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La seguridad nacional de los Estados Unidos: objetivo del terrorismo domestico de la mafia cubano americana.
13 de junio del 2003.
Percy Francisco Alvarado Godoy.
Cuando uno maneja las alarmantes cifras provocadas por las acciones de grupos
terroristas dentro de los Estados Unidos, inmediatamente se forma la falsa idea
de que las mismas son provocadas exclusivamente por grupos islámicos
o por facciones de neofascistas. Sin embargo, el terrorismo doméstico
de la mafia cubano americana contra objetivos situados dentro del territorio
norteamericano, empequeñece a las tenebrosas acciones desarrolladas por
Al Qaeda y otros grupos de fanáticos, a la par que sorprende por la impunidad
con la que se ejecutan dichas actividades.
Sólo en el lapso entre 1959 y el 2001, casi cuatro décadas, se
consumaron 360 hechos terroristas en territorio norteamericano, ejecutados por
diferentes organizaciones de origen contrarrevolucionario, protegidas permanentes
del gobierno de ese país. De esas acciones, 186 afectaron directamente
a intereses de los Estados Unidos de América.
La constante actividad terrorista de estos grupos de origen cubano ha vulnerado
de manera continua la seguridad nacional del gigante americano. Unas pocas cifras
así lo demuestran:
► Más de 35 personas han sido asesinados en territorio norteamericano
por parte de la mafia de origen cubano. Entre las víctimas ha habido
personas de nacionalidad norteamericana, diplomáticos cubanos y nacionales
de la Isla que cometieron el error de abogar por un acercamiento a Cuba.
► Se realizaron 14 atentados contra aeropuertos norteamericanos, destacándose
los de La Guardia y John F. Kennedy (Nueva York), el Miami Internacional Aiport
y el de Newark, Nueva Jersey.
► Una de estas organizaciones, Omega 7, realizó entre 1974 y 1983
cerca de 55 acciones terroristas dentro de los Estados Unidos y 6 en Puerto
Rico. Autotitulado Movimiento Nacionalista Cubano Omega 7, se caracterizó
por su agresividad y por haber realizado notorias acciones terroristas, entre
las que se destacaron el ataque con bazookas contra la sede de la ONU en 1964,
el asesinato del excanciller de Chile Orlando Letelier, en 1976, así
como los asesinatos del diplomático cubano Félix García
Rodríguez y del cubano Carlos Muñiz Varela, ambos consumados en
1979. Del seno de este grupo terroristas descollaron figuras como Guillermo
Novo Sampoll y su hermano Ignacio, así como Eduardo Arocena. Este último
purga una larga condena en la cárcel y actualmente pretende ser liberado
por gestiones de Lincoln Díaz Balart e Ileana Ros Lethinen, tal como
se hizo con Orlando Bosch en años anteriores.
► Se realizaron centenares de amenazas y atentados contra instalaciones
oficiales norteamericanas, tales como el FBI, Servicio de Inmigración
y otras.
► Se llegó incluso a formular amenazas contra el propio presidente
de turno en diversas oportunidades, así como contra altos funcionarios
federales y estaduales.
En sentido general, los objetivos de este accionar terrorista han sido bien
definidos:
1) Atacar a objetivos vinculados con Cuba, creando un clima permanente de hostilidad
y beligerancia hacia la Isla.
2) Ejercer un sistemático terror entre los miembros de la comunidad cubana
asentados en territorio norteamericano, con vistas a frenar la creciente simpatía
hacia la Revolución Cubana y en pro de un acercamiento entre dicha comunidad
y la nación caribeña.
3) Presionar al gobierno norteamericano con vistas a condicionar su política
hacia Cuba. En este sentido, combinan inescrupulosamente el cabildeo político,
la amenaza y la campaña violenta.
A lo largo de estos cuarenta años han sobresalido diferentes grupos terroristas,
desarrollando algunos de ellos un notorio protagonismo. Su preparación
por parte de oficiales de la CIA y de otras agencias norteamericanas, su involucramiento
en páginas de guerra sucia fuera de las fronteras de los Estados Unidos
y otros oscuros vínculos con la cosa nostra y el narcotráfico,
los han hecho potencialmente peligrosos. En muchas ocasiones fue puesta en entredicho
la tolerancia del gobierno con estos criminales y se vieron obligados a presionarlos
para que realizaran sus actividades fuera de la frontera norteamericana. Un
ejemplo de ello ocurrió en los inicios de los 70, cuando se llevó
a cabo la guerra por los caminos del mundo, al convencer el FBI a los
principales cabecillas a cesar su actividad de terrorismo doméstico.
