LOS "CRIMENES" DE LA REVOLUCION CUBANA

Benjamín Forcano

No es casual que, durante más de un mes, después que fue noticia la detención de un grupo de "disidentes " en Cuba, con el fusilamiento de tres de ellos, aparezca reiterada la noticia con artículos que describen , en interminable cuadro, las desgracias de la revolución cubana, sin espacio para sus luces y aciertos, y con la apremiante conclusión de que es intolerable continuar con ella. Como no es casual que, en toda esta ofensiva, la iniciativa externa no la lleve EE.UU. sino España con su jefe actual de Gobierno a la cabeza de la Unión Europea.
No es preciso ser doctor en historia ni en política para entender que la ofensiva se ha hecho después de la guerra contra el Irak, movida por los mismos "señores " que movieron aquella. Pero, en la primera, hubo pelea, enfrentamientos, grandes manifestaciones en contra, aunque a la vuelta de la esquina, según hemos visto, los invasores y ocupantes del Irak han recibido complaciente aquiescencia y bendición de sus mismos opositores. Si en la espectacular batalla contra Irak los opositores cedieron, EE.UU. vio que era la hora de meter la cuña contra la tiranía sangrienta de Castro, con el consentimiento de los 15 de Europa. Ya desde años atrás "el gobierno español trataba de recabar en Bruselas de sus socios una estrategia de acoso económico del régimen de Fidel Castro...en alineación estrecha con la política norteamericana " ( El País, 13 de noviembre de 1996). La posición del gobierno español prosperó y EE.UU. vio cómo la Unión Europea se plegaba a las condiciones impuestas sobre la ley Helms-Burton, con la promesa norteamericana de no sancionar a las empresas europeas. No es casualidad que esta orquestación unánime se montara en un momento en que había que lavar la imagen de los tres belicistas de las Azores, mundialmente vapuleados por su prepotencia.
Por ese tiempo ha corrido también la noticia de que cinco cubanos han sido injustamente acusados, detenidos y encarcelados en EE.UU. (tres de ellos a cadena perpetua y dos a 15 y 19 años), sin ningún cargo probado, ni siquiera el de la "disidencia ", pero se los ha condenado como espías, conspiradores y terroristas. Y aquí, y sobre esto, ningún gobierno, de los que han aprobado ahora medidas contra Cuba, ha hecho señales contra Buhs, ni han levantado un dedo sobre los crímenes del ejército norteamericano contra la población iraquí, ni han abierto la boca en contra de las 71 ejecuciones del año pasado en EE.UU., ni han denunciado en la Comisión de Derechos Humanos Europea el uso hecho por EE.UU. de la pena de muerte contra menores de edad, enfermos mentales y extranjeros, ni han lanzado una condena contra los cientos de prisioneros mantenidos en la Base Naval de Guantánamo en condiciones infrahumanas, ni han apoyado las denuncias que Informes Internacionales han hecho sobre las indignas condiciones carcelarias entre los más de dos millones de presos norteamericanos, ni una palabra contra el represivo régimen israelí, ni una protesta contra la posición de Aznar, único y principal mandatario europeo en apoyar el golpe fascista en Venezuela.
La no casualidad es, en este caso, causalidad. Porque la causa de todo está en donde está. Viene de lejos. "Nuestra política debe conservar la riqueza que poseemos, sin detrimento para nuestra seguridad nacional " (George Kennan). "Si tenemos necesidad de tomar América Central, lo mejor que podemos hacer es obrar como amos, ir a esa tierra como señores "( Brown), "El comercio mundial es y será nuestro " (Alberto J. Beverige). "Cuando en nuestras posesiones se cuestiona la quinta libertad (la libertad de saquear y explotar) los Estados Unidos suelen recurrir a la subversión, al terror o a la agresión directa para restaurarla " (Noam Chomsky).
