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Fidel Castro, ochenta años
Fidel es una personalidad fascinante: afectuoso, de voz muy suave, cortés, y aun
tierno
Ernesto Cardenal
BBC
Para quienes hemos conocido a Fidel Castro (y lo queremos y admiramos) es
difícil hacer una breve semblanza de él. Porque contrario a lo que pueden pensar
los que sólo lo conocen por los periódicos (muchas veces hostiles a él) no es un
personaje simple de definir sino sumamente complejo.
Ante todo hay que decir que es una personalidad genial. Pero no es solamente un
genio, sino muchos genios. Se le conoció primero como un genio guerrillero.
Después se ha revelado ser también un genio como estadista: uno de los más
grandes estadistas de su tiempo, destacándose sobre todos ellos por haber
gobernado tantos años con gran habilidad, o si se quiere con mucho éxito,
enfrentándose al poder más grande del mundo en condiciones tan desiguales.
Hay que agregar además que es un gran genio de la oratoria, yo diría que no sólo
es de los más grandes oradores de su tiempo sino de toda la historia. Es
asombroso ver cómo cautiva al auditorio, en Cuba y en cualquier otro país,
hablando horas y horas, sin tener los discursos escritos como lo hacía
Demóstenes, y a veces sin haberlos preparado siquiera, completamente
improvisados.
A diferencia de sus rivales los presidentes de Estados Unidos, que al decir de
Gore Vidal no pueden escribir sus propios discursos sino tienen alguien que se
los escriba, y a veces ni siquiera los pueden leer. Es un genio también en una
gran cantidad de conocimientos. Es profundo en temas de agricultura, en temas de
medicina, en economía (tal vez el más grande experto mundial en cuanto a la
deuda externa), en electrónica, recursos energéticos, y muchas cosas más.
Gabriel García Márquez me ha contado del acierto y profundidad con que ha
analizado por la mañana una novela suya que acababa de leer la noche antes. Hace
unos pocos años decidió estudiar la Teología de la Liberación, de la que no
sabía nada, y algunos teólogos de esta teología me han contado cómo había
llegado a ser un experto en ella. Podría agregar también que es genial en cuanto
a la memoria: yo mismo soy testigo de cómo un tema inconcluso del que había
conversado conmigo hacía diez años lo retomó cuando me volvió a ver diez años
después (siendo tantas las personas que él ve). También es famosa su facilidad
para retener los números y para hacer operaciones matemáticas instantáneas.
Como alguien que lo ha tratado personalmente algunas veces, puedo atestiguar que
es una personalidad fascinante: afectuoso, de voz muy suave, cortés, y aun
tierno. Familiariza con cualquiera desde el primer momento. Es ingenioso,
ocurrente, y siempre hace reír… Todo esto explica que para el pueblo de Cuba
haya sido un personaje indispensable, que haya gobernado por tanto tiempo (no
por las armas, pues no gobierna por las armas) y que tenga tan inmensa
popularidad. Y también que tenga los enemigos que tiene.