Otra brillante página de combate

Irene Forbes y Ricardo Quiza
Foto: Ernesto Mastracusa
Fueron tan grandiosas las Marchas del Pueblo Combatiente del jueves, frente a las embajadas en Cuba de España e Italia, que ni siquiera los más conservadores medios de comunicación pudieron obviarlas.
A menos de 24 horas de su convocatoria, los pueblos habaneros brillaron en esta nueva jornada de combate, de autodeterminación e independencia y de rechazo a las bochornosas y traicioneras pretensiones de la Unión Europea.
Numerosas emisoras de televisión como CNN en español, RAI de Italia, TV Española y otras de Alemania, Brasil, Chile, Francia, Uruguay, Nicaragua, hicieron reseñas de las manifestaciones del pueblo ante las citadas embajadas.
Lázaro Barredo, periodista del semanario Trabajadores, inició la Mesa Redonda Informativa sobre el tema resaltando la capacidad de respuesta de nuestro pueblo. A las cinco de la mañana ya olas humanas inundaban el Malecón habanero, en un ambiente de alegría que matizaban las consignas que repetían los niños, encargados de patentizar la postura de nuestra soberana nación.
Luego le sucedieron Rogelio Polanco, director de Juventud Rebelde; Reinaldo Taladrid, periodista de la TV cubana; Arleen Rodríguez, editora de la revista Tricontinental, y Aixa Hevia, vicepresidenta de la UPEC, conducidos por el moderador Randy Alonso.
En las palabras de todos —participantes también— estuvo presente la fuerza y la moral de un pueblo que demostró no tener miedo, que defiende en la calle su derecho a no ser invadido.
También se hizo referencia a la amplia repercusión que tuvo el hecho en la prensa escrita mundial, que destacó en sus primeras páginas fotos de las marchas, y lo que el pueblo llamó el momento bolivariano de la marcha, al pasar por delante de la Embajada de Venezuela, cuyos diplomáticos mostraron su solidaridad.
Las marchas fueron expresión de la unidad invencible del pueblo cubano. No hubo ninguna piedra tirada, ni bandera pisoteada, como muestra de la cultura y disciplina de las masas.
José María Aznar, "el führercito", y Silvio Berlusconi, "Benito", no salieron bien parados de estas demostraciones de patriotismo.