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Gobierno cubano enfoca baterías a la cohesión interna y la unidad nacional
Se fortalecen las expresiones públicas sobre una eventual defensa militar del
país
Reiterado rechazo a una intervención estadunidense en decenas de mítines en la
isla
La vida cotidiana continúa sin alteraciones, aunque posponen el carnaval de La
Habana
Gerardo Arreola
La Jornada
Niños
y jóvenes cubanos disfrutan del verano en calles de la capital de la isla, sin
contratiempos luego que el presidente Fidel Castro delegara el poder a su
hermano Raúl por motivos de salud Foto Ap
La Habana, 3 de agosto. Un intento de Estados Unidos por intervenir en Cuba
de alguna manera, a raíz del traspaso de poderes del presidente Fidel Castro a
su hermano Raúl, fue advertido hoy por los mensajes oficiales, que enfocaron las
baterías hacia ese factor como antesala de llamados a ratificar la cohesión
interna y la unidad nacional.
Tras la decisión del mandatario, anunciada el lunes pasado, y su propio reporte
de salud de un día después, donde se declara "estable", se desconocían detalles
sobre la evolución del líder cubano, que dejó de ejercer sus funciones para
someterse a una operación por una hemorragia intestinal.
Al mismo tiempo, en las expresiones públicas de respaldo a las decisiones de
Castro y de votos por su mejoría, empezó a notarse el fortalecimiento de un tono
patriótico y de referencias a la defensa militar del país.
"Los medios de combate están listos para defendernos", tituló hoy en su portada
el diario oficial Granma, al reseñar un mitin de apoyo a la dirigencia,
efectuado en un taller de las Empresas Militares Industriales, al que le dedicó
un reportaje sobre la modernización de equipo y vehículos de combate.
Los Comités de Defensa de la Revolución (CDR, organismos vecinales agrupados en
cuadras) fueron convocados a reforzar la guardia de vigilancia nocturna y se
sabía de llamados a concentración de reservistas de la defensa.
El plan de "transición" de Washington para la isla (marzo de 2004 y julio de
2006), ha sido replicado aquí en extenso y es coyunturalmente la fuente de la
reacción cubana, animada por una especie de descarga eléctrica de nacionalismo.
"Nuestro país se encuentra amenazado en circunstancias como esta por el gobierno
de Estados Unidos", escribió Castro en su Proclama del lunes. "El país está
preparado para su defensa por las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el pueblo",
añadió en su comunicado del martes.
"Las pretensiones del gobierno norteamericano de enviar fuerzas de despliegue
rápido a Cuba, una vez desaparecido Fidel, están dentro de los planes del
enemigo", dijo en la víspera en portada el diario oficial Granma.
El apoyo al gobierno y el rechazo a una eventual intervención estadunidense en
cualquier forma, son reiterativos en las decenas de mítines que se suceden desde
el martes, con el despliegue de una maquinaria política bien aceitada.
Bajo control, pero en guardia
El mensaje subyacente en los signos externos, bajo las nuevas condiciones de
Cuba, parece ser: "Dentro de la emergencia, todo está bajo control, pero hay que
mantener la guardia en alto".
Para una población acostumbrada a decodificar cifrados, no hay una ausencia de
liderazgo en la falta de apariciones públicas de los dos dirigentes, sino una
señal articulada que tiene estos ingredientes: a) Fidel Castro sigue siendo el
jefe máximo, aunque las funciones institucionales las ejerza Raúl interinamente;
b) la palabra de mando está en los dos comunicados conocidos; mientras no haya
cambios en la situación, no habrá nuevas directrices, y c) la dirigencia pide
apoyo a esas decisiones y cumplimiento de las tareas de la defensa que cada
ciudadano conoce.
El espacio político interno está ocupado por muestras de adhesión a esas líneas
de trabajo, que se deslizan en distintas formas: en arengas ante mítines
relámpago en plazas y centros laborales, en banderas nacionales colgadas de los
balcones o en mensajes explícitos o indirectos de los medios informativos.
Una población acostumbrada, también, a enfrentar sucesos conmocionantes desde
hace casi medio siglo, sigue la situación con prudencia. "La gente está
recogida", dice una expresión popular, para indicar que en plenas vacaciones de
verano, cuando diariamente suelen formarse caravanas de paseantes a las playas
del este de la capital, la afluencia se ha reducido.
A tono con el clima político, fue pospuesto indefinidamente el carnaval de La
Habana, que debía iniciarse este fin de semana, pero la vida cotidiana continúa
sin alteraciones.
El PCC, "digno heredero"
Granma reprodujo hoy un fragmento de un discurso que pronunció Raúl
Castro el pasado 14 de junio en un acto militar. Según el diario, ese texto del
ahora presidente en funciones fue ovacionado de pie por el Quinto Pleno del
Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), el 1º de julio.
"Enfrentamos un enemigo cuya tozudez y prepotencia lo lleva con mucha frecuencia
a cometer errores, pero ello no significa que sea tonto", dijo entonces Raúl
Castro. "Sabe que la especial confianza que otorga el pueblo al líder fundador
de una revolución, no se transmite, como si se tratara de una herencia, a
quienes ocupen en el futuro los principales cargos de dirección del país".
"Repito lo que he afirmado en muchas ocasiones: el comandante en jefe de la
revolución cubana es uno solo, y únicamente el Partido Comunista, como
institución que agrupa a la vanguardia revolucionaria y garantía segura de la
unidad de los cubanos en todos los tiempos, puede ser el digno heredero de la
confianza depositada por el pueblo en su líder. Para eso trabajamos, y así será.
Lo demás es pura especulación, por no decir otra palabra".
En la primera parte del texto, Raúl Castro ratifica la amenaza de intervención
estadunidense como una constante en la formulación de la política cubana. En el
segundo tramo parece distinguir entre una época de liderazgo irrepetible de una
sola persona y otra de instituciones, encabezadas por el PCC.
El discurso fue leído ante el Ejército Occidental, uno de los tres mandos
militares regionales. En esa circunstancia fue una tácita reafirmación de la
preminencia del partido sobre las fuerzas armadas.
Unas semanas antes, el 23 de abril, Raúl Castro había sido más explícito en la
transmisión del mensaje, al hablar ante un pequeño grupo de veteranos fundadores
del Ejército Oriental, al término de un desfile de civiles y uniformados.
"Pienso con optimismo absoluto en el futuro de esta revolución cuando ya hayamos
desaparecido todos, que como es natural, por razón biológica o cualquier otra,
no puede ser dentro de mucho tiempo", señaló.
"Cuando me vaya, o mejor dicho me quede en otra forma aquí, dentro de nuestro
territorio, y muy especialmente en el oriental, será con satisfacción inmensa,
siempre que cumplamos la tesis, la que se reflejó en este desfile: la unidad
junto a nuestro pueblo", indicó Raúl Castro.
Luego precisó que reclamaba "la unidad de todos nosotros, el pueblo, y cuando
digo nosotros incluyo al Ministerio del Interior, junto a nuestro partido y bajo
la dirección de nuestro partido".