Es causal la trayectoria que EE.UU. ha sostenido contra la Cuba revolucionaria.. Sólo en lo económico, los daños del bloqueo sobrepasan los 70.000 millones de dólares. Pero eso, para la Unión Europea resulta lícito o tolerable o, incluso encomiable, si lo hace EE.UU. La Unión Europea no ve causalidad en lo ocurrido durante 45 años con la revolución cubana, parece como si le hubieran privado de ojos, de dignidad y de libertad para llamar a las cosas por su nombre y no permitir que ningún rufián, sea cual fuere su categoría, pueda alzarse para burlar, falsificar y agredir impunemente.
Yo entiendo que muchos odien la revolución cubana, pues una revolución trastueca por entero el paisaje de los hábitos existenciales y de los grandes intereses sociales. Sería necio si me empeñara en cubrir los defectos, abusos y contradicciones de la revolución cubana. Ha tenido muchos desaciertos. Pero también inmensos logros. Y más que habría tenido si no hubiera sido por el acoso virulento de EE.UU, quien juró desde el principio acabar con ella. Sería iluso pensar que EE.UU. va a cambiar su política con Cuba: "Cuba sólo puede gravitar políticamente hacia la Unión Norteamericana (Adams) ". La soberana independencia, lograda por la revolcuión, es un crimen de lesa majestad imperial que no se perdona y se paga con la muerte y exclusión total.
Por eso yo, a pesar de sus muchos defectos y contradicciones, amo la revolución cubana, y porque la amo me duelen sus fallos y equivocaciones y trabajo para corregirla y perfeccionarla.Y la amo porque la revolución conquista el bien de la soberanía, implanta la justicia, atiende con prioridad a los más desatendidos y postergados, desaloja a los monopolistas y a los dominadores y....no se aparta de esa meta, aunque no siempre acierta ni la logra. Pero, yo me veo dibujado en ella, en un proyecto sociopolítico que muchos venimos añorando, pero que en la mayoría de las partes del mundo apenas existe, o no existen ya condiciones para soñar con él.
No perdono al Gobierno Español ni a la Unión Europea ni a los grandes "Medios " que, con tanto servilismo, hagan suya la voz y sentires del amo del mundo. Y menos les perdono que, con hipocresía y doble moral, traten de justificar el acoso y las medidas cuando se trata de Cuba y las olviden olímpicamente cuando de EE.UU u otros países se trata, y las justifiquen con el recurso a grandes palabras: democracia, libertad, derechos humanos.
Saquen la viga del propio ojo y miren luego al ojo ajeno. Que Cuba se abra al mundo, y que el mundo se abra a Cuba, gritaba el Papa en su memorable visita a la Isla. Pero no, la ley imperante dice que el grande -esa mayoría occidental aplastante- exige que el pequeño y diferente desaparezca, que no de más el mal ejemplo de independencia, autonomía, igualdad y paridad ante la ley, decencia ética, humanidad y relaciones mutuas de ayuda y cooperación.
Hay modas peligrosas, pero que se visten del modus vivendi fantasioso de la democracia. Se vive bien en democracia cuando se está en el poder y cuando se disfruta de él sin contar apenas con el pueblo, manejándolo o despreciándolo. Con democracia así se ensalza la libertad, donde los medios principales y más eficaces están en manos de monopolios que deciden quienes acceden a esa libertad y quiénes no. Democracia de los privilegiados, no la del pueblo, que los condena a no entender otro tipo de democracia.
Ya he dicho antes cuál fue el crimen por excelencia de la revolución cubana. Pero ha habido otros que, al parecer, tiene bien contabilizados la Unión Europea, como base de sus medidas punitivas.
A un país, independientemente de su régimen, se le debería juzgar por los progresos en uno y otro campo, poniendo lo positivo y lo negativo. A Cuba sólo se le mira desde un lado y sin ver la interrelación: falta de la libertad y del pluralismo político. Pero, no es eso sólo lo que atañe al pueblo ni depende el lograrlo sólo de Cuba. Implantar la libertad es un ideal, un deber y una tarea incesante, pero buscarla para instalar la libertad descollante de los grandes, lleva irremisiblemente a sacrificar bienes y derechos fundamentales de la población. Lo cual plantea el problema de cómo compaginar el binomio de conseguir la libertad sin sacrificar la justicia y conseguir la justicia sin sacrificar la libertad.
