
confianza del pueblo que se ha ganado por estar ahí delante en las arenas de
Playa Girón, porque cuando en el Granma se cayó un compañero al mar no continuó
hasta rescatarlo, por ser el primero en el Moncada, y por ser el primero en las
batallas de todos estos años. Y por haber conducido el país en los momentos más
difíciles y haberlo sacado adelante; por saber ver como nadie las intenciones y
las debilidades de nuestros enemigos. Cuando él dijo "Elián volverá", con esa
seguridad absoluta de que algo tiene que ocurrir de ese modo, no es un acto
adivinatorio, tiene un fundamento en la experiencia histórica y en su capacidad
para penetrar en los acontecimientos.
Con respecto a las repercusiones, ha sido como una inyección de juventud a la
Revolución, de frescura, de movilización social; de concientización del pueblo,
de sus organizaciones, de la necesidad de enfrentar esto en el orden ideológico,
ético y de conocer qué queremos alcanzar. Saber que no se trata sólo de
satisfacer necesidades materiales, que obviamente tenemos que resolver y se
están resolviendo, si no hay una ética solidaria y sobre todo si eso no se basa
en la convocatoria realizada por José Martí a conquistar toda la justicia.
¿Dónde se nota esa pérdida de valores, en la sociedad o también en la
dirigencia política?
Ha habido dirigentes que han perdido valores, y si como se ha sostenido entre
nosotros, el socialismo es la ciencia del ejemplo, aunque no sean ni remotamente
la mayoría, es algo incompatible con la filosofía y la práctica política de la
Revolución Cubana cuya dirección siempre ha actuado en estos casos con
transparencia y verticalidad. El capitalismo es la corrupción institucionalizada
en la economía pero lo es aún mucho más en la política, que no pasa de ser una
negociación entre élites que sólo conocen la ética del máximo beneficio para sus
financiadores. La Revolución logró en estos años tan difíciles preservar el
poder político, preservar las conquistas esenciales relacionadas con la
educación, con la salud, pero si perduró y sobrevivió es porque se preservó la
confianza del pueblo en su dirección y la autoridad y la ejemplaridad del
Partido y sus militantes.
En la sociedad, se ha degradado el valor del trabajo. Fidel decía en una
intervención en la televisión, con posterioridad al discurso del 17 de
Noviembre, que quienes menos trabajan son los que mejor viven, algo que comienza
a revertirse y que estamos obligados a hacer retroceder cada vez más. A pesar de
ello, la justicia en Cuba sigue siendo una cultura, como lo es la igualdad en el
acceso a los servicios básicos: si a alguien se le ocurre hoy en Cuba privatizar
la salud, hay una insurrección popular. Eso está fuera de discusión. Puede haber
alguien que piense ingenuamente que en el capitalismo pudiera poseer tal cosa,
pero le dicen "tu hijo debe pagar para ser atendido en un hospital", incluso
aquellas personas que puedan tener valores degradados o que pueden sentir
algunas simpatías por el capitalismo, ganados por toda la subcultura de Miami,
de la que son portadores los "nuevos ricos", no conciben algo así.
Igual ocurre con la cultura de la solidaridad, que también puede haber sufrido
abolladuras, puede haber sufrido desgarraduras, pero sigue siendo una cultura.
Cuba es un país que es capaz de tener en este mismo momento decenas de miles de
médicos en los lugares más pobres del mundo, eso es una cultura; un país que fue
capaz de enviar 300 mil combatientes a luchar contra el apartheid en África, eso
está en la sangre, en la identidad de nuestro pueblo. Eso es lo principal que ha
creado la Revolución, ha creado una cultura de la dignidad humana y eso no se
puede obviar de ninguna manera. Los norteamericanos tendrían que asesinar a
millones de personas para barrer con eso. Puede haber cuarenta mil limitaciones,
deficiencias, gente que se corrompa, pero eso es una obra y está ahí. Es lo que
hace que los ciudadanos, cuando hay elecciones, acudan a votar y solos con su
conciencia, apoyen a los candidatos de la Revolución, a pesar de que el gobierno
de los Estados Unidos transmite más de 2.000 horas semanales de radio con
propaganda contrarrevolucionaria, a pesar de que, sólo oficialmente,
presupuestan 59 millones de dólares para la subversión contra Cuba. Y sin
embargo, la Revolución ha logrado sobrevivir, porque ha logrado ser cultura en
las personas.
