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Contemplándolo todo
Ahí está Fidel, sereno y sabio
Antonio Maira
inSurGente
Ahí está Fidel, sereno y sabio –"culto por antonomasia, y lo que no sabe se lo
imagina", dice de él, con definición precisa del conocimiento y de la cultura
del dirigente revolucionario, Carlos Poblete Ávila-, enseñando a su
pueblo a transitar por su ausencia. Fidel, que simboliza casi perfectamente a
Cuba en una doble identificación de ida y vuelta con su pueblo.
Y allí está, arrogante y necio, personalmente nadie, Bush –el emperador
intelectualmente desnudo- que no sabe nada ni es capaz de imaginar nada, salvo a
Dios hablándole al oído y ordenándole terribles guerras genocidas que
enriquezcan todavía más a sus amigos petroleros, proclamando futuros para la
mayor de las Antillas y promoviendo una historia que no va a cumplirse nunca.
Ahí está Cuba, pequeña isla que ha crecido hasta superar a su enemigo, que se ha
hecho gigantesca para abrazar a la humanidad, que ha desbordado fronteras y se
ha desparramado por el mundo, batallando ideas y solidarizándose con los
pueblos. Cuba brújula, Cuba rumbo. Cuba, enorme Cuba.
Y allí están, en Washington y en Miami, la escoria de la Humanidad –inhumanidad
plena- que se esfuerza, cada vez más cerca de una primera derrota severa, por
dirigir el mundo. Ahí están sus pequeños e infames lacayos, que constituyen el
coro necesario del Imperio, alentando la elaboración de sangrientas "listas
negras" para amenazar al digno pueblo de Cuba: "Tomaremos nota de los cubanos
que no apoyen el proceso de transición" ha dicho Bush y repetido Confiereezza
Rice, afilando cuchillos, ante la indiferencia criminal de la "comunidad
internacional" que obedece, con indignidad plena, a los EEUU. Amenaza inútil a
un pueblo que lo dará todo para no perder la dignidad y para no convertirse en
una colonia estadounidense.
Y allí están también los pocos centenares de "disidentes", equilibristas y
negociantes de las palabras, que venden su patria al diablo, que abusan de sus
libertades y comercian en dólares su obediencia a la Oficina de Intereses de los
EEUU en La Habana. Los "disidentes" que se cuidan mucho de expresar con claridad
traiciones por otro lado evidentes. Poco riesgo para tanta cámara televisiva y
una vida de privilegio. Poco riesgo para los que aplauden el diseño colonial de
la Comisión de Asistencia para una Cuba Libre. Poco riesgo para los que alientan
el día de los "cuchillos largos" y esperan, neciamente, larga vida bajo el sol
del Imperio.
Y más allá están los cómplices del Imperio, la infamia de gesto grave y la
infamia de sonrisa amable, que presenta invariablemente una bandeja con la
"democracia podrida" del consenso que exige Washington. Son los políticos sin
pueblo, los líderes que fabrica la mercocracia de "occidente". Vocean las mismas
palabras que Bush pero disimulan su discurso neofascista. Son los países
europeos con su "posición común", que sólo encuentran una política exterior
compartida en la obediencia más servil a los EEUU. Y Falsimedia, con su
ignominia bien repartida entre los que proclaman sin tapujos la necesidad de una
Cuba capitalista y colonizada, y los que siguen simulando la existencia de una
transición democrática que elimine el sistema de participación y
movilización política de la revolución y que imite el indigno, corrupto y vacío
mercado político de occidente.
Aquí o allá, en Cuba o en EEUU, en América Latina o en Europa, está cada cual
con sus atributos nobles o infames.
El pueblo de Cuba -sabiéndose pueblo, cuerpo colectivo, pasado e historia,
proyecto social para todos, condensando la sabiduría de una guerra continua,
triunfante y dura, exigente, sintiendo la dignidad de ser y de decidir,
aspirando a una felicidad compartida y buscada, consciente de su valor en el
mundo y en la historia, orgulloso de su solidaridad- aprieta los puños, sofoca
la angustia y espera. Está -como recordaba en estas páginas Norelys Morales
Aguilera- en "algún lugar de Cuba" listo para enfrentar las famosas medidas
secretas del Imperio que busca una oportunidad para vencer a este pueblo
indómito.
Los exiliados de Miami, una pequeña corte para el Bush de la "Comisión para la
Asistencia a una Cuba Libre", tan ridícula como insensata, desvergonzada y
clasista, vengativa y fascista, que cacarea sin rubor alguno su traición a Cuba
al colocarse servilmente a las órdenes de un Coordinador para la transición
nombrado por el Departamento de Estado. Representan a la otra Cuba, la del
saqueo brutal y la del pueblo humillado, la que está escrita en el programa que
entrega a los Estados Unidos el diseño político y económico de la nueva
república plattista y bananera. Una corte indigna que se reserva únicamente el
derecho al saqueo y placer de la venganza. Son los grupos ultraderechistas que
han festejado con crueldad el encarcelamiento abusivo de los Cinco.
Los pueblos de América Latina que ya no se privan ya de identificar sus
esperanzas con Cuba porque muchos de ellos han sido invadidos por la solidaridad
que les han llevado los médicos, los educadores, los ingenieros y los
científicos cubanos. Y algunos gobiernos del continente, como Venezuela, que
asumirán sin dudarlo la tarea primordial de romper cualquier bloqueo total a la
isla que pueda decretar, contra todo el derecho internacional, el gobierno de
los EEUU.
Las decenas de millones de amigos incondicionales de Cuba y de su revolución,
que desde Argentina, Bolivia, Brasil, Uruguay, Chile, España y muchos otros
países, se sienten patriotas cubanos.
El presidente Bush que juega a los "planes secretos" que no son otra cosa que el
recurso a todas las guerras posibles, a los instrumentos terroristas de siempre,
y "la disposición presidencial de solicitar del Congreso una autorización
genérica para la intervención militar cuando el presidente lo considere
oportuno". Cuando sea posible... El sueño imperial siempre frustrado de los
últimos cuarenta y seis años. Algo ya previsto en la ley Helms Burton y que es
usado ahora para crear expectativas mundiales de cambio en Cuba.
Y por fin, contemplándolo todo; feliz y satisfecho a su pueblo; irónico y seguro
a su principal enemigo; colérico a los traidores sin límite, despreciativo a los
cómplices políticos y a los agentes mediáticos del Imperio; Fidel, sereno y
sabio.
Fuente: lafogata.org