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12 de noviembre del 2002
Cuba-EEUU: El cuento de nunca acabar
Adital
Una fresca mañana del 6 de octubre de 1996 una avioneta proveniente
de rumbo norte, roció de norte a sur los campos cubanos con sustancias
desconocidas. Una observación identificó a la aeronave en cuestión
como avión de fumigación S2R, con matrícula N-3093M del
registro de aviones civiles de los Estados Unidos.
"Dos meses después de ese incidente apareció una plaga en los
cultivos de papa de la Empresa "Vladimir Ilich Lenin", de Jovellanos, en la
occidental provincia de Matanzas (a unos 140 kilómetros de Ciudad de
La Habana)", narró Taimí Ramos Torres, una joven de 23 años
recién graduada entonces de Ingeniería Agronómica.
De esta manera, durante un incidente ignorado por la gran prensa internacional,
se produjo lo que las autoridades cubanas estiman como la más reciente
agresión desde Estados Unidos con un arma biológica. La plaga
aparecida fue la del Trips palmi."El Trips palmi era desconocido para nosotros,
su identificación fue muy difícil, pues solo teníamos breves
referencias bibliográficas. Esta especie no se controlaba con los productos
químicos tradicionales y, a medida que pasaba el tiempo, se complicaba
la situación... "Ya sabíamos que el mal había sido introducido
por el enemigo, pues normalmente los patrones de distribución natural
de la plaga son muy limitados, no vuela alto ni a grandes distancias, se mueve
de un surco a otro, y en el país no había antecedentes".
Los científicos cubanos, encabezados en este caso por la joven Ramos
Torres aplicaron contra la plaga el denominado León de los aphidos, una
polífaga que ataca al Trips palmi. Pero, antes de que se pudiera controlar,
esta afectó profundamente el cultivo de patatas en Cuba: los gastos para
controlar la enfermedad ascendieron a más de dos millones de dólares,
con lo cual se elevó por encima de 32 millones de dólares el costo
total de la lucha contra la agresión biológica de más de
40 años desarrollada por Estados Unidos contra Cuba.
La estadística no ha sido reconocida por ningún gobierno de Estados
Unidos. En cambio, ese país, bajo el gobierno del republicano George
W. Bush acaba de reiterar que Cuba está desarrollando "un programa limitado"
precisamente sobre armas biológicas.
La afirmación, ya negada enfáticamente por el ex presidente norteamericano
James Carter cuando visitó oficialmente Cuba a inicios de este año,
fue expuesta esta vez por Otto Reich, Subsecretario norteamericano de Estado
para el Hemisferio Occidental. Reich nació en Cuba y es ferozmente anticomunista.
En sus antecedentes está el haber apoyado a gobiernos republicanos como
el de Ronald Reagan y George Bush (padre) a crear la atmósfera política
indispensable que justificara la guerra encubierta estadounidense en Centro
y Suramérica.
Al referirse al asunto durante una sesión del parlamento cubano esta
semana, el presidente de Cuba, Fidel Castro calificó, sin mencionarlo
por su nombre, de "desfachatado y mentiroso" a Reich, pero también vinculó
la acusación a posibles planes agresivos norteamericanos contra la Isla.
En Cuba, dijo el dirigente, no existe el miedo "porque el pueblo prefiere la
muerte antes del deshonor". "El enemigo está derrotado ideológicamente
por la Revolución, no tiene armas para defenderse", puntualizó
Castro.
Por su parte, con anterioridad, el canciller cubano, Felipe Pérez Roque,
convocó una rueda de prensa con carácter urgente para rechazar
la afirmación de Reich y subrayar que este padece de una "obsesión
esquizofrénica" con respecto a Cuba. "Tiene una obsesión incurable
que es Cuba. Su conducta es digna de ser tratada por los sicólogos",
expresó el ministro sobre Reich, quien se considera aquí como
integrante de la "ultraderecha anticubana" en el Partido Republicano norteamericano.
Las acusaciones son burdas, superficiales e irresponsable, puntualizó
Pérez Roque con enojo. "Reich está mintiendo de manera descarada",
agregó y subrayó la imposibilidad de que ese funcionario de la
administracion de George W. Bush presente alguna evidencia al respecto.
Pérez Roque atribuyó la persistencia del subsecretario de Estado
para atacar a Cuba porque "está temeroso por el futuro de las relaciones
cubano-norteamericanas". Como ejemplos de lo que teme Reich, el titular citó
el creciente respaldo de la opinión pública en Estados Unidos
en cuanto al levantamiento del bloqueo norteamericano a la Isla, que dura ya
mas de cuatro décadas. "Sus declaraciones pueden ser simplemente calificadas
de mentiras desfachatadas y las desmiento en forma categórica. Las puertas
de todos los centros de investigación cubanos están abiertas a
la visita de científicos extranjeros", precisó.
