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17 de julio del 2003
El hueso cubano
Angel Guerra Cabrera
La Jornada
El sangriento abordaje a mano armada de una embarcación cubana y el secuestro
de otra en los últimos días manifiestan de nuevo la utilización
del tema migratorio por Washington como instrumento desestabilizador de la isla.
Esta política se sustenta en la Ley de Ajuste Cubano, que concede derecho
automático al trabajo, a la residencia legal y en dos años a la
ciudadanía estadunidense a los cubanos que llegan ilegalmente, no importa
si han cometido graves delitos en Cuba.
Basta compararla con el trato que da Estados Unidos a los inmigrantes ilegales
mexicanos y de otras nacionalidades para entender los profundos móviles
políticos que animan esta singular norma, concebida para estimular la
emigración ilegal y desordenada hacia Estados Unidos. Ella es complemento
del bloqueo y para hacerla más efectiva el gobierno estadunidense financia
una gigantesca maquinaria radial y subversiva contra la isla.
A través del tema migratorio se prepara por los nuevos nazis de la Casa
Blanca el escenario político propiciatorio de una agresión militar
a Cuba, que desde hace unos meses cuenta con la obsequiosa colaboración
de la Unión Europea. De la mano del sargento Aznar, esta se ha embarcado
como el cómplice principal en la estrategia bushista encaminada a ahogar
a la revolución en sangre. Aznar es el autor de la "posición común"
de la Unión Europea sobre Cuba, aprobada en 1996, que supedita las relaciones
de aquella con La Habana a la reimplantación del capitalismo y de la
desprestigiada democracia representativa. Es decir, al desmantelamiento de la
revolución y sus conquistas.
El diario madrileño El País- insospechable de simpatizar con el
gobierno cubano- afirmaba en noviembre de ese año sobre la propuesta
del jefe del gabinete español a la Unión Europea: "El paquete
presentado por Aznar se alinea estrechamente a la política norteamericana.
La iniciativa que pretende sacar adelante el Ejecutivo supone cerrar los grifos
de la cooperación y de los créditos de los Quince y elevar el
diálogo con la oposición anticastrista." Y remataba: "España,
que fue puntal en el enfoque autónomo se convertiría así
en punta de lanza del movimiento inverso".
La ocupación de Irak ha servido a Aznar para recrudecer la actitud anticubana
de la Unión Europea, deseosa de reparar el disgusto ocasionado a Washington
por la oposición francesa y alemana a la invasión. Europa es ahora
el eje de la campaña mediática que insiste en mostrar como disidentes
y periodistas independientes a los agentes del plan subversivo de Estados Unidos
enviados en mayo a prisión por los tribunales cubanos. En ella participan
entes al servicio de la mafia de Miami como el llamado Encuentro de la Cultura
Cubana, la Fundación Hispanocubana de Madrid - inaugurada por los agentes
de la CIA Jorge Más Canosa y Carlos Alberto Montaner- y supuestos defensores
de la libertad de prensa como Reporteros Sin Fronteras. En refuerzo de la campaña,
Otto Reich, embajador especial de la Casa Blanca para América Latina,
vaticinó en Roma que "el régimen castrista caerá pronto".
La descocada afirmación de Reich no merecería ser tenida en cuenta
si no ocupara ese cargo y no fuera uno de los integrantes de la mafia de Miami
más allegados a la familia Bush.
Sólo así se explica su nuevo encumbramiento pese a que el Senado
de Estados Unidos, debido a sus antecedentes delictivos en el escándalo
Irán-contras, rechazó su nombramiento por Bush II como subsecretario
de Estado para el Hemisferio Occidental. Reich es de una incultura histórica
y política supina pero está al tanto, como muy pocos en Washington,
de los planes que se fraguan allí, en Miami y en Madrid contra Cuba.
Es elocuente que intentara dar verosimilitud a sus palabras diciendo que eran
compartidas por la ministra de Exteriores española Ana Palacios.
Está claro lo que se elucubra. Llevar al pueblo cubano al hambre y la
desesperación y aislar diplomáticamente a su gobierno haciendo
que la Unión Europea se sume al bloqueo contra Cuba. Junto a ello continuar
fomentando el éxodo ilegal desde la isla hacia Estados Unidos como evidencia
de las violaciones de los derechos humanos a que supuestamente son sometidos
sus habitantes. Ello daría el pretexto para la intervención armada
yanqui.
Quienes se refocilan con estos planes olvidan la visión estratégica
y creatividad táctica de que han hecho gala los dirigentes cubanos con
Fidel Castro a la cabeza en las situaciones más peligrosas y no tienen
ni idea de la disposición al sacrificio y reservas combativas ilimitadas
de que es capaz un pueblo en revolución en defensa de su patria. Cuba
es un hueso muy duro de roer, donde el eventual invasor debe ir dispuesto a
salir desdentado.
aguerra12@prodigy.net.mx