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Sorpresa por la expulsión del ex canciller cubano
El ex canciller cubano y ex jefe de la juventud comunista.
La sorpresiva expulsión del ex canciller Roberto Robaina del gobernante
Partido Comunista de Cuba (PCC), tres años después de ser cesado
en forma fulminante de su cargo, trajo a la memoria casos similares de dirigentes
caídos en desgracia en los últimos 15 años, en un sistema
político que no admite desviaciones.
A Robaina se le imputó "deslealtad" con el presidente Fidel Castro; relaciones
estrechas con empresarios extranjeros de quienes aceptó dádivas;
promocionarse como figura política para una era pos Castro y revelar
información oficial restringida a personalidades de otros países,
según acusaciones del Comité Central del PCC.
En 1987 se registraron los dos primeros casos notables de defenestración
política: el del presidente del Instituto de Aeronáutica Civil,
Luis Orlando Domínguez y el presidente de la Junta Central de Planificación
(ministerio de Economía), Humberto Pérez.
Domínguez, una figura carismática y ex secretario general de la
Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), al igual que Robaina, fue detenido
cuando intentaba abandonar el país con su familia, después de
apoderarse de fondos públicos.
Fue depuesto por "uso de privilegios y prerrogativas indebidas y utilización
de su cargo para gestiones de interés personal", según se dijo
inicialmente y después se informó de su arresto y procesamiento
por "graves transgresiones de las leyes".
Condenado a 20 años de cárcel inicialmente, su pena fue reducida
y está actualmente en libertad, pero en total ostracismo.
Por su parte, Humberto Pérez fue excluido del Comité Central y
de su cargo en el gobierno por "concepciones y prácticas erróneas",
sin darse mayores explicaciones. Actualmente vive y trabaja en la isla, también
alejado del poder y la política.
El verano de 1989 comenzó con la remoción, expulsión del
Partido y encarcelamiento del entonces ministro de Transporte, Diocles Torralba.
Se informó oficialmente su arresto y condena a 20 años de cárcel
por "malversación" de fondos públicos. Actualmente se encuentra
en libertad y reside en Cuba.
Pocos meses después estalló el llamado "Caso Ochoa", en el que
varios altos oficiales de las fuerzas armadas y del ministerio del Interior,
encabezados por el general Arnaldo Ochoa, miembro del Comité Central
y ex combatiente rebelde en la Sierra Maestra, fueron acusados de participar
en operaciones de narcotráfico.
Ochoa, el coronel Antonio De la Guardia y otros dos oficiales de menor graduación
fueron fusilados; el general Patricio De la Guardia, cumple aún su condena
de 30 años de prisión, mientras que el resto de los imputados
ya cumplió las penas de cárcel a las que fueron condenados y están
en libertad en la isla.
Poco tiempo después, y como repercusión del caso Ochoa, el ministro
del Interior, general José Abrantes, también miembro del Comité
Central, fue destituido y enjuiciado por abuso del cargo, negligencia en el
servicio y uso indebido de recursos financieros.
Condenado a 20 años de cárcel, Abrantes falleció en prisión
a consecuencia de un infarto cardíaco el 21 de enero de 1991.
El caso más reciente de fulminante defenestración política
fue el de Carlos Aldana Escalante, considerado en aquel entonces como el tercer
hombre en la jerarquía cubana, miembro del selecto Buró Político
del PCC y jefe de los departamentos ideológico, cultural y de relaciones
exteriores del Comité Central.
Aldana Escalante fue destituido de su cargo y expulsado del Partido Comunista
en septiembre de 1992 tras ser acusado de recibir favores personales, regalos
y hasta una tarjeta de crédito de un empresario cubano vinculado a una
firma estatal de importación de artículos electrodomésticos.
Nunca fue sometido a la justicia penal y trabaja actualmente en una empresa
vinculada al sector turístico como un simple empleado.