OPERACIONES ENCUBIERTAS
Las nuevas acusaciones anticubanas no solo surgen en un momento en el cual Washington
coloca todos sus métodos en la denominada lucha antiterrorista, sino
también en el cual aparecen con más frecuencia y crudeza sus propios
errores en la misma. Esa situación puede ser un aliciente para crear
situaciones artificiales que puedan reflejar "éxitos" prefabricados.
El diario norteamericano Los Ángeles Times dijo en una de sus ediciones
recientes que el Departamento de Defensa de Estados Unidos está "expandiendo
dramáticamente" su "mundo tenebroso de operaciones encubiertas". En un
artículo bajo la firma de William M. Arkin, el autor subraya que esta
sería la expansión estadounidense más amplia de esas acciones
desde la guerra contra Vietnam.
La nomenclatura utilizada por el Pentágono de "black world" (mundo tenebroso,
en traducción libre) identifica un programa de guerra norteamericana
contra el terrorismo y armas de destrucción masiva. De acuerdo con el
artículo el Departamento de Defensa está estructurando un cuerpo
de élite secreto en medio de la profunda frustración causada por
los ataques de septiembre de 2001.
Lo peligroso del asunto es que el propio Secretario norteamericano de Defensa,
Donald Rumsfeld, ha descrito tal proyecto como lo haría un marshall del
Lejano Oeste:
disparar primero y preguntar después. Según Rumsfeld se trata
de un proyecto de Prevención y de Preataque. "Nuestra tarea sería
encontrar y destruir al enemigo antes que este golpee", dijo y también
se podría "estimular reacciones" que en lenguaje no técnico significaría
provocar un ataque terrorista que justificase una respuesta armada rápida
por parte de Estados Unidos contra cualquier país del Tercer Mundo. Si
ocurre un error o algo semejante, quizá Rumsfeld se limite a encogerse
de hombros y a utilizar la socorrida expresión inglesa de "ooops". Para
poblaciones enteras del Tercer Mundo nada de eso será un chiste. Un "ataque
preventivo" concebido sobre la base de acusaciones inciertas y hasta falsas
costaría vidas humanas, y muchas.
EL PROBLEMA CUBA
La obsesión esquizofrénica de la que habló el canciller
cubano con respecto a Cuba no es solo de Reich. Por cuatro décadas, los
sectores políticos norteamericanos de ultraderecha han señalado
a la Isla como "un peligro" para la gigantesca potencia mundial. Desde el estado
de la Florida, influyentes grupos cubanoamericanos siguen empeñados en
la idea de que Estados Unidos debería "resolver" el "problema cubano"
de una vez por todas.
Si se encajan las piezas convenientemente, se verá que la acusación
de Reich podría justificar la aplicación de la teoría de
Rumsfeld y complacería no solo a la ultraderecha estadounidense, muy
excitada en pos de algún triunfo -no importa si es fabricado- sobre "el
terrorismo", sino tambien a los cubanoamericanos mencionados, que apoyaron a
Bush presidente y a Jeb Bush gobernador en sus respectivas campañas eleccionarias.
Y aún lo hacen.
No es alarmismo. El mundo se ha tornado un lugar muy peligroso no solo a causa
de los terribles ataques terroristas en Nueva York y Washington, sino también
cuando el presidente Bush decidió lidiar con la situación barriendo
todo un país bélicamente:
Afganistán. La Casa Blanca ha advertido con claridad meridiana que tiene
bajo la mirilla a decenas de países tercermundistas.
Debería decirse también que, al menos en el caso de Cuba, Reich
no disfruta de crédito entre influyentes sectores de Estados Unidos.
Baste decir que después de las acusaciones, un comercio cubano-norteamericano
en una sola dirección -la de compras cubanas de alimentos- ha trepado
hasta mas de 250 millones de dólares. Cientos de empresarios norteamericanos
visitaron La Habana durante una feria comercial del país vecino aquí
y abogaron por el levantamiento del bloqueo.
No es casualidad que, por ejemplo, esté ahora visitando Cuba Steven Spielberg,
uno de los cineastas norteamericanos más destacados del mundo, y que
haya pedido que se levante el también denominado embargo.
Un ataque bélico estadounidense a Cuba parece totalmente impensable.
Este sería un conflicto a las puertas de Estados Unidos con consecuencias
imprevisibles para la propia estabilidad norteamericana. Y el mundo lo rechazaría
de plano porque debido a la convulsa historia entre los dos países, nadie
creerá en la necesidad de semejante acción.
Pero entonces: ¿Qué está diciendo Reich?
7.noviembre/2002 - La Habana, Cuba – Adital/World Data Service, Francisco
Forteza-René López