![]() |
Sobre los científicos cubanos
Fidel o la inmediatez del futuro
Agustín Lage
Los científicos cubanos, especialmente quienes trabajamos en el campo de la
Biotecnología, hemos tenido el privilegio de una relación muy cercana con Fidel
en los últimos 20 años.
Este vínculo ha ocurrido en el contexto de un esfuerzo enorme de desarrollo
científico.
No vamos a usar el escaso tiempo de este panel en describir ese desarrollo. Está
a la vista de todos: El surgimiento de un Polo Científico de la Biotecnología
integrado por más de 40 instituciones , donde trabajan más de 7000 científicos e
ingenieros, productor de biofármacos y vacunas que se exportan hoy a más de 40
países, titular de más de 900 patentes en el exterior. El despegue de la
biotecnología fue muy precoz, ocurrió a principios de los años 80, cuando apenas
surgían las primeras empresas biotecnológicas en los Estados Unidos y diez años
antes de que hubiese un despegue similar en Europa. Ello se apoyó en una inmensa
obra de formación de personal profesional y científico durante los años 60 y 70.
Fue un esfuerzo muy precoz: No olvidemos que la frase de Fidel "El futuro de
Cuba tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia, de hombres de
pensamiento " fue dicha en un discurso de enero de 1960, anterior a la campaña
de Alfabetización, y ante un país con más de un 25% de analfabetos. En la
Sociedad Cubana laboran hoy 700 000 profesionales universitarios, entre ellos
100 000 profesores universitarios, 7000 con título de Doctorado en Ciencias y 17
000 con título de maestría. Más de 35 000 trabajadores laboran en las más de 220
instituciones científicas que tiene el país. Todas esas cifras están muy por
encima de lo que podría esperarse por el tamaño del país y de la economía, y aún
si nos limitásemos a hablar de esas cifras estaríamos dejando de ver lo más
importante, que es el nivel de interpenetración entre la actividad científica y
los otros campos del desarrollo social, la salud, la producción de alimentos, la
economía.
Y es que el desarrollo científico no es solamente el crecimiento de la actividad
científica: es el crecimiento más las conexiones entre la Ciencia y la Sociedad.
Y es en este proceso de construcción de desarrollo científico y de integración
de la ciencia con la economía y el desarrollo social, que los científicos
cubanos hemos tenido la oportunidad de acercarnos al pensamiento de Fidel.
Quisiera ahora comentarles algo de lo que hemos aprendido en esa interacción.
Cada uno de nosotros tiene sus experiencias y sus anécdotas que las ilustran,
que son muy interesantes de contar, pero luego hay que intentar extraer , para
fijarlos en nuestra cultura y nuestra ética colectivas, los conceptos y los
principios que son el soporte de esas experiencias. Esas experiencias no se
pueden sistematizar en poco tiempo, ni contar en diez minutos, pero hoy es
imprescindible comenazar.
Las experiencias que yo puedo contar, que fueron las que viví de cerca, se
relacionan con el surgimiento del Centro de Inmunología Molecular, una
instalación de investigación y producción , dedicada al desarrollo de nuevos
tratamientos para el cáncer, en la que laboramos 600 compañeros, no lejos de
aquí.
Científicos con determinada formación académica y proyectos incipientes de
investigación teníamos en nuestro grupo desde los años 70, junto con la
aspiración, de contornos difusos, de que de ahí saldrían algún día, semillas de
desarrollo socioeconómico.
Fidel entró a laboratorio, un pequeño laboratorio en el 4º piso de un hospital,
una tarde de septiembre de 1989. Siguieron horas de preguntas y debates, ese día
y varios otros después. Fidel habló de un Centro nuevo; nosotros queríamos sólo
mejorar el pequeño laboratorio que teníamos. Fidel habló de desarrollo de una
industria; nosotros no lo teníamos en nuestra perspectiva inmediata.
De ahí salió la idea del CIM, que se empezó a construir en enero de 1991. Como
ustedes saben , la Unión Soviética desapareció en 1992, dejando a Cuba sin
suministros y sin mercados, generando una caída del PIB de más de un 35%.
