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Cuba, la prensa y un debate sobre socialismos ¿reversibles?
Manuel David Orrio
Insurgente
" No cabe la menor duda de que a lo largo de los últimos meses las
páginas de Rebelión han sido escenario de un sano debate sobre el futuro
de una Cuba donde no se cuente por ley de la vida con el liderazgo de Fidel
Castro. Como parte de esa discusión, Pascual Serrano apuntó que esa
confrontación de ideas había provocado antropofagia lingual en una oposición
anticastrista financiada por las arcas del Tío Sam. (...)"
"Fue curioso el silencio que siguió en los sectores contrarrevolucionarios
militantes y en los grandes medios de comunicación. Décadas hablando de la
corrupción de Cuba, de la inviabilidad de la revolución tras la ausencia de
Fidel y, cuando desde La Habana, comienzan a discutir de esos temas, se quedaron
mudos. En cambio, en el entorno de los amigos de Cuba, pudimos comprobar que no
había en ese país, en ese gobierno y en ese presidente ningún error,
preocupación o asunto que no pudiera ser afrontado y debatido abiertamente.
Porque claro que en el socialismo cubano hay problemas, y graves. La gran
hipocresía, como escribió Belén Gopegui, es que cuando en el capitalismo se va
la electricidad, se derrumba un edificio, se descubre un fraude multimillonario
en un banco o un presidente va a cumplir ochenta años, nadie dice que el
capitalismo no funciona y debe producirse una transición. Y, en cambio, esa es
la única música que se oye sobre Cuba en Europa y Estados Unidos." (1)
Sin embargo, vale lamentar que la prensa al interior de la Isla parece mantener
tanto silencio como la contrarrevolución de marras. Serrano manifestó que siendo
director editorial del canal internacional Telesur , "planteé a la
corresponsalía de La Habana un reportaje sobre cómo se veía en Cuba la
continuidad de la revolución sin Fidel Castro. Como es sabido, Cuba es
copropietaria de Telesur y su corresponsalía tenía suficiente autonomía
como para no aceptar mi propuesta informativa. No hubo ningún obstáculo, a los
pocos días estábamos emitiendo las reacciones y declaraciones de periodistas,
académicos, representantes sociales y gente que paseaba por La Habana a la
pregunta de una Cuba después de Fidel."(2)
Muy bien. Cuba es accionista de Telesur . Pero el cubano de a pie no
accede plenamente a ese canal. Por ahora debe conformarse con una selección
diaria de noticias o algún que otro programa cuya regularidad distintiva es su
similitud con los transmitidos por la televisión criolla. Tal es el hecho, que
no oculta el terco dato de la ausencia en los medios más importantes de la Isla
de si no todos, por lo menos de los momentos más importantes de cuanto se ha
publicado en Rebelión sobre un tema que está en las mentes y corazones de todos
los nacidos en la tierra de José Martí. Excluyo de esa lista a discursos sobre
el particular pronunciados por Fidel y Felipe Pérez Roque a fines del pasado año
(3), por cuanto son los que, precisamente, motivan la sucesión de análisis
consultables en el diario digital.
No por casualidad varios de los más representativos ejercicios presentes en la
discusión se deben a autores criollos, prueba al canto no sólo del interés
generado por la confrontación ideológica, sino además del nivel reflexivo que
aquella está tomando, habida cuenta de la participación en la misma de plumas
como la de Heinz Dieterich, Jesús Arboleya, Roberto Cobas Avivar y Jesús Pastor
García. Por algún sitio, alguien, aventuró la tesis de una mediocridad presente
en las ciencias sociales cubanas, quizás por el aquello de parafrasear lo que
tan infelizmente fue llamado socialismo real. Pues bien, si algo se ha
evidenciado es la excelencia del pensamiento científico-social isleño, aunque
hombres como James Petras consideren no sin razón que "los intelectuales y los
políticos (cubanos) deben tomar iniciativas y no siempre esperar que Fidel
pronuncie el discurso para que el problema de repente surja como un problema"
(4).
Orugas y mariposas
Se dice en esa joya literaria llamada El Principito , de Saint Exúpery,
que "Es preciso que soporte dos o tres orugas si quiero conocer las mariposas"
(5). Admítase, por muchas razones y unas cuantas legítimas, que entre las orugas
a soportar se encuentre el virtual silencio de los medios de prensa criollos. De
acuerdo. Pero entonces cabe preguntar cuándo el pueblo cubano tendrá la
oportunidad de "conocer las mariposas", de leer en SU PRENSA una
controversia sobre el futuro de Cuba como la habiente en Rebelión .
No se olvide: la Constitución de la República de Cuba estipula en su artículo 53
que "Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa conforme a los
fines de la sociedad socialista. Las condiciones materiales para ese ejercicio
están dadas por el hecho de que la prensa, la radio, la televisión, el cine y
otros medios de difusión masiva son de propiedad estatal o social y no pueden
ser objeto, en ningún caso, de propiedad privada, lo que asegura su uso
exclusivo al servicio del pueblo trabajador y del interés de la sociedad". (6)
Por si fuera poco, el Código de Ética de la Unión de Periodistas de Cuba
interpreta el mandato constitucional de manera no restrictiva; entre sus
artículos, parece de anillo al dedo para el caso que nos ocupa el número 7 -"El
periodista contribuye con su trabajo a promover los mejores valores nacionales,
el cabal conocimiento de las leyes y el perfeccionamiento constante de nuestra
sociedad socialista" (7)-, razón de más para interrogar: ¿acaso el debate que
está teniendo lugar en Rebelión no cumple con los requisitos legales y
éticos para ser publicado en la prensa de mayor acceso en la Isla, o será que
ciertos sectores de la burocracia criolla actúan en la dirección de coartar
derechos reconocidos en primer lugar por la Constitución isleña?