Uno de ellos, Orlando Bosch Ávila, había realizado nada menos
que 72 atentados con bomba en territorio norteamericano. A partir de allí
se incrementó la criminal campaña de agresiones contra intereses
cubanos en el exterior:
· El 4 de abril de 1972 explotó una bomba en la Oficina Comercial de
Cuba en Canadá, provocando la muerte de un diplomático cubano.
· Intento de secuestro del embajador cubano Emilio Aragonés, en la Argentina,
en el año 1975.
· Voladura del avión cubano en Barbados en octubre de 1976.
Llama la atención que no todos los cabecillas obedecieron las órdenes
de sus antiguos jefes y mantuvieron sus acciones y beligerancia dentro del territorio
yanqui. A partir de 1975 cobraron notoriedad grupos como el Movimiento Nacionalista
Cubano, Gobierno Cubano Secreto, Frente de Liberación Nacional Cubano,
Poder Cubano, el Alacrán, Acción Cubana, Escorpión Cubano,
Jóvenes de la Estrella, Omega 7 y Comandos Pedro Luis Boitel.
En ese período se producen hechos de envergadura, tales como:
- Colocación de una poderosa bomba por parte del terrorista de origen
cubano Rolando Otero Hernández, que provocó la muerte de 29 personas
y heridas a 75. El criminal artefacto explotó nada menos que en el Aeropuerto
Internacional La Guardia, en Nueva York. ¿Por qué no se evitó
este sabotaje en que murieron norteamericanos, el 29 de diciembre de 1975, cuando
el FBI tenía conocimiento de que este terrorista había hecho explotar
7 bombas apenas 28 días antes en la ciudad de Miami, dirigidas contra
las Oficinas del FBI, el Federal Building, la de la Policía del Condado,
Oficinas del Seguro Social y otros objetivos? ¿Por qué no se formó
una algarabía antiterrorista como la posterior a los hechos del 11 de
septiembre? ¿Por qué no se persiguió a los terroristas de origen
cubano como se hizo con los miembros de Al Qaeda?
- En septiembre de 1978 fueron asesinados cuatro ciudadanos norteamericanos
al ser volada en el aire una avioneta en la que se dirigían a Cuba. La
organización terrorista Jóvenes de la Estrella se adjudicó
tan criminal hecho. Uno de los ejecutores de tan malvado atentado, Ramón
Saúl Sánchez Rizo, vive en Miami sin ser molestado y mantiene
una activa beligerancia contra Cuba. Este terrorista se ha caracterizado por
actuar con franca impunidad durante todos estos años., asociándose
a las más activas y peligrosas organizaciones de corte violento en la
década de los 70, tales como Frente de Liberación Nacional Cubano,
Alpha 66, Jóvenes de la Estrella, Coordinadora de Organizaciones Revolucionarias.
En los 80, dirigió el grupo Organización para la Liberación
de Cuba y participó con los connotados terroristas asociados a Omega
7.
Sin descansar en su violenta actividad, recuérdese su participación
en los hundimientos de dos barcos pesqueros en 1970 —los Plataformas I y IV—,
así como promover secuestros de personas en Venezuela, México
y Estados Unidos, se sabe que Ramón Saúl participó directamente
en el atentado contra Carlos Muñiz Varela y otros hechos, siendo un niño
consentido de la justicia norteamericana. Sancionado a cuatro años de
cárcel a pesar de su amplio historial delictivo, en 1984, sólo
cumplió dos de ellos. Luego se integró a otros grupúsculos
terroristas como Organización para la Liberación de Cuba, Comisión
Nacional Cubana, Cuba Independiente y Democrática (CID) y el Grupo de
Acciones Navales.
Durante los disturbios provocados por la firma de los Acuerdos Migratorios entre
Cuba y Estados Unidos, fue detenido el dos de mayo de 1995. Desde luego, fue
liberado de inmediato a pesar de que el FBI conoce que guarda un número
considerable de armas. Baste señalar que tanto él, como José
Basalto, son dos enemigos jurados de estos acuerdos y ambos se han dedicado
constantemente a sabotearlos. Finalmente, desde las filas del Movimiento Democracia,
se ha dedicado a crear tensiones entre los dos gobiernos y a promover acciones
terroristas y llamados a la desobediencia de la comunidad cubana asentada en
Miami, a raíz del caso del niño balsero Leían González.
Volviendo a nuestro recuento sobre el terrorismo doméstico de la mafia
en EE UU, cabe significar que nuevamente el gobierno yanqui negoció con
ellos y los obligó a desarrollar su actividad fuera de los Estados Unidos.
