BREVE ANTIHISTORIA DEL TERRORISTA QUE EMPEQUEÑECIÓ A OSAMA BIN LADEN.

17 de junio del 2003. .
Percy Francisco Alvarado Godoy. .

El día que nació el pequeño Orlandito, nada menos que el 18 de agosto de 1926, ni Miguel Ángel Bosch ni su esposa, Rosa Ávila, imaginaron que se convertiría en una persona de renombre. Lastimosamente, ambos padres no pudieron imaginar que la fama no le vendría a causa de una obra buena, ni por ser merecedor del respeto de las gentes. Por el contrario, aquel hogar villaclareño que lo vio nacer, hubiera enlutado de tristeza al saber que la criatura se trasformaría, con el transcurrir de los años, en un desalmado individuo, en un asesino desconocedor de la piedad y capaz de segar la vida de decenas de personas usando la justificación de determinados fines políticos. .
Ya en 1960 comenzaría sus andanzas. Luego de salir ilegalmente de la Isla, descontento con las transformaciones revolucionarias que experimentaba el país, el 31 de agosto de ese año fue designado dirigente del Movimiento Insurreccional de Recuperación Revolucionaria (MIRR), espacio que le permitió poner en práctica tanto su odio acérrimo a la Revolución como su sadismo. Organizó numerosas acciones armadas contra la Isla, provocando asesinatos y sabotajes en el territorio nacional. .
En 1968, cargado de prestigio ante sus amos de la CIA y los demás terroristas radicados en Estados Unidos, fundó la organización terrorista conocida como Poder Cubano. Su idea de llevar el terrorismo no sólo a Cuba, sino a cualquier parte del mundo donde hubiera intereses cubanos y simpatizantes con el proceso revolucionario que tenía lugar en la Isla, se materializó en la puesta en práctica de su criminal tesis de llevar la guerra por los caminos del mundo. Dentro de los objetivos a atacar estaban, por supuesto, oficinas y propiedades de países que mantenían relaciones con Cuba. .
A partir de ese momento muchas naciones sufrieron afectaciones derivadas del terrorismo capitaneado por Orlando Bosch. La escandalosa cifra de 78 atentados afectó intereses cubanos, norteamericanos, polacos, ingleses, españoles, japoneses, mexicanos y venezolanos, entre otros. .
Su impunidad llega al extremo de disparar una bazooka contra un carguero de bandera polaca, nada menos que desde la carretera Mc Arthur, en la ciudad de Miami. Como resultado de ese actuar descontrolado y peligroso, las autoridades federales se vieron en la obligación de capturarlo, juzgarlo y encarcelarlo. Sancionado a diez años de privación de libertad, este terrorista se mantuvo dirigiendo las actividades de Poder Cubano desde su propia celda. Sin embargo, otra vez la justicia norteamericana mostró su doble rasero y le conmutó la pena en 1972. Cumplió, por supuesto, sólo la mitad de su condena. .
Convencido de que sus amos de la CIA y del gobierno yanqui no aceptarían sus actividades dentro de la nación, recorrió varios países latinoamericanos hasta ser capturado en Venezuela (1974) en posesión de un pasaporte falso. Para él se había iniciado una larga carrera de impunidad, recurriendo a falsas identidades para poder andar libremente por el continente. Al respecto se conoce que usó diversas identidades y seudónimos, emulando con su consorte Luis Posada Carriles. Por esos avatares se le ha conocido como Ignacio, Ernesto, José Adelaul, Carlos Paniagua, Luis y otros. Se sabe igualmente que estuvo en Caracas, tres meses antes que se produjera el atentado al avión cubano en Barbados, usando la identidad de Pedro A. Peña. .
Luego de ser liberado en Caracas, se encontró en Curazao con otro famoso architerrorista, Guillermo Novo Sampoll, quien asesinaría después al ex canciller Orlando Letelier. Para ellos se abría un promisorio destino en el Chile de Pinochet, sabiendo que el dictador no vacilaría un minuto en usar su vasta experiencia como terroristas. Desde luego, fueron recibidos por el dictador y por funcionarios de la DINA con todas las prerrogativas y como lo que realmente eran: —VIT (verdaderos intransigentes terroristas)—, perdón, como very important persons (VIP). .
El capítulo chileno de Orlando Bosch fue pródigo no sólo en alianzas sino también en la posibilidad de ejecutar acciones contra revolucionarios cubanos y personas progresistas. Pinochet y Bosch formaron un binomio de la muerte jamás imitado en la historia contemporánea. Como resultado de esa unión, el terrorista de origen cubano obtuvo financiamiento a cambio de ejecutar acciones contra enemigos del régimen chileno. .
Participando directamente en las acciones en unos casos y dirigiendo otras, Bosch se involucró en los siguientes hechos: .
· Asesinato del ex comandante de las Fuerzas Armadas de Chile, el general Carlos Prats. Junto a este digno hombre murió su esposa, un sombrío 3 de octubre de 1974.
· Unos meses antes, en enero de ese propio año, había constituido el grupo terrorista conocido como Acción Cubana, que ejecutó cerca de 14 hechos violentos y sabotajes contra misiones diplomáticas y funcionarios cubanos de las mismas en Argentina, Perú, México, España, Estados Unidos, Italia y Venezuela. Este accionar terrorista que duró hasta noviembre de 1975, provocó la voladura de la Representación Comercial de la URSS en México, el atentado contra el Instituto Venezolano Cubano de Amistad, la Embajada de Panamá en Venezuela, Empresa Venezolana de Turismo y un intento de asesinar a Emilio Aragonés, embajador de Cuba en Argentina.