Más de uno de mis lectores me ha formulado esas preguntas a bocajarro, y es por
lo tanto deber de periodista hacer saber que la inquietud existe, sobre todo
porque siempre aparecen buenos y malos intencionados que invocan lo de "no dar
armas al enemigo" mediante la exposición de puntos conflictivos o la
manifestación pública de tal o más cual discrepancia táctica DENTRO de la
familia revolucionaria. Para ellos, pero muy especialmente para los "malos",
conviene recordar unas palabras de quien hasta ahora aparenta ser un convidado
de piedra, a los efectos de la discusión: Raúl Castro Ruz.
Bajo ningún concepto la situación política, económica y social de la Cuba de hoy
es comparable con los críticos momentos vividos por los cubanos en agosto de
1994 y los meses subsiguientes. Pues bien, cuando de hecho el destino del
proyecto socio-político cubano pudo ser considerado entre signos de
interrogación, cuando quizás hubo muchas más razones que ahora para no abordar
punto como el de qué ocurriría a la muerte de Fidel, Raúl Castro hizo
apreciaciones que a la luz de los acontecimientos de hoy resultan preciosas,
porque contienen reglas de juego para un debate DENTRO de la Revolución.
Dichas reglas invitan más a un contrapunto lo más abierto posible, con la mayor
participación posible, que a la posición hasta ahora mantenida por la prensa al
interior de la Isla.
Nada menos que el 3 de agosto de 1994, poco antes de que se desatara la llamada
crisis de los balseros y a mi entender bien informado sobre cuanto podría
ocurrir en aquellos tensos días, el General de Ejército expresó en la Asamblea
Nacional del Poder Popular que " Hay que desterrar la apología y la
autocomplacencia; no se trata de describir cuánto hemos hecho, sino de analizar
con sinceridad cuánto de lo que se hizo dio realmente resultados y qué debemos
hacer para que nuestro trabajo sea mejor… debemos aprender no sólo a discrepar,
sino a estimular el libre debate de las opiniones discrepantes, para que las
ideas sean mejores y el convencimiento mayor"(8).
Raúl Castro no sólo tuvo pantalones para atreverse a estimular el debate frente
a una crisis a las puertas, sino que en los meses posteriores actuó en esa
dirección en decenas de asambleas del Partido Comunista y acuñó una frase que
hoy merece citarse: "Téngale más miedo a un adulón que a un agente de la CIA"
(9). Por ello, se me hace muy incomprensible el silencio de la prensa cubana
ante lo que se está publicando en Rebelión .
Para sólo citar un ejemplo, varios de esos artículos aluden, todos dentro de una
cosmovisión socialista, al tema de la propiedad sobre los medios de producción y
al ejercicio de los derechos que de ella dimanan. Unos parecen partidarios de
mantener el status quo vigente en la Isla, respecto a esa materia, en tanto
otros proponen fórmulas más descentralizadas donde el control directo de los
trabajadores sobre los medios y la producción sea efectivamente mayor, si no
pleno.
Al mismo tiempo, alguno que otro de los autores la emprende contra alguno de sus
colegas, para recordarme no sin una sonrisa que los cubanos padecemos de tres
vicios cuando polemizamos sin serenidad: rechazamos de plano la idea que se nos
opone, sin analizarla en sus pros y contras; intentamos desautorizar en su
calidad humana a su promovente, si no tenemos otros argumentos a la mano; o
tratamos de monopolizar la tribuna, a veces con tropicales pero invasivas
fórmulas de cortesía, más o menos equivalentes a un dedo envaselinado que se
incrusta en un ano. Cualquier recurso nos viene bien cuando incurrimos en esas
conductas, lo cual incluye desde satanizar las preferencias sexuales de tal o
más cual, hasta canturrear una apología de los harapos. (10)
Interrupción para un final
Mientras escribía estas líneas, uno de mis lectores me telefoneó. En un momento
del diálogo, recordamos que Cuba quizás sea el único país del mundo donde las
masas reunidas acordaron elevar los precios de bienes y servicios de primera
necesidad, y de no tanta. Por aquellos días la prensa anticastrista nombró a
esas medidas con el calificativo de "ajuste neoliberal", sibilinamente callado
que cientos de miles de trabajadores participaban apasionadamente en los bien
llamados Parlamentos Obreros, donde su conducta demostró que se sentían dueños
de su nación. Por aquellos días, repito, algunas de las discusiones versaban en
cómo hacer despegar la entonces recesiva economía cubana, en tanto hoy algunos
economistas se preguntan si es acertada la metodología con que se está
calculando un crecimiento que a una medida exigente –no las cifras oficiales –
se mantendría en un ritmo de o ligeramente superior al 5 % (11), pese a las
escandalosas restricciones comerciales norteamericanas. Por aquel tiempo,
¿1994,1995?, quizás se soñaba entre apagones con la Venezuela de Hugo Chávez. Se
soñaba…
Por ello, parece anacrónico que el debate que está teniendo lugar en Rebelión
sobre el futuro de Cuba no encuentre reflejo adecuado en la prensa de alcance
mayoritario para el cubano de a pie. Más de un 90 % de los jubilados isleños no
accede al Internet, ni lee aquel diario. O sea, un millón de compatriotas, sólo
para comenzar. Más de 700 mil cubanos son graduados universitarios con derecho a
interrogar si no es una ofensa para sus bien ganados diplomas el que alguien
decida por ellos cuáles han de ser sus fuentes informativas, sobre todo en tema
que les concierne de cerca y respecto a un medio cuyo prestigio como prensa
revolucionaria es indiscutible. Entonces, mi pregunta en pie: ¿por qué tantos
cubanos enajenados de un debate?