Una anécdota: cuando la crisis de los balseros en 1994, aquellas imágenes eran
para muchos el fin de la Revolución, supuestamente nos quedaban horas. Clinton
decidió recluir todos esos balseros en la base que ocupan ilegalmente los
norteamericanos en Guantánamo, entonces ocurrió un horrible atentado en
Oklahoma. Pues, ¿tu sabes que estas personas que estaban en la base, esperando
ser admitidos en Estados Unidos, como un acto para tratar de ganar a la opinión
pública, plantearon que ellos estaban dispuestos a donar sangre para las
víctimas? Eso está expresando la cultura que la Revolución les dio, aunque sean
personas que renieguen de ella, eso se los enseñó la Revolución.
¿Puede ser el conocimiento un antídoto para que no se expanda esa pérdida
de valores que trae aparejado el capitalismo?
La idea de que la alternativa al consumismo está en la cultura es clave. El día
que cada habitante del planeta consuma el 20% de lo que consume el
norteamericano que sale en las películas de Hollywood, se acabó el mundo. Se ha
vuelto un tema de sobrevivencia, de sentido común. Por tanto, no sólo para Cuba
el consumismo no es la solución. No lo es para los países del Sur, que enfrentan
una situación de desventaja creciente, como tampoco lo es para un mundo cada vez
más interdependiente. El hecho de que tú le puedas ofrecer a la gente un
crecimiento espiritual, que en vez de desear el carro del año, se pueda ese año
haber leído nuevos libros, haber disfrutado de buena música, haber visto crecer
el acceso de sus hijos a la cultura, al conocimiento. Es algo en lo que se puede
crecer infinitamente, el desarrollo a través del conocimiento y la cultura.
Tenemos hoy 800 mil profesionales universitarios, 500 mil más en vías de
recibirse, en una población de 11 millones. Si en todos los municipios existen
filiales universitarias, tu estás implementando una concepción que busca sobre
todo el desarrollo espiritual del individuo, independientemente de dónde viva y
del dinero que tenga. En Cuba hay más de 100 escuelas que tienen un solo
estudiante; cada una tiene un televisor, una computadora, tiene un video, un
panel solar, porque están en lugares apartados a los que no llega la red
eléctrica. El hecho de que tengamos tantos deportistas, artistas, científicos,
bailarines, tiene que ver con la universalidad del sistema educacional, con
tratar de que no se pierda ni un solo talento, donde quiera hay un maestro, un
profesor de educación física, un instructor de arte, para desarrollar al máximo
las potencialidades de cada persona.
Nosotros no somos defensores de la escasez, tenemos que lograr condiciones
materiales de vida dignas para nuestro pueblo, no podemos encerrarnos en una
campana de cristal, aislados del mundo, pero tampoco podemos ser esclavos de
necesidades de consumo creadas artificialmente. El capitalismo crea
artificialmente necesidades y después obliga a trabajar para satisfacerlas, con
la televisión como una especie de púlpito del consumo, por el que se reciben las
orientaciones sobre qué, por qué y para qué comprar, y así ser aceptados en ese
mercado en que las personas y las ideas son una mercancía más. Es un ciclo
enloquecido, de esclavización, del que no se sale nunca. Una especie de
vasallaje del siglo XXI, con cada vez más gente sumida en la subcultura del
consumo que es la cultura de la apariencia. Nuestra concepción es que en el
conocimiento y la cultura están los instrumentos contra ese vasallaje.