En medio de este doble polo surge la antítesis o la convergencia.
Occidente, con EE. UU. a la cabeza, propende hacia la libertad (condensada y protagonizada en centros de poder) y el Tercer Mundo, con Cuba al frente, propende a la justicia (impulsada y gestionada por proyectos revolucionarios contra las ambiciones egoistas de sujetos individuales y colectivos): "La libertad sin justicia es como una flor sobre un cadaver ".
La Unión Europea no ha mirado a Cuba antes de dictar medidas contra ella, ni lo ha hecho con respeto y equidad.
Cuba, entre otros índices, muestra los siguientes en relación con los otros paises de América latina: analfabetismo: 0, " % contra 11,7 %; escolarización en la enseñanza primaria: 100 por 100 contra 9 " %; alumnos que alcanzan quinto grado: 100 por 100 contra un 76 %; mortalidad infantil por cada mil nacidos vivos: 6, " contra 3 "; .incidencia anual de SIDA por un millón de habitantes: 15,6 % contra 65, "5; calidad de educación, sobre una evaluación de 1 " países, en lenguaje y matemática, 87, "5 % contra 60,80.
Acaso le resulte interesante a la Unión Europea saber que el norteamericano Sr. John Bolton, subsecretario de Estado para control de armamentos, dijo unos meses antes del 11 de septiembre: " Cuba posee una industria farmacéutica de las más avanzadas de América Latina y marcha a la vanguardia en cuanto a la producción de productos farmacéuticos y vacunas que se venden en el mundo ".
Pero el elogio queda transcendido si lo trasladamos a la solidaridad de Cuba. En el campo de la investigación Cuba dispone ya de 500 patentes, depositadas en el exterior, algunas de ellas galardonadas con la Medalla de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. Próximamente va a sacar al mercado más de 50 nuevos productos entre biofármacos, vacunas y diagnósticos.
Son más significativos aún estos datos: en los 43 años de revolución, 34.307 médicos y trabajadores de la salud cubanos han prestado servicios gratuitos en gran número de países pobres. Actualmente, son ".671 los que cumplen su misión en lugares apartados e inhóspitos de América Latina, El Caribe y Africa. Procedentes de 1 "0 países del Tercer Mundo, 39.800 jóvenes se han graduado en Cuba en 33 especialidades universitarias y técnicas. Y hoy, a pesar del bloqueo, 8.053 jóvenes de América Latina, El Caribe y Africa cursan estudios de Medicina en Cuba -carrera que en EE.UU. cuesta más de "00.000 dólares- sin pagar un solo centavo. Incluso jóvenes nortemericanos, sin recursos para estudiar Medicina, han recibido cientos de becas en la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas.
¿Qué pasaría si los 15 de la Unión Europea, con EE.UU. a la cabeza, -países superavanzados y democráticos- aplicaran en su política el espíritu y la ética de la revolución cubana? ¿Cómo es posible que en EE.UU. haya un 16 % de la población que carece de seguro médico, incluidos más de diez millones de niños? ¿ Con cuántos países del Tercer Mundo están dispuestos EE.UU. y la Unión Europea a colaborar como lo hace Cuba? Los datos aportados pertenecen a la revolución cubana, se deben al proyecto y espíritu de los revolucionarios de Sierra Maestra (Fidel, Che, Camilo y algunos miles más) que sienten la dignidad de ser libres, de protagonizar su proyecto político y de colaborar a la emancipación y justicia de los países pobres, en medio de un acoso y aislamiento internacional pertinaz.
No sé si en todo lo dicho, la Unión Europea encontrará algo que le merezca admiración y hasta medidas de apoyo a la revolución cubana, en lugar de castigarla con tan unilateral injusticia.