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26 de junio del 2003
Ver, oir, leer y escribir
Semanario Rebelde
La pedagoga cubana Leonela Relys, creadora del método de alfabetización
Yo sí puedo, afirma que su carácter es universal y será
puesto en práctica en el hermano país por docentes y facilitadores
venezolanos.
En marzo del 2001, mientras asesoraba la campaña de alfabetización
en Haití, la pedagoga cubana Leonela Relys viajó por unos días
a La Habana. Lejos estaba de saber que un nuevo proyecto le abriría las
puertas de Latinoamérica. Fue una noche, durante la condecoración
del Presidente de Sudáfrica, que el Comandante en Jefe Fidel Castro le
sugirió que estudiara la posibilidad de concebir una cartilla que vinculara
los números y las letras...
La campaña está respaldada por una adecuada base material.
Unos días después, Leonela regresó a Haití y comenzó
a trabajar en el proyecto:
"Empezamos por organizar las letras, de acuerdo con la frecuencia en su uso,
y a cada una le asignamos un número, que es generalmente lo conocido
por los iletrados. Tratamos de que la actividad y la ejercitación se
convirtieran en una constante, y que la persona analfabeta fuera capaz de ejecutar
tres pasos fundamentales: escuchar y observar, producir palabras, y construir
oraciones.
"Es por eso que la cartilla sigue la ruta de tres logotipos: un oído
y un ojo (escuchar y ver), un oído y un libro (escuchar y leer), y un
oído y un lápiz (escuchar y escribir). La observación de
las clases (a través de la televisión) permite enseñar
e indicar los ejercicios que debe realizar la persona. Para ello se auxiliará
de una cartilla, y contará con el apoyo de un facilitador que servirá
de puente entre él y la clase contenida en un video."
-¿Cuántas clases conforman el método y por qué se imparten
en el soporte audiovisual?
"Son 65 clases grabadas en video VHS, y está previsto metodológicamente
que se desarrollen de lunes a viernes, dos horas por día, aunque admite
flexibilidad en su implementación, atendiendo a las necesidades de cada
comunidad.
La profesora Leonela Relys, creadora del revolucionario método de alfabetización.
"Entre sus ventajas debemos agregar que ofrece la posibilidad de dirigirse a
una mayor cantidad de iletrados al unísono, es más económico,
y facilita una mejor comunicación entre la familia, la sociedad y el
proceso docente. Y algo no menos importante: no requiere de una institución
específica, porque se puede realizar en una casa o en cualquier lugar
con condiciones técnicas para instalar el video y el televisor.
"Lo novedoso del método es la utilización de las nuevas tecnologías
y la asociación de números y letras, porque la alfabetización
a través de soportes como la radio ya se puso en práctica en Haití,
Nicaragua, Nueva Zelanda, Guinea Bissau, y en diferentes estados mexicanos."
-Profesora, ¿podría ampliar cuál es el fundamento de la asociación
entre números y letras?
"Se sabe que en diferentes actividades que realizan los iletrados, ellos conocen
y dominan perfectamente el manejo de los números.
Por ejemplo, si juegan dominó uno observa que al final sacan correctamente
las cuentas; van al mercado y no se equivocan a la hora de pagar o recibir el
cambio. Por necesidad de la vida, en su gran mayoría, aprenden los números.
Ese dominio se convirtió en el punto de partida hacia las letras. Se
trata de asociar lo conocido con lo desconocido, algo que da la oportunidad
a la persona analfabeta de demostrar que conoce algo...
"El Plan Piloto que se desarrolla en Caracas, Vargas y Maracay nos ha dado sorpresas...
Los matriculados están logrando a la altura de la clase número
20 lo que esperábamos de ellos en la 35. Y eso nos hace pensar que el
método funciona y es efectivo."
-¿Si la clase está contenida en un video, cuál es la razón
de ser del facilitador?
