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Fidel, el día de su 76 cumpleaños. El hombre más feliz del mundo
Alberto Núñez Betancourt
Así se declaró el Comandante en Jefe Fidel Castro, al reinaugurar
esta madrugada la Escuela Especial Abel Santamaría, ubicada en Ciudad
Libