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¡No el séptimo, Fidel es el hombre más rico del mundo!
Celia Hart
(Canto íntimo XI) :: Haber tenido a José Martí, a Ernesto Guevara, y ahora a
Fidel Castro en la fundación de nuestras almas nos coloca en los primeros
lugares ...allá donde la pluma de Forbes no alcanza a llegar
Valor, valor de cambio, precio, han sido elementos claves desde que la humanidad
se dividió en clases. Especias, seda, joyas se convirtieron en aquel elemento
con el cual unos accedían a lo que no producían... también desde épocas
inmemoriales existieron aquellos que nunca accedieron a nada... Aquellos que no
tenían vacas, ni pimienta: Los pobres que paradójicamente eran quien cultivaban
las especias, o escarbaban las rocas para buscar piedras preciosas...
Lo que sí fue un acto inteligente de la humanidad, en medio de tanta confusión
fue buscar algo valioso que pudiera homogenizar todas las mercancías. Debería
ser algo duradero y muy preciado... Definitivamente se buscó oro para
intercambiar productos." El oro se conoce y aprecia desde tiempos remotos, no
solamente por su belleza y resistencia a la corrosión, sino también por ser más
fácil de trabajar que otros metales y menos costosa su extracción. Debido a su
relativa rareza, comenzó a usarse como moneda de cambio y como referencia en las
transacciones monetarias internacionales" Eso dice cualquier enciclopedia. Como
es tan raro y tan útil el oro es la referencia de la riqueza... ¿Curioso no?
Quien más rico es más oro tiene, aunque hoy en esta edad del plástico y los
desechables resulta que la mercancía de cambio son unos papelitos con fotos de
próceres de diferentes países ¡Pobres de esos héroes, para lo que han quedado!.
Para ser pura moneda de cambio. Georges Washington es menos valioso que James
Madison; José Martí menos que Camilo Cienfuegos... Ahora en Cuba le ofrecimos el
valor de "tres" al Che... Así va la sociedad en su conjunto.
Mientras nuestros antepasados intercambiaban pimienta por pescado para comer,
nosotros intercambiamos nuestros héroes en papelitos fríamente en casas de
cambio.
Se supone que esos papelitos reverencien el oro guardado de manera inútil en los
bancos en forma de lingotes. Imagine Usted la utilidad de este metal de
transición en la tabla periódica de número atómico 79. Es uno de los mejores
conductores que existen, sus capacidades son inmejorables para ser procesado, es
incorruptible por lo que se hace necesario en muchos implantes dentro del cuerpo
humano... Y además su belleza resplandeciente es útil para mostrarse labrado en
las gargantas de todas las muchachas del mundo ¡Todas! Alcanza el oro de la
Tierra (y sobre todo el que duerme en los bancos) para que todas las niñas al
cumplir 15 años tengan un pedacito de ese metal.
Pero no. Gruesos collares y adornos los guardan en sus cajas de seguridad las
señoras más apoderadas del mundo. Oro guardado... y papelitos en la calle es lo
absurdo de la modernidad.
Las piedras preciosas, obra de la naturaleza, también se guardan. Incluso
pinturas famosas se esconden para que no se roben. Un buen día nos guardan en el
banco las partituras de Bach, la Piedad de Miguel Ángel y los versos de Neruda.
Sigo pensando que el espejo de Alicia no deja de dar vueltas, y que no
terminamos de caer.
Entonces ser rico significa poseer cosas raras guardadas, cosas únicas, que en
general nadie posee. Pero la naturaleza mide la riqueza de otra forma. Y si de
algo debemos avergonzarnos es de no entender ese mensaje:
Hace poco más de un millón de años escaló la cima del Universo una criatura
ejemplar. Tenía visión binocular y posición erecta que le permitía divisar a sus
depredadores y sus presas; un lenguaje articulado para comunicarse perfectamente
con sus semejantes, unas extremidades prodigiosas que, a diferencia de los
primos simios le permitían establecer una pinza con el dedo pulgar, aprender
agarrar un instrumento con seguridad, o desojar una flor, y una enorme masa
encefálica donde se escondía cual museo de historia natural la evolución de ese
órgano. No precisó el hombre del enorme tamaño de los dinosaurios, ni el veneno
de las serpientes, ni la ferocidad de las bestias para sobrevivir. Poseía dentro
de sí la clave última de la evolución. Parecía entonces que una vez llegada su
meta, luego de fundar galaxias, atropellar átomos, transformar energías y crear
la vida; después de probar tamaños, siluetas y colores, la naturaleza perfiló su
propia perfección en esta pequeña especie de casi dos metros de altura. El
hombre logró en brevísimo tiempo cantar mejor que los pájaros, describir con
símbolos matemáticos la luz de las estrellas y a amar mejor que los ángeles.
Es ahora este pequeño individuo quien desde el acontecer de las circunvalaciones
de su cerebro tendrá que ayudarse a sí mismo para evolucionar. Junto a él
evolucionará sin dudas el mundo. No en vano se dijo alguna vez que el hombre
esta hecho a imagen y semejanza de Dios.
La evolución pasará necesariamente por saber usar el arma con la que hemos
llegado a divisar el pasado hasta los albores de la Gran Explosión y con la que
somos capaces de destruir el futuro dejando un inservible vacío de recuerdos.
El cerebro, el resorte de nuestra salvación está dentro de nosotros mismos. La
capacidad de asociarnos por un empeño, constituye el gran invento de la
naturaleza y nuestra única manera de sobrevivir. El desempeño del cerebro
implica necesariamente establecer vínculos racionales entre los humanos Las
sociedades brutales donde el hombre pretende dominar al hombre atenta, entonces
con nuestra capacidad de adaptación natural. El socialismo es pues, una demanda
de la evolución, de nuestro cerebro y por tanto del propio Universo.
Curiosamente el socialismo está hoy día en nuestras manos.
El sistema de injusticia de explotados y explotadores es absolutamente
antinatural, y en el mejor de los casos debe evaluarse como el juego de la
infancia de la humanidad... Es la prehistoria humana
Si es así, la sinapsis útil de las neuronas, las ideas del ser humano que
trascienden los confines del mundo son en verdad el tesoro más preciado que
tenemos.
Tal cual los metales y los prodigios naturales, estos encantos pueden ser mal
usados y bien usados. Es más: en general están siendo mal usados y esta dulce
aventura de la creación se empeña en valorizar aquellos papelitos.
Si vamos a la definición original, la rareza (como el oro) es señal de riqueza.
La voluntad humana por crecer y ser feliz es un acto raro en el Universo. Y ser
feliz no sólo ella, sino hacer feliz la vida en la Tierra; hacer útil los
metales preciosos, exhibir las pinturas y los libros... y colocar como símbolo
de amor una pequeña gargantilla de oro en cada niña que cumpla quince años. Esas
niñas que no tendrían que morir al nacer por el egoísmo y el desprecio al hombre
que hemos contraído en la organización humana más atroz.
Si están de acuerdo conmigo... entonces la revista Forbes no precisó bien sus
datos: Fidel no es el séptimo hombre mas rico del mundo... es el primero.
En Fidel se conjuga mejor que en el oro o cualquier otro metal la rareza y la
utilidad. Mejor que en otro ser humano que vive actualmente, se conjuga
excepción y multitud. Fidel no tiene 900 millones de papelitos, tiene cien mil
millones... pero no de fotografías de Georges Washington, Fidel tienen cien mil
millones de células nerviosas conectadas entre sí para apoyar a este Universo a
ser mejor. Podemos descontar, con ayuda de los contadores las que invierte en
respira o en hacer latir su corazón, en ingerir su frugal alimento, o en escoger
en el ropero el mismísimo traje verde con que nos acompaña desde que un buen día
sus neuronas lo llevaron a dar todos sus empeños por la revolución.
De seguro no serán muchas las neuronas en estos menesteres. Por tanto Forbes que
sí está lleno de putrefactos papelitos, que usa para acribillar a niñas de
quince años que deberían ostentar la medallita de oro, sacó mal sus cuentas.
Vivo, que esté vivo, no existe en la faz de la Tierra un hombre más "rico" que
Fidel.
Porque Fidel no sólo tiene excepcionales sus sinapsis neuronales, sino que ellas
apuntan hacia el futuro de la humanidad y lo hacen trascender más allá de
nuestras delgadas costas. Mucho, mucho más allá de los océanos.
Cumple ochenta años y tiene el candor de un jovencito de quince. Tan sólo porque
sigue siendo un revolucionario.
Por eso Forbes debe volver a estudiar economía. No es poesía barata: Nosotros
los cubanos gozamos de alguna forma de esa riqueza, que si no es completa, si es
que a veces pasamos necesidades para conseguir algo para cocinar o alguna ropa
para vestirnos, es precisamente por la aberrante experiencia capitalista que nos
acosa, nos bloquea... y nos hace morder día a día aquella mítica manzana de
Blanca Nieves.
Forbes no calculó el valor de que un niño sepa leer, o de que en el Himalaya una
madre abrace a su bebé que moriría sin asistencia de un medico cubano. Claro que
el mérito es del médico y no de Fidel. Pero sin duda que medie, ese médico
recibió algo de la luz de este billonario que gasta sus millones en luchar
porque el hombre aprenda a ser feliz ¿Y ese medico? Tal vez más reverdecido que
la madre cuyo bebé logró salvar, pues salvar una vida debe ser una experiencia
religiosa. En la mente y el corazón de estos jóvenes cubanos, al ver que son
capaces de regalar vida y salud, se tejen las más raras esmeraldas de la
riqueza. ¡No sólo Fidel! Los cubanos que tenemos la osadía de saber donde
estamos, somos los hombres más ricos del mundo.