Así fue hasta 1979 en que incrementaron sus operaciones dentro de ese
país. No obstante, una nueva organización conocida como el CORU
cobró cierta relevancia dentro de los EE UU: no era más que un
nuevo disfraz de los terroristas. Por esos años produjeron una respuesta
violenta a los intentos de diálogo entre la comunidad y el gobierno cubano,
al asesinar a Carlos Muñiz Varela y José Eulalio Negrín.
A grandes rasgos, los hechos terroristas más sobresalientes de estas
décadas fueron:
DECADA DE LOS SETENTA:
(1974) Asesinato de José Elías de la Torriente por no haber realizado
un plan de invasión contra Cuba. Este hecho se perpetró en el
propio domicilio de la víctima, ubicado en el lujoso barrio de Coral
Gables.
(1974) Cuatro agresiones con bombas contra medios de prensa: una explota en
las oficinas de la Revista Réplica y las otras tres cerca de una estación
de radio en español.
(1974) Son asesinados Héctor Díaz Limonta y Arturo Rodríguez
como resultado de contradicciones intestinas dentro de la mafia cubano americana.
Dos años después perecen Rolando Mansferrer y Ramón Donestévez
por las mismas causas. En 1977, sufre la misma suerte Juan José Peruyero.
(1975) Otra bomba es colocada en las oficinas de Réplica.
(1976) Atentado contra Emilio Milián, director de un noticiero radial
en una emisora miamense, quien se opuso a la violencia promovido por los terroristas
radicados en EE UU. La víctima perdió ambas piernas.
(1979) Explosiones por bombas en Padrón Cigars en dos oportunidades,
luego de un intento infructuoso.
(1979) Agresión armada contra los espectadores que veían la proyección
del filme cubano Memorias del subdesarrollo.
DECADA DE LOS OCHENTA:
Durante esta década son descubiertas varias bombas sin explotar¾ American
Airways Charter (1980) y Consulado de Nicaragua (1981)¾ , aunque la mayoría
de los actos terroristas fueron exitosos. Tales son los casos de:
(1981) Colocación de bombas en los Consulados de México y Venezuela,
ambos situados en Miami.
(1981) Otra bomba estalla en Réplica.
Disparos contra Hispania Americana, la que envía medicinas a Cuba.
(1983) Bomba estalla en la agencia de viajes a Cuba nombrada Paradise International.
(1987) Es conocido, junto a 1988, como el año de las agresiones contra
agencias de viajes a Cuba, las que sufren continuos atentados con bombas. Esta
oleada afecta directamente a Cuba Envíos, Almacén El Español,
Agencia Cubanacán Envíos, Machi Viajes, así como Va Cuba
(en dos oportunidades).
(1988) Este año se producen atentados contra varias agencias de viajes
(Va Cuba y Bele Cuba Express. Igualmente se producen atentados contra el Museo
Cubano de Arte y Cultura y amenaza de bomba contra las oficinas de Iberia y
del Servicio de Inmigración y Naturalización, objetivos situados
en la ciudad de Miami.
(1989 y 1990) Estos años sellan la década de impunidad del terrorismo
anticubano con la explosión de una potente bomba en el Museo Cubano de
Arte y Cultura, dos bombas en Marazul Charters y colocación de bombas
en lugares aledaños a las residencias de simpatizantes por el diálogo
entre Cuba y la comunidad cubana en EE UU.
DECADA DE LOS NOVENTA:
(1994) Dos bombas estallan nuevamente en las oficinas de la revista Réplica.
(1996) Estalla bomba en el Centro Vasco ante la actuación de la cantante
cubana Rosita Fornés.
(1996) Ataques con bomba contra las agencias de viaje Marazul Charters y Tu
Familia Shipping.
(1998) Amenaza de bomba contra centros nocturnos en los que actuarían
artistas cubanos como Compay Segundo y Manolín "El médico de la
Salsa". Las amenazas se consumaron con la explosión en Amnesia, centro
nocturno de Miami Beach, de un medio incendiario.
No cabe duda, que todas estas agresiones fueron ordenadas y financiadas, a lo
largo de estos cuarenta años, por los principales terroristas agrupados
en el CORU, Alpha 66, CID, FNCA y otras. Sin embargo, algunos de los ejecutores
materiales de las mismas han podido ser identificados y actúan libremente
en los Estados Unidos, en muchos casos sin ser molestados. Aunque algunos han
guardado prisión, las condenas han sido frecuentemente benignas hacia
ellos, y aún se les puede ver deambulando libremente por las calles.