Apenas teníamos las columnas y las vigas montadas para el nuevo Centro de
Inmunologia Molecular en ese momento. Fidel dijo que había que terminarlo. Lo
terminamos en 1994. Otro día les cuento cómo. Y tampoco tenemos tiempo para
narrar incidencias del decenio 1995-2005, incluidos varias visitas y encuentros
con Fidel.
Pero hoy el CIM produce dos proteinas recombinantes, 7 anticuerpos monoclonales
, y 5 vacunas de cáncer. Varios de nuestros productos, cuyo ensayo clínico
concluyó, se exportan a más de 15 países, generando un flujo económico positivo.
El Centro está en expansión en Cuba y opera fábricas en China e India. Se
conducen más de 30 ensayos clínicos de tratamiento de cáncer en Cuba y más de 15
en el exterior, incluyendo ensayos en varios países altamente industrializados y
hay acuerdos comerciales con más de 47 paises, incluyendo los Estados Unidos,
cuyo gobierno, a pesar del bloqueo , emitió una licencia especial para la
transferencia (de Cuba hacia allá) de la tecnología de una vacuna terapéutica
para el cáncer del pulmón.
Dice el documento del Dpto del Tesoro: "In recognition of the humanitarian
benefit that may result from the testing , development, manufacturing ,
marketing, distribution and sale of the Cuban-origin vaccines used to treat lung
cancer and other solid tumors…"
¿Que aprendimos de Fidel?
1.- Primero adquirimos una nueva percepción de lo que éramos capaces de hacer,
que nosotros mismos no sabíamos que éramos capaces de hacer.
En aquel pequeño laboratorio del 89 Fidel preguntó cuál era la empresa lider
mundial en anticuerpos monoclonales y cuanto producía. Le dijimos. Y entonces la
segunda pregunta fue ¿y ustedes no piensan competir con esa gente? Tremenda
pregunta para un pequeño grupo de científico en un país subdesarrollado,
bloqueado, y a punto de perder su mayor aliado.
Después fue que comprendimos que era una pregunta parecida a la del Moncada y la
del Granma, y aprendimos que el hombre puede mucho más de lo que piensa que
puede, y que las metas colosales son las únicas que movilizan el corazón humano.
2.- Luego aprendimos que todo eso era posible por la enorme obra de formación de
capital humano, conducida con sistematicidad y coherencia desde los primeros
años de la Revolución. Y aquí hay otro concepto de Fidel que es necesario
destacar, y es la idea de nunca limitar el desarrollo del conocimiento por las
restricciones de la estructura del empleo en un momento dado. La educación (así
como la salud) no se pueden ver como consecuencias distales del desarrollo
socioeconómico. Es al revés, son prerrequisitos del desarrollo. Son derechos
humanos y su ejercicio va por delante y sin condiciones. El propio Fidel
retomaba el tema en un discurso de 1991 donde decía (cito): "no podemos
renunciar al objetivo humano fundamental del Socialismo, no podríamos
resignarnos al principio de : siembra escuelas y te quedarás sin obreros
agrícolas. Más bien dirás: siembra escuelas y tendrás decenas de miles de
científicos, siembra escuelas y tendrás decenas de miles de buenos cuadros…"
3.- También nos hizo tomar conciencia de la trascendencia de nuestra misión. El
mundo transita hacia una economía basada en el conocimiento. El conocimiento
está siendo, y será cada vez más, el recurso económico fundamental. Y dos de las
tendencias más peligrosas (entre tantas) del mundo actual son primero , la de
una bifurcación de la humanidad según la capacidad de crear y utilizar
conocimientos en unos países y un vacío de conocimiento en otros y segundo, la
de la apropiación privada del conocimiento por los dueños del capital. Pueden
hacer con el conocimiento (que es un producto social que debería pertenecer a
todos) lo mismo que hicieron con la tierra en el siglo 17, apropiarlo y
convertirlo en fuente de acumulación originaria.