· Asesinato de Bernardo Leighton, vicepresidente del Partido de la Democracia Cristiana de Chile y su esposa. Este hecho se produjo el 6 de octubre de 1975.
· Asesinato del ex canciller Orlando Letelier y de su ayudante, Roni Moffitt, en la ciudad de Washington, Estados Unidos, el 21 de septiembre de 1976. Su inseparable Guillermo Novo Sampoll fue uno de los ejecutores de este criminal hecho.
· Entre 1974 y 1975 estableció contactos con organizaciones terroristas y grupos paramiliares de países latinoamericanos, sobresaliendo sus vínculos con la Triple A.
· Su alianza con Pinochet aparentemente culminó cuando fue detenido en Costa Rica, en marzo de 1976, cuando se disponía a asesinar a Andrés Pascal Allende, quien se encontraba exiliado en ese país. Sin embargo, esos vínculos jamás desaparecieron como tampoco la impunidad con la que actuaba. Tres meses después de ser arrestado por la policía costarricense volvió a sus andadas. .
Un día de Junio de 1976, Orlando Bosch constituyó a una de las más criminales organizaciones terroristas que han existido en nuestro continente, capaz de emular con aquellas que han ensombrecido nuestra historia contemporánea, me refiero a la agrupación Comandos de Organizaciones Revolucionarias Unidas, CORU. Esta organización, dirigida por Bosch e integrada por criminales de la talla de Luis Posada Carriles y Ramón Saúl Sánchez, engrosó a su larga lista de hechos canallescos, los siguientes: .
- Siete atentados contra oficinas diplomáticas y comerciales de Cuba en otros países, así como oficinas oficiales de países hermanos. Tanto Cuba, como España, Colombia, Barbados, Trinidad Tobago y Panamá, sufrieron las consecuencias de sus actos. .
- El hecho más detestable dirigido por Orlando Bosch desde su cargo de jefe del CORU, lo representó la voladura del avión cubano en Barbados. Ese triste 6 de octubre de 1976 —y parece que es un mes preferido de este señor para cometer sus infamias—, murieron 73 personas inocentes. Tanto él y Posada Carriles como autores intelectuales, así como los venezolanos Hernán Ricardo y Freddy Lugo, llenaron de pesar hogares cubanos, guyaneses y coreanos. .
Apresado por las autoridades venezolanas, cumplió cerca de once años de privación de libertad. Sin embargo, se mantuvo dirigiendo al CORU desde la cárcel y promoviendo acciones terroristas contra Cuba y otros países. En ese tiempo planificó y dirigió atentados contra consulados venezolanos en Puerto Rico, atentados contra un avión venezolano en Miami y contra la línea aérea VIASA en Estados Unidos. .
En 1988 logra salir de prisión y, usando un pasaporte de emergencia, viaja a los Estados Unidos. Arrestado en Miami hasta 1991, tiempo en que espera la decisión de deportación por parte de del Servicio de Inmigración y Naturalización de los Estados Unidos, logra quedarse en la nación norteamericana luego de la las presiones efectuadas de forma violenta por parte de la mafia cubano americana, dígase bombas y amenazas, así como las gestiones realizadas por Lincoln Díaz Balart e Ileana Ross Lethinen. No cabe la menor duda: la liberación de Orlando Bosch representó una respuesta de las autoridades yanquis ante los históricos compromisos asumidos con la contrarrevolución cubana. .
Prácticamente libre, pues se le otorgó la pena de prisión domiciliaria, algunas limitaciones de movimiento y la posibilidad de trabajar como médico (ironía del destino el que este hombre sea pediatra cuando ha asesinado a tantos niños o los ha dejado huérfanos), se ha mantenido desde 1991 tramando acciones terroristas contra Cuba. .
Desde su liberación, Bosch ha organizado diversos planes terroristas, entre los que se han destacado la preparación de bombas escondidas en libros para enviarlas a Cuba a través de un tercer país. No le faltado la ayuda sistemática de la FNCA y del Consejo para la Libertad de Cuba, a través de su amigo Roberto Martín Pérez. .
Dotado de un desmedido afán de protagonismo, desoyó la propuesta de la Fundación Nacional Cubano Americana para integrarse a su ala terrorista. Sin embargo, esta tenebrosa organización le brinda armas y explosivos para ejecutar sus planes. Y, desde luego, un alto directivo de la FNCA, Alberto Hernández, lo moja con entregas de dinero en forma sistemática para sus gastos personales y familiares. .
Hoy Orlando Bosch parece un anciano inofensivo, pero en realidad no ha perdido su odio acérrimo a la Revolución y al pueblo cubano. De complexión normal, casi por cumplir los 77 años de edad, aparece con cierta frecuencia otorgando entrevistas a la prensa frente a su casa del 1777 SW 21 avenue, frente al terreno de juegos del colegio Shevandoach, en las que llama por la caída de Castro y por ayuda para continuar propiciando agresiones y atentados. No obstante, desde su oficina del Partido Protagonista del Pueblo, sita en el 6850 Coral Way, suite 308, en Miami, observa sus cuadros mediocres en los que ha dejado plasmados los sueños de un pintor mediocre y la eterna frustración de no haber podido vencer a los cubanos. Allí sueña y conspira, prepara muertes y atentados. Sabe, a pesar de todo, que la justicia de sus amos siempre ha sido benigna con él. .