Apagar todos los focos

Por CARMEN R. ALFONSO

No se trata esta vez del ahorro de electricidad, tan necesario. Son los focos del Aedes aegypti, agente transmisor del dengue y la fiebre amarilla, los que hay que apagar o, mejor dicho, destruir en cada casa, centro laboral o calle.
Y ¿sabe usted cuáles son las siete tareas de la etapa que estamos transitando, después de la proclamación del territorio cubano como libre del dengue? Vamos a repasarlas:
1. La recogida de basura o saneamiento.
Si bien son los trabajadores de comunales los encargados de realizar estas acciones, cada miembro de la familia tiene la función de higienizar el hogar, agrupar los desperdicios y sacarlos fuera, de la manera establecida, para evitar la presencia de vectores.
Hay zonas donde sistemáticamente existe un "plan tareco" para los que acumulan desechos de magnitud que no pueden depositar en los contenedores de basura.
La regla de oro es mantener la vivienda limpia y también sus alrededores. No permita que cerca de su casa creen un microvertedero.
2. Tratamiento autofocal.
Este término significa descubrir, destruir y evitar algún foco de Aedes aegypti en su hogar, una vez a la semana. Según una frase muy gráfica de la doctora Elia Rosa Lemus, representante del Consejo de Estado ante la campaña contra el vector, se trata de "la visita de cada persona a su propio hogar buscando en el patio, dentro de la casa y la azotea, algún posible criadero del mosquito".
En esa "visita" semanal de búsqueda en el hogar, se botará lo inservible, se cepillarán los recipientes que contienen agua, aunque esta se cambie periódicamente, ya que los posibles huevecillos se destruyen con esta acción, y no les daríamos posibilidad de supervivencia.
La regla de oro es fijar un día a la semana para este "autofocal", y cumplir la tarea.
3. Tratamiento ingeniero focal.
Son las Brigadas Fortalecidas, los soldados del Ejército Juvenil del Trabajo y los miembros del contingente Blas Roca, los que verifican, descubren, destruyen a los focos y educan a la población.
Sepa usted que la búsqueda del vector continúa, para asegurar lo alcanzado. A mediados de abril el índice de infestación era de 0,008, que representa haber descubierto en la capital 60 focos durante los primeros doce días de la etapa de aseguramiento.
La regla de oro es cooperar con estos compañeros en su búsqueda activa.
4. Radioabatida.
Cuando aparece un foco de Aedes aegypti, se fumigan de inmediato y sistemáticamente las nueve manzanas a su alrededor, de manera que sea destruida la posibilidad de que algún otro mosquito haya volado desde allí y quede vivo.
Esta radioabatida permite garantizar la no proliferación del mosquito detectado, pues su radio de vuelo es interceptado por la fumigación.
La regla de oro es cooperar con los que fumigan en las viviendas cercanas al foco detectado.
5. Control biológico.
Se ha iniciado la utilización de un producto biológico para la destrucción de las larvas de los mosquitos en los hogares. Este bacilo ya se usa en ríos, zanjas o otros lugares exteriores, y desde ahora se llevará a las viviendas en sustitución del abate. Es también inocuo y muy efectivo.
La regla de oro es mantener el bacilo en el hogar, tal como está orientado.
6. Control de la calidad.
Esta acción permite comprobar cualitativamente las actividades previamente realizadas. La experiencia ha demostrado la enorme importancia de esta labor.
7. Recontrol de la calidad.
Tal y como su nombre lo indica, es la garantía de la acción planificada.
Ya ve usted, lector amigo, cuán comprometida está cada familia con la consagración del éxito alcanzado por Cuba de erradicar el dengue del país, hazaña no vista jamás en la historia en tan poco tiempo y de manera tan integral.
Si se toma en cuenta que la epidemia lacera nuestra América, y ya se perpetua no sólo en las islas, sino en el interior del continente, nuestra protección a niños, hombres, mujeres y ancianos cubanos se torna cada vez más extraordinaria.
Cumplida la etapa de aseguramiento, que se extiende hasta junio, pasaremos a la de prevención sistemática, como un ojo avizor permanente para que nunca más vuelva a instalarse la especie de Aedes aegypti en nuestro territorio. Usted es parte decisiva de esta proeza.