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El caso de los falsos exilados políticos cubanos
Intoxicación mediática
Salim Lamrani*
Durante el Forum Social de Caracas, Salim Lamrani utilizó el ejemplo cubano, que
tanto ha estudiado, para mostrar de qué manera la prensa alternativa tiene la
posibilidad de contrarrestar las mentiras de la propaganda estadounidense. Ello
es posible si se movilizan la capacidad y los medios necesarios en la
realización de las investigaciones comparativas necesarias para situar los
hechos en su contexto.
Gracias al control que ejercen sobre las transnacionales de la información, las
élites mundiales imponen a la humanidad una visión de la realidad estrechamente
circunscrita a un marco ideológico determinado. Las barreras doctrinarias
establecidas tienen como objetivo la marginación de todo pensamiento alternativo
capaz de poner en tela de juicio las buenas razones del actual orden mundial. O
sea, el papel de los medios no es ofrecer a la ciudadanía información objetiva
sino defender el orden político, económico y social establecido utilizando
medios tan eficaces como la propaganda, la desinformación y la censura.
El papel de la prensa alternativa consiste en constituir una barrera contra la
manipulación de la realidad. Hay un ejemplo clásico que debiera ser objeto de
estudio en todos los centros de investigación sobre la desinformación debido a
su inimaginable nivel de sofisticación. Se trata de Cuba, que constituye un caso
único dada la diferencia abismal que existe entre la representación ideológica
que transmiten los medios de prensa occidentales y la realidad del país. La
intoxicación mediática en contra de la problemática cubana es tan eficaz que ha
llegado incluso a contaminar a los sectores más progresistas del mundo
desarrollado.
El caso de la emigración cubana hacia Estados Unidos
Aunque son muchos los ejemplos, uno sólo basta para demostrar el grado de
desinformación organizada mediante los medios de prensa internacionales. El
argumento migratorio es frecuentemente utilizado para estigmatizar el proceso
revolucionario cubano. Se afirma que el «elevado» número de cubanos que han
emigrado a Estados Unidos constituye la prueba misma de la falta de legitimidad
del gobierno de La Habana.
La mayoría de los medios internacionales de prensa nos lanza a la cara ese
postulado sin que se considere necesario el menor análisis del fenómeno. Esto
resulta extremadamente curioso cuando se sabe que las estadísticas disponibles
sobre la emigración cubana hacia Estados Unidos van de 1820 a 2003, o sea que
abarcan más de 18 décadas [1].
Entonces, ¿por qué la prensa internacional no basa su afirmación sobre la
emigración cubana en cifras precisas comparativas entre el período
prerrevolucionario y la época actual? ¿En nombre de qué principio simplificador
se renuncia a la comparación entre los fenómenos migratorios latinoamericano y
cubano para aclarar tan polémico debate?
La prensa internacional evita cuidadosamente el análisis minucioso y detallado
de la emigración cubana hacia Estados Unidos. Teme sin dudas, y con toda razón,
que las conclusiones establecidas a partir de los datos provenientes de los
servicios estadounidenses de inmigración contradigan su famoso postulado de
forma implacable, y saquen a la luz el carácter engañoso e ideológico del mismo.
Emigración masiva antes de 1959
Antes de la derrota de Fulgencio Batista en 1959, el flujo de emigrantes
proveniente de Cuba hacia Estados Unidos era mayor que los de América Central y
toda América del Sur juntas. La emigración cubana era incluso mucho más
importante que la de África y Oceanía juntas y superaba a mastodontes
demográficos como China, la India, Irán, Turquía, Pakistán o Indonesia.
Legislación especial de incitación a la emigración
La sede del «Cuban Refugee Center» en Miami
La misión del CRC consiste en incitar a los cubanos a emigrar a Estados Unidos.
En 1966, el Congreso estadounidense adoptó la Ley de Ajuste cubano que concede a
cualquier ciudadano cubano que emigre legal o ilegalmente el estatuto de
residente permanente. Esa legislación tiene como objetivo incitar a la
emigración ilegal para utilizarla como arma política contra el gobierno cubano.
A esa ley hay que agregar la brutal guerra económica que Estados Unidos aplica
contra Cuba desde 1960, que afecta enormemente a la población y constituye un
factor de incitación a la emigración.
1993 y el «período especial»
Es importante detenerse en el año 1993. Se trata del peor momento del período
especial. En efecto, en 1991, año del derrumbe de la Unión Soviética, los
cubanos pudieron beneficiarse aún, en cierta medida, del comercio con el bloque
del Este. En 1992, las reservas nacionales permitieron a la población cubana
resolver las primeras dificultades. Pero, en 1993, ya no quedaba nada.
