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Entrevista con Celia Hart: Fidel y Trotsky
Julián Suárez y Jan Malewski
Si la revolución cubana pudo superar las dificultades del "período especial"
-los cortes de electricidad, las interrupciones del transporte público, el
racionamiento a mínimos de la comida, etc.-, es porque la población cubana, en
su conjunto, defendía la revolución y no las ventajas sociales
Celia Hart, física, escritora, miembro del Partido Comunista de Cuba, se
presenta como «trotskista por cuenta propia», desde que descubrió los escritos
de Trotsky cuando, estudiando física en Alemania Oriental en los años 1980, vió
hasta qué punto ese pretendido "socialismo real" era una sociedad en decadencia
y sin futuro. Hija de dos dirigentes históricos de la Revolución cubana, Haydée
Santamaria y Armando Hart, Celia Hart tuvo la posibilidad, a su vuelta de la
RDA, de poder descubrir a Isaac Deutscher en la biblioteca de su padre.
Desde hace quince años, el hundimiento definitivo de la sociedad cubana se
anuncia a intervalos regulares. El mismo Fidel Castro insiste sobre el
desarrollo de las desigualdades en Cuba. ¿Se pueden preservar y desarrollar las
conquistas sociales, o bien están condenadas a desaparecer?
Celia Hart - Me identifico totalmente con la revolución cubana, pero no la
represento. Lo que digo es mi opinión personal. Las conquistas sociales de la
revolución socialista en Cuba son evidentes: una gran igualdad social, un
sistema educativo accesible a todos y de un nivel comparable a los de Estados
Unidos o Europa -es decir, a países mucho más ricos- un sistema de salud
superior al de cualquier país de América latina y que, contrariamente a lo que
pasa en Europa, no está en proceso de privatización y de desmantelamiento.
Pero, si la revolución cubana pudo superar las dificultades del "período
especial" [1] -los cortes de electricidad, las interrupciones del transporte
público, el racionamiento a mínimos de la comida etc.-, el resultado de los
acuerdos comerciales cubanos con los países del supuesto "campo socialista" y el
mantenimiento del bloqueo imperialista, es porque la población cubana, en su
conjunto, defendía la revolución y no las ventajas sociales.
Las dificultades que ahora estamos experimentando no se relacionan con las
necesidades materiales. La liberalización de los cambios y de la posesión de
divisas -mecanismos capitalistas introducidos que algunos justifican
comparándolos con la NEP rusa de los años 1920- provocaron una diferenciación
social y la aparición de los "nuevos ricos". En un discurso del pasado 17 de
noviembre, el comandante [Fidel Castro] lo formuló así: «esta revolución puede
destruirse sola y los únicos que no pueden llegar a destruirla, son ellos [los
Estados Unidos, el imperialismo]; pero nosotros sí podemos destruirla y sería
por nuestra culpa.» Y decía esto insistiendo: «varias decenas de millares de
parásitos no producen nada y ganan todo...»
Igualmente el ministro de Asuntos Exteriores, Felipe Pérez Roque, insistió, en
la ONU, en el hecho de que el peligro para Cuba, era la creación de una clase
burguesa. La interpenetración de la burocracia con la economía de mercado, he
aquí donde está el peligro. Hay que demoler los cimientos de la burocracia,
porque es sobre esa base donde puede desarrollarse una clase burguesa - lo vimos
en la URSS, en Polonia y en otros lugares cómo los burócratas, que eran unos
gerentes, hombres de poder, se convirtieron en propietarios, en capitalistas.
En Cuba, al contrario que en la RDA de los años 1980, «Lenin está vivo»: la
contrarrevolución burocrática no está terminada. Debemos sacar provecho de esto
para demoler la base de la burocracia que queda, porque es de ahí de dónde puede
venir el peligro de la restauración capitalista.
El proceso revolucionario venezolano permite aflojar el cerco imperialista en
torno a Cuba. ¿Y aunque este proceso está allí en sus principios y que los
paralelos entre ambas revoluciones son engañosos, podemos hablar hoy de una
influencia recíproca?
C. Hart - Médicos, paramédicos y profesores cubanos trabajan en Venezuela. Pero
no tienen ninguna participación en la vida política de este país, una opción con
la cual estoy en desacuerdo, aunque se puede comprender que haya una
autolimitación para evitar que Cuba sea acusada de intervencionismo.
Pero la frescura del proceso venezolano, los viajes, la posibilidad de conocer
otras realidades y de intervenir allí constituye una experiencia enriquecedora y
es importante que los cubanos, particularmente la gente joven -y no el gobierno
o el Estado cubano, por supuesto-, puedan participar en la revolución
venezolana, no sólo como médicos o profesores, sino en las fábricas, en las
reuniones de barrios, etc.
En todo caso, hay que subrayar que los lazos establecidos entre Cuba y Venezuela
son diferentes de los que existieron con la URSS. Porque se trata de lazos entre
dos procesos revolucionarios, uno ya consolidado y el otro que comienza. Las dos
son revoluciones auténticas. Con la URSS, al contrario, se trataba de relaciones
entre los Estados, y de relaciones desiguales.
La dinámica del binomio Venezuela-Cuba, la eventualidad de la integración de
Bolivia en el proceso que está en curso, actualiza la revolución permanente y
nos permite poner las bases de una relación que vaya hacia la construcción de un
verdadero frente único.
¿Por qué la aportación teórica de Trotsky te parece tan importante?
C. Hart - En Cuba vivimos un proceso de revolución permanente desde Moncada [2].
La continuidad de la revolución, la cuestión de profundizar en ella, estaba en
el centro del pensamiento de los revolucionarios cubanos y, sobre todo, del
Movimiento del 26 de julio. Mella primero, Guevara después, han sido acusados de
ser "trotskistas". No lo eran, pero la acusación tenía un núcleo racional,
porque se orientaron hacia la revolución permanente, incluso sin haber leído a
Trotsky. La perennidad de la revolución cubana, son las ideas de la Oposición de
izquierda.
En Cuba siempre existió un sentimiento antiestalinista, porque la gente creía
que el comunismo, era el estalinismo del Partido Comunista. Y el Partido
Comunista fue uno de los últimos en unirse a la revolución... Pero cuando Fidel
declaró, en 1961, el carácter socialista de la Revolución cubana, la gente
decía: «si Fidel es comunista, que me apunten a mi también.»
Siempre sentí que faltaba algo en mi reflexión sobre la revolución. Eso es lo
que encontré leyendo a Trotsky: descubrí que justicia social y libertad
individual no eran antagónicas, y que no estamos condenados a escoger entre la
una o la otra, que el socialismo no podría hacerse sin marchar sobre ambos pies.
Notas
[1] "Período especial" es el término usado para describir la difícil situación
en que se encontró Cuba tras el derrumbamiento de la Unión Soviética, de la que
ahora está emergiendo.
[2] El 26 de julio de 1953, Fidel Castro fue arrestado después del fracaso del
ataque contra el cuartel de Moncada. Defendiéndose ante el tribunal, hizo un
discurso que ha pasado a la historia bajo el nombre de "la historia me
absolverá".
Semanario Rouge (Francia)
Traducción de Corriente(a)lterna.
Correspondencia de Prensa. germain@chasque.net