25 de junio del 2003
Cuba: Reactivación de la economía en las montañas

Granma
Cuba desarrolla desde 1987 un programa socio-económico especial para elevar el nivel de vida en las montañas, único de su tipo en el mundo, según confirmaron autoridades de la FAO, por la minuciosidad y alcance de sus proyectos.

Lograr la sustentabilidad alimentaria, aportar productos orgánicos para la exportación y acopiar mayor cantidad de madera, café, cacao y frutales con el menor impacto para los ecosistemas montañosos, es la base económica de ese programa, bautizado con el nombre de Plan Turquino, cuando surgió en 1987.

Ideal para la defensa del país, en caso de un ataque militar, el territorio montañoso abarca el 16% del archipiélago caribeño y en esa superficie se asienta el 6% de la población cubana (11,2 millones de personas).

En las regiones comprendidas en el Plan Turquino se sintió con mayor rigor el impacto de la crisis económica iniciada en 1990, aunque alcanzó diferentes grados de expresión en los distintos sistemas montañosos de la Isla, distribuidos en Occidente, Centro y Oriente.

Para revitalizar zonas montañosas que están presentes en 9 provincias y 48 municipios del país, incluyendo la Ciénaga de Zapata, el humedal más grande del país, desde 1995 el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros acordó que el Plan Turquino actuará como una Comisión, donde cada organismo de la Administración Central del Estado, tiene que diferenciar los recursos para la montaña y rendir cuenta, sistemáticamente,.de su gestión ante el Estado y Gobierno Representantes de la FAO en Cuba declararon que un programa tan minucioso como el Plan Turquino no existe en ningún país del mundo, sobre todo por los fines que persigue en la sustentabilidad alimentaria, el cuidado de las cuencas hidrográficas y el desarrollo social de la población serrana.

Logros e insatisfacciones

Cada año en América Latina desaparecen 5 800 000 hectáreas de bosques y en el mundo la cifra se eleva a 14 600 000 ha, según reportes de la FAO.

Sin embargo, Cuba ha crecido a un ritmo de 1,3% en el último decenio para colocarse como la única nación de América Latina que aumentó su área boscosa, durante el pasado año. En el continente americano sólo es acompañada por Estados Unidos, con una tasa de 0,8%.

La Isla es una de las 55 naciones de las 213 monitoreadas por la FAO, que crece en recursos forestales. En América del Sur, Chile reportó decrecimientos sustanciales en su fondo forestal. En Brasil desaparecen 2 millones y medio de hectáreas cada año, aunque en la región del Amazonas posee una gran reserva. Esa inmensa selva tiene reforestado el 87 por ciento, a pesar de lo que le han extraído despiadamente las transnacionales que allí operan.

Para Fidel Ramos, secretario de la Comisión Nacional del Plan Turquino, el mayor logro económico del programa especial para las montañas, ha sido elevar la supervivencia de los árboles plantados.

De un pírrico 30% en la tasa de logros de plantaciones durante la década de 1980 y principios de 1990, la sobrevivencia alcanzó 89%, según el último conteo certificado por el servicio estatal forestal y el Banco Nacional de Cuba, concesionario de los préstamos para el fomento de árboles.

Ramos explicó que cuando comenzó el programa en 1987 se sembraban muchos árboles, hasta 500 millones de posturas anuales, pero poco se lograba, al imperar la masividad por encima de la calidad. Lamentablemente en algunos territorios sólo sobrevivía el 20% de lo plantado.

A partir de 1995 se concibieron planes objetivos, con la concepción de sembrar cuando existan las condiciones para que la planta se desarrolle y sobre todo, cuando haya personas que se encarguen de su posterior cuidado. Ahora el plan de plantaciones es menor, pero el saldo es mayor, por la eficiencia en la supervivencia boscosa.

Cuba tiene 2 500 000 hectáreas como patrimonio forestal, de las cuales 450 mil corresponden a bosques cultivados para reponer las extracciones anuales de productos forestales.

Las empresas forestales abarcan 1 165 000 ha de bosques; la empresa nacional de flora y fauna posee 670 000 ha y el resto corresponde a otros organismos como las Fuerzas Armadas, el Ministerio del Interior y la industria azucarera, entre otros.

De las 11 098 000 hectáreas que posee el archipiélago caribeño, el 22,9% está reforestado con bosques naturales y artificiales. En 1900, la Isla registraba un 59% del área cubierta de bosques, pero la tala de millones de árboles para el cultivo de la caña de azúcar y el uso irracional de las tierras para la producción agrícola y ganadera condujeron a un desastre en materia de cobertura de árboles maderables. Desde principios del siglo XX hasta 1959 sólo se sembraron 10 millones de posturas maderables. En 1959, la Revolución encontró que sólo el 13,9% del país poseía cobertura boscosa.

Pero la reanimación actual en materia forestal no excluye la existencia de problemas. Todavía hay provincias como Guantánamo y Santiago de Cuba, en la zona oriental, y Villa Clara y Cienfuegos, en la central, que reportan tasas de supervivencia por debajo del promedio nacional.

"No estamos conformes con estos resultados", precisó Fidel Ramos. "Tenemos que laborar para que Cuba pueda autoabastecerse en productos forestales y deje de importar madera".

Indicó que a los bosques cubanos se les extrae anualmente de 3 a 3,5 millones de metros cúbicos, pero el potencial existente asciende a más de 7 millones de metros cúbicos. La producción anual de madera aserrada está en el orden de 165 000 metros cúbicos anuales, pero podemos llegar a 200 000, dijo Ramos.

El café, otro de los renglones principales de la montaña, se sometió a un reordenamiento, buscando mayores rendimientos, pues los actuales están a un 40% de las potencialidades de ese cultivo. Se decidió por la Comisión del Plan Turquino reordenar las áreas para concentrarse en las plantaciones que brindarán mayor respuesta productiva a corto plazo.

De las casi 100 000 hectáreas de café, se seleccionaron 67 000, con los mejores suelos y clima, para implantar nuevas tecnologías agrícolas e inyectarles recursos que conduzcan a un aumento sostenido de los rendimientos. Las que se liberen pasarán al fondo forestal.

El acopio de cacao, otro de los renglones agrícolas propios de montaña, experimenta una reanimación desde que se aprobaron mejores precios al productor y se implantaron sistemas en estimulación en divisas. Sin embargo, el pasado año, por la sequía sólo se entregó el 66% del plan fijado en 2 200 toneladas a nivel nacional. En la principal zona de recolección: el extremo oriental de la Isla, las perspectivas son muy buenas para el aumento de la industria procesadora de confituras de chocolate.

Fuentes de la Industria Alimenticia aseguraron que montarán una fábrica adicional a la existente para elaborar bombones manualmente, con lo cual se elevan los precios de estas exquisitas ofertas.

La apicultura también sufrió el pasado año los rigores de los ciclones, con vientos que tumban las floraciones de las plantas e impiden mejores acopios de miel de abeja. Los efectos del huracán Michelle y las lluvias de los ciclones Isidore y Lili el pasado año, sólo permitieron producir el 73% de las 7 600 toneladas planificadas.

Este año parece ser mejor, acotó Fidel Ramos. Tenemos ahora 126 mil colmenas y aspiramos disponer de 200 000. El objetivo en la apicultura es lograr en un futuro próximo las 10 000 toneladas que se reportaron en 1982, año record, por los atrayentes precios de este producto en el mercado internacional.