Vuelvo a citar a Fidel, cuando decía en 1990: "La independencia no es una
bandera, o un himno, o un escudo; la independencia no es una cuestión de
símbolo, la independencia depende del desarrollo, depende de la tecnología,
depende de la ciencia en el mundo de hoy".
La injusticia en el acceso al conocimiento (que no se limita a la capacidad de
adquirirlo, sino que incluye también la capacidad humana de crear conocimiento)
es una de las grandes injusticias de nuestro tiempo, y de las más peligrosas
además.
Así, nuestro esfuerzo por el desarrollo científico, lo asumimos también como
parte de la lucha por "conquistar toda la justicia", que es precisamente
el título de nuestro coloquio.
Tomamos conciencia de nuestra tarea, y esa conciencia convirtió nuestra labor
como científicos en parte integrante de la obra de todos, y le dio un nuevo
sentido a nuestro esfuerzo. Les puedo asegurar que eso es mucho más motivante
que lo que cualquier incentivo de curiosidad científica pueda ser.
4.- Pero luego aprendimos que ahí está precisamente la fuente de esa confianza
de Fidel en el hombre, que le hacía confiar en que nosotros podíamos hacer cosas
muy superiores a las que nosotros mismos pensábamos que podíamos hacer. Y es que
el ser humano que adquiere conciencia social, sentido del momento histórico,
como dice el propio Fidel, es otro ser humano diferente , distinto a aquel que
es objeto pasivo de fuerzas históricas que no comprende, y cuando adquiere esa
conciencia es capaz de las mayores hazañas. La confianza de Fidel en el hombre
no es mística, ni mucho menos se basa en alguna ilusión de superioridad de los
cubanos. Se basa en una clara compresión , no solamente de lo que el ser humano
ES, sino de lo que el ser humano PUEDE SER.
4.- Y dejo para el final la enseñanza que es para mí la más importante , y es lo
que podría llamarse un "sentido de inmediatiez del futuro". Hay una frase de
Fidel sobre si mismo, que tengo fotocopiada sobre mi mesa de trabajo, en la cual
decía: "milito en el bando de los impacientes, milito en el bando de los
apurados, de los que siempre presionan para que las cosas se hagan y de los que
muchas veces tratan de hacer más de lo que se puede" Y es que para Fidel, y eso
lo aprendimos muy claramente en la construcción del Polo Cientifico, el "futuro"
es algo que es para las próximas 24 horas, quizás los próximos 24 días. El
futuro es algo inmediato. Y no quisiera caer en la superficialidad de ver en
esto una anécdota simpática. Aquí hay algo muy profundo. Esta inmediatez del
futuro la vemos una y otra vez en la prédica de Fidel, en la idea de eliminar el
analfabetismo en un solo año, en las modificaciones de último minuto a la ley de
reforma agraria para hacerla más avanzada, en los mecanismos creativos para
eliminar ahora (no mañana, sino ahora) el desempleo, en la universalización de
la enseñanza universitaria, en el objetivo de los 80 años de esperanza de vida,
en el acceso masivo a la cultura, en la introducción de fórmulas Comunistas de
distribución dentro de la construcción del Socialismo y en tantos y tantos otros
ejemplos.
Y es que esto hay una ética del intelectual, que exige que una vez que
concebimos una idea de cómo las cosas deben ser , con ella viene, de inmediato ,
el compromiso de luchar porque sean así, lo antes posible.
El conocimiento científico de la historia y de la sociedad nos guía, y nos hace
comprender lo que es posible, como hoy decimos que "un mundo mejor es posible".
Pero ese conocimiento por si mismo no basta, si nos hace sentarnos a esperar por
las llamadas condiciones objetivas, si no viene acompañado del imperativo ético
de luchar con prisa por aquello que se ha comprendido como necesario.
Todo eso aprendimos de Fidel, nosotros en el proceso de creación del Polo
Científico, y otros compañeros seguramente han aprendido lo mismo en otras
tareas, y alimenta nuestra confianza en el futuro la esperanza de que esos
valores hayan quedado firmemente sembrados en el alma colectiva del cubano.