"Es el alma de la clase. Cualquier método que se aplique va a necesitar
siempre de alguien que personalice el proceso de enseñanza y traslade
confianza a los iletrados. Esa persona es la que se encarga de retomar y ejercitar
los conocimientos ofrecidos en la clase televisiva. Tiene, además, la
función de hacer el trabajo personalizado con los diferentes grupos de
iletrados, que no aprenden al mismo ritmo y no tienen igual base."
-¿Qué siente usted cuando ve a un ser humano aprender?
"Tuve la oportunidad de alfabetizar en mi país siendo una niña,
y sentí emociones muy grandes, porque enseñé a campesinos
muy humildes a escribir sus nombres y realizar las primeras cartas y lecturas.
El método que utilizamos en Cuba fue presencial (un alfabetizador cada
dos iletrados)... Después tuve la suerte de colaborar en la alfabetización
por radio en Haití, que fue una gran escuela. Se trataba de personas
que no sabían con cuál parte del lápiz se escribía.
Verlos llegar así al aula y comprobar los conocimientos que adquirieron
en poco tiempo ha sido la mayor experiencia que he podido sentir como educadora.
"Y esta respuesta estaría incompleta si no reitero que este es un trabajo
colectivo, porque una labor de tal magnitud no la pueden realizar una, dos o
tres personas. Desde octubre del 2001, fecha en que regresé de Haití
a Cuba, ha existido una interrelación entre el Canal Educativo cubano,
los actores que hicieron un gran esfuerzo en la filmación de las clases,
los técnicos, el Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño
de Alfabetización, el Ministerio de Educación de Cuba y un numeroso
grupo de personas que ha garantizado el resultado final."
-¿Por qué ha dicho que si Venezuela triunfa ganará América
Latina?
"El propósito es que el método no se quede en Venezuela, sino
que sirva a todos los países que lo necesiten. Existen 860 millones de
analfabetos que pueden aprender a leer y a escribir de forma rápida y
económica."
-Algunos medios de comunicación atacan a la campaña de alfabetización
porque se sustenta en un método cubano, ¿qué opinión le
merece?
"El método tiene un carácter universal. Reitero que no ha sido
concebido para Venezuela y nosotros los cubanos no vamos a alfabetizar en este
país. Les facilitamos a los hermanos venezolanos el método y los
medios para que hagan uso de él. He leído en la prensa que maestros
cubanos han venido a ocupar los puestos de los docentes venezolanos. La verdad
es que serán 100 000 facilitadores de este país los que realizarán
la campaña. Ellos no han asimilado el método mecánicamente,
sino que han realizado sus aportes y lo han convertido en un híbrido
cubano-venezolano. La cartilla contiene textos que tratan de cualquier tema,
excepto de política. Las clases tienen carácter universal, y una
estructura metodológica que parte de una motivación.
Ni en las 65 clases ni en la cartilla van a encontrar una sola referencia política."
LA OPINIÓN DE LA UNESCO
Con la mención honorífica del Premio Rey Sejong, Cuba llega a
su quinto Premio Internacional de la UNESCO, por sus esfuerzos y logros innovadores,
solidarios y ejemplares en esos espacios de los derechos humanos que son la
alfabetización y la educación básica.
El primero fue el Premio Krupskaya, otorgado en 1964, por la tarea de la posalfabetización,
mejor conocida como Batalla del Sexto Grado. Luego le siguieron el Premio Pavlevi,
otorgado al modelo de educación de adultos de Cuba, en 1968; el Premio
a la educación a pescadores, a través de la radiofonía,
en 1985; nuevamente el Premio Krupskaya, en 1990, por la campaña de alfabetización
para ciegos en el sistema Braille.
El reconocimiento del Premio Rey Sejong, quiere resaltar el ejemplo de la solidaridad
de Cuba, que la lleva a compartir experiencias y a participar, en forma destacada
en el desarrollo del sistema no formal de educación de Haití,
en la alfabetización en lengua creole, con la utilización eficiente
de los medios radiales, y más recientemente por el método Yo sí
puedo, que tiene como soporte los medios audiovisuales.