No resultaría sorprendente descubrir que el año 1993 fuese sinónimo de
emigración masiva hacia Estados Unidos, a la luz de las condiciones económicas y
geopolíticas que Cuba tuvo que enfrentar. Sin embargo, no fue así. En efecto,
Cuba registró solamente 13 666 emigrantes en 1993 ante 17 156 de Canadá, 17 241
de Jamaica, 26 818 de Salvador –el doble–, 45 420 de República Dominicana –el
triple- y 126 561 de México, o sea 10 veces más que Cuba. Eso implica que en
1993 Cuba ocupó solamente el sexto lugar entre los países emisores de emigrantes
del continente americano.
1994 y la oleada de «balseros»
En cuanto a 1994, se trata de un año importante en la medida en que estuvo
marcado por la gran oleada de «balseros», nombre con el que fueron bautizados
los cubanos que trataban de emigrar en balsas o embarcaciones improvisadas.
Aquellos hechos fueron ampliamente difundidos y politizados por la prensa
internacional, que daba la impresión de que todos los cubanos estaban tratando
de irse de la isla. ¿Cuál fue la realidad?
En 1994, Cuba registró solamente 14 727 salidas quedando detrás de Canadá (16
068 salidas), Salvador (17 644), República Dominicana (51 189) –el triple de
Cuba– y México (111 398 salidas). Cuba quedó solamente en quinto lugar entre
todos los países de América en términos de salida de emigrantes hacia Estados
Unidos.
La emigración actual
Resulta interesante realizar un balance migratorio sobre la base de las últimas
estadísticas. En 2003, Cuba registró solamente 9 304 salidas hacia su vecino del
norte. La Perla del Caribe ocupaba en 2003 solamente el décimo lugar en el
continente americano en lo tocante a la emigración, detrás de Perú (9 444),
Canadá (11 446), Haití (12 314), Jamaica (13 384), Guatemala (14 415), Colombia
(14 777), República Dominicana (26 205), Salvador (28 296) y México (115 864). O
sea, Cuba pasó del segundo lugar en 1959, al décimo en 2003.
Politización de la cuestión migratoria
Curiosamente, no se le ha dado nunca un carácter político a la cuestión
migratoria en el caso de las demás naciones. Por ejemplo, durante el año 2003,
Salvador, país de 5,75 millones de habitantes –la mitad de la población de Cuba
que cuenta 11 millones de habitantes–, registró tres veces más salidas que Cuba
hacia Estados Unidos. Sin embargo, nadie ha utilizado nunca ese factor para
calificar al régimen político de Salvador de totalitario. Asimismo, República
Dominicana, con sólo 8,5 millones de habitantes, registró el triple de salidas
con relación a Cuba. Jamaica, con apenas 2,6 millones de habitantes, o sea,
cuatro veces menos que la población total de Cuba), registró más salidas hacia
Estados Unidos que Cuba. Haití, cuya población se eleva apenas a 6,8 millones de
habitantes (la mitad de la población cubana), produjo más emigración hacia
Estados Unidos que la mayor de las Antillas. Agreguemos a esto que en el caso de
los países mencionados no existe ninguna ley estadounidense de ajuste y que no
están sometidos a ningún tipo de sanciones económicas. A pesar de ello, nadie se
ha atrevido a utilizar el argumento de la emigración para calificar a las
autoridades de esos países como regímenes dictatoriales.
Todo ello demuestra simplemente que el argumento migratorio no es válido cuando
se trata de presentar a Cuba como un país cuya población está tratando de huir.
A pesar de todo, la prensa occidental sigue utilizándolo, lo cual demuestra a su
vez que su objetivo no es otro que la estigmatización ideológica del país.
*Salim Lamrani - Periodista,
investigador de la Universidad Denis-Diderot en París y está especializado en
las relaciones de Cuba y Estados Unidos…
Intervención en el Forum Social Mundial de Caracas, el 27 de enero de 2006,
sobre el papel de la prensa alternativa en la preservación de la memoria.
[1] Todos los
datos sobre la emigración cubana y mundial de 1820 a 2003 provienen de Office of
Immigration Statistics, «2003 Yearbook of Immigration Statistics», U.S.
Department of Homeland Security, septiembre de 2004, pp. 12-14...
Marcos Jesus Concepcion Albala
Presidente de Argos Is-INternacional
MIEMBRO DE LA 'CAMACOL' Y DE LA 'FELAP'