Estos son algunos casos:
ANGEL ALFONSO ALEMAN, apodado La Cota, que trabaja en el 4300 Bergerline Ave,
room 200, en Nueva Jersey. De pelo castaño, calvicie pronunciada y 1,75
metros de altura, se sabe que en 1997 pretendió dinamitar la Misión
Cubana en la ciudad de Nueva York. Está vinculado a la Fundación
Nacional Cubano Americana.
HECTOR FRANCISCO ALFONSO RUIZ, conocido por el seudónimo de Héctor
Fabián, vecino de 3020 SW 25 Terrace, Miami, ha sido un activo terrorista.
Participó en atentados con bomba contra cuatro agencias de envío
de paquetes a Cuba (1972), planificó un atentado contra la embajada de
Cuba en México (1973) y se involucró en varios planes de atentado
contra Fidel (1973 al 1979). Ejecutó una agresión contra el buque
Jobabo, de bandera cubana, en el año 1978. Se le sabe comprometido
en el envío de paquetes explosivos a embajadas cubanas en México,
Canadá, Argentina y Perú. Actualmente se dedica a promover infiltraciones
armadas en la Isla, como la que tuvo lugar el 17 de septiembre de 1996 en que
fueron capturados Pedro Pablo Pulido Ortega y Noel Ramos.
SIXTO REYNALDO AQUIT MANRIQUE, conocido como el Chino Aquit, de una estatura
de 1,58 metros, 170 libras de peso, ojos negros, mestizo y rasgos faciales asiáticos,
presenta también una pequeña cicatriz en el labio superior, Actualmente
reside en el 11549SW 5 street, Miami y su teléfono es 305 – 227 1714.
Se sabe que, luego de participar en la agresión al buque tanque Mykonos,
en 1993, viajó a Centroamérica con la finalidad de contactar a
terroristas cubanos asentados allí, particularmente en El Salvador, así
como a militares salvadoreños, con la finalidad de organizar acciones
terroristas contra Cuba. Fue descubierto in fraganti cuando se disponía
a perpetrar un atentado contra la sede de la Asociación de Trabajadores
de Cuba, en Miami, lugar en que estaban almacenadas veinte toneladas de alimentos
y medicinas que serían traídos a Cuba por la Cuarta Caravana de
los Pastores por la Paz. Condenado a cinco años de prisión fuera
de la cárcel, dos en caución domiciliaria y tres bajo palabra,
continuó realizando y promoviendo agresiones contra Cuba. Llegó
a ubicarse cerca del presidente Bush en ocasión de las festividades del
20 de mayo del 2002, en la ciudad de Miami.
Pudiéramos mencionar muchos casos similares a estos, pero no se haría
otra cosa que confirmar los objetivos de este artículo, que son en esencia:
Demostrar la vulnerabilidad de la nación norteamericana ante este tipo
de terroristas.
Evidenciar la impunidad con la que realizan sus criminales actividades dentro
de los EE UU y la anuencia de las agencias federales ante estos actos.
La incapacidad o falta de interés de la justicia norteamericana por condenar
estos crímenes.
CONCLUSIONES
Disculpe, amigo lector, si luego de leer este artículo, queda en usted
un sabor amargo en la boca o, al menos, una terrible sensación de inseguridad.
La culpa, por supuesto, no ha sido mía. Creo que el principal culpable
es el gobierno norteamericano, que jamás se ha esforzado por detener
esa oleada terrorista dentro de su territorio. Lo doloroso es que las propias
víctimas han pagado más de una vez las actividades de los que
les han provocado la muerte un día cualquiera, en Miami o Nueva York,
durante estos cuarenta años.
Obviamente, en uno despierta el genuino derecho a preguntarse:
¿Qué grado de compromiso han contraído las administraciones norteamericanas
para no detener los ataques en que perecen sus propios ciudadanos? ¿No serían
los mismos que contrajeron una vez con el propio Osama Bin Laden?
¿Por qué no se levantó una respuesta antiterrorista, similar a
que actualmente se lleva en el mundo por parte de Estados Unidos, contra los
grupos de la mafia cubanoamericana?
¿Por qué se enjuicio a cinco cubanos, que evitaron hechos como estos,
en vez de apresar a los ejecutores de tamaños crímenes?
No cabe duda pues, a qué negarlo, que algo está muy podrido en
Estados Unidos y su olor desagradable sale de la Oficina Oval, varias oficinas
federales y de las cortes de Miami. Mientras tanto, los terroristas andan sueltos
y amenazando a los propios norteamericanos. Como diría cualquier cubano:
¡La cosa está de madre, compay!