¿Cuál podría ser el papel de los jóvenes en este momento histórico?
Fidel escoge la Universidad para dar ese discurso. Son los jóvenes, como los
estudiantes universitarios, los trabajadores sociales, que son gente muy joven,
los que están jugando un papel protagónico en esta lucha. Son también los que de
algún modo encarnan simbólicamente la continuidad histórica a la Revolución, en
la que los jóvenes tienen un papel central.
¿En qué aspectos se puede observar la vigencia del pensamiento del Che
Guevara en la sociedad cubana?
El Che está en la inconformidad ante nuestros problemas, está en ese discurso de
Fidel del 17 de noviembre. Cuando Fidel nos convoca a luchar contra todos esos
problemas, a enfrentar las deformaciones que denunció, nos está convocando
también desde el Che, nos está convocando también en su nombre, desde la reserva
moral que significa su legado. El Che está en la médula de la resistencia de
nuestro pueblo, y también está, sin dudas de ningún tipo, en el optimismo
solidario con que hoy se levantan los cubanos junto a los vilipendiados de la
América Latina.
¿Cómo observa el futuro cercano sin Fidel Castro?
Cada día que Fidel no esté, será un día de derrota para los Estados Unidos, un
día en que se recuerde que no pudieron vencerlo ni con la guerra, ni con el
asesinato; ni con el bloqueo económico, recrudecido después de la caída de la
Unión Soviética. Esa será la victoria definitiva de Fidel frente al
imperialismo.
Esa victoria no tendría sentido si la Revolución no continúa. Fidel no hubiera
trabajado intensamente todos estos años, no hubiera consagrado su vida a la
educación de nuestro pueblo, si no es para que la Revolución lo sobreviva. Sería
absurdo, por muchas ilusiones que se hagan, que un hombre haya levantado esa
obra junto a su pueblo para que no lo trascienda.
¿Cómo va a explicarle Estados Unidos al mundo que a pesar de su bloqueo exista
una Cuba con solución de sus problemas económicos, con un sistema energético
ecológicamente sostenible, con más de un millón de graduados universitarios, con
una producción de primer nivel mundial en informática, en biotecnología? ¿Cómo
le van a explicar eso al mundo a pesar de que ya no esté Fidel? La ausencia
física de Fidel lo va a hacer más grande y su obra va a crecer más, será la
consagración de la derrota de los que hicieron todo, sin ningún tipo de
escrúpulos, por vencerlo. Lo va a demostrar la sobrevivencia de su obra, que no
es sólo Cuba. Si hoy existen procesos revolucionarios en Venezuela, en Bolivia,
si se están produciendo todos estos cambios en los gobiernos del continente, es
en gran parte porque la Revolución Cubana sobrevivió. Si no, no estaríamos
hablando de la noche del neoliberalismo en América Latina, y todo eso es también
Fidel. Si después de Fidel no está sólo Cuba, está Latinoamérica, está
Venezuela, está Bolivia, el que tiene que preocuparse con lo que va a pasar
después de Fidel Castro es el gobierno de los Estados Unidos. Los que tienen que
estar muy preocupados por todo lo que está pasando en América Latina, gracias en
buena medida a la permanencia de Fidel y de la Revolución Cubana, son ellos.
¿Qué dos ó tres elementos mencionaría como las principales fortalezas de
la revolución hoy?
Lo principal es el pueblo, su unidad en torno a los postulados esenciales de la
Revolución, como resultado de un proceso histórico, coronado por la gran
transformación cultural que se ha producido en los cubanos desde 1959. Los
valores que la Revolución ha defendido, por los que ha luchado, han sobrevivido
en las condiciones más adversas, enfrentan grandes desafíos pero la Revolución
no se sostendría si esos valores no estuvieran profundamente arraigados en los
cubanos, si no formaran ya parte esencial de nuestra identidad como nación.
Fuente: lafogata.org