Haber tenido a José Martí, a Ernesto Guevara, y ahora a Fidel Castro en la
fundación de nuestras almas nos coloca en los primeros lugares ...allá donde la
pluma de Forbes no alcanza a llegar.
Muchos de nosotros andábamos enfadados de porqué esta rareza y plenitud de la
naturaleza que es el milagro de Fidel tiene que explicar a una revistita de
frágil reputación que de verdad demuestre que tiene un papelito de esos, un
dólar. Yo en particular andaba muy molesta. Porque era como querer demostrar a
los incrédulos la rotación de la Tierra.
¡Y para nada estoy siempre de acuerdo con mi Comandante! Aunque a decir verdad
la mayoría de las veces descubro que ando equivocada. Ahora tampoco acepté con
serenidad que él tratara de demostrar que no tiene dinero en un banco. Y por
demás, que dijera que en tal caso dejaría la conducción de la revolución cubana
en sus últimos años, los últimos años en que mis hijos podrán ver como se
gobierna un país, como se lucha con dignidad contra el enemigo, como se vence el
miedo, la miseria, la incertidumbre ¡No! Fidel no tiene nada que demostrar, y ¡a
Forbes mucho menos!... Ese papelucho de revista en colores hablando a estas
alturas cuando se nos mueren los niños en el mundo por impiedad; cuando
inundamos nuestro hábitat de desechos plásticos, cuando no nos alcanzan las
marcas de píldoras para poder hacer el amor... Ellos hablan de reinas y
princesas tardías, las que ya fueron descabezadas hace dos siglos por los
pueblos y hablan de yates, y aviones de lujo, cuando continentes enteros se nos
mueren de hambre y de SIDA.
Fidel anda tratando de hacer habitable el mundo. Esas revistas y esos informes
pertenecen a la prehistoria humana. Que Forbes desmienta o no me tiene sin
cuidado. No me merece respeto, como no me merece respeto el gobierno actual de
Estados Unidos patrocinador a la larga de dicha revista, que por desgracia con
las intervenciones del Comandante podrá vender mas números a los incautos... que
es lo único que le interesa.
No sólo la caduca administración de Estados Unidos, ella es tan sólo la punta
del iceberg. Esta sociedad de los papelitos condenada hace poco más de siglo y
medio por un par de irreverentes alemanes, no merece una sola de nuestras
neuronas a no ser todas juntas para hacerla pedazos de una buena vez
Con razón dijo Fidel ayer que si no se es internacionalista no se es
revolucionario. Claro que no es novedad, pero a veces enmarcados en un fatuo
patriotismo queremos restringir la felicidad del hombre a las fronteras.
¡Pregúntenle a Forbes y al Imperialismo si ellos tienen fronteras!
Y esta es la felicidad que va creciendo poco a poco, y a ritmo continuo. Y ahí
están los otros nuevos "ricos" de la historia de mi Continente.
Hugo Chávez ha vuelto a hacer rodar por el mundo el vocablo socialismo. Esa es
su fortuna y no los pozos de petróleo, es haber logrado alfabetizar a su pueblo
en menos de lo que canta un gallo con la ayuda de mis paisanos.
La riqueza del Evo Morales y la grandiosa Bolivia no están en que sean dueños de
los hidrocarburos. El compañero Evo le devolvió la dignidad a su pueblo nada
menos que un primero de mayo y no creyó en gobierno alguno. Petrobras ¡a casa!,
bueno si es que tiene casa. Brasil si le apetece, o si de verdad quiere ser
"rico", que nacionalice esa empresa a ver si de verdad tiene el coraje.
Se enciende el Continente que empezó a arder en una isla chiquita recostada en
el Caribe, impulsada por el hombre más rico del mundo.
Y ya no vamos a parar... y las velas que puedan encenderse un 13 de Agosto por
un cumple de 80 años serán velas de rebeldía e irreverencia por todo el
continente americano ¡y ni tan sólo! Los norteamericanos inmigrantes tal cual
ocurrió en el siglo XIX con los europeos encenderán esas velas, y la hermosa
Europa que ya comienzan sus jóvenes a hacerla mover.
Y la Tierra toda se volverá millonaria, pues con el repiqueteo de los miles de
millones de neuronas apostando por el socialismo la habremos conducido a la
mayoría de edad.
En la visita de los compañeros Hugo Chávez y Evo Morales a La Habana con el
objeto de firmar los maravillosos acuerdos de la Alternativa Bolivariana para
las Américas, y el Tratado Comercial de los Pueblos le preguntó un periodista a
Fidel de cómo se sentía cuando había dejado de ser la "estrella" con la
presencia de otros procesos revolucionarios. Fidel respondió envuelto en una
incontenible sonrisa "me siento el hombre más feliz del mundo".
¡Cuidado! Cuando el hombre más rico es el más feliz... algo deslumbrante,
insólito y pertinente le está ocurriendo a esta bendita especie merecedora de
esos... los verdaderos hombres y mujeres más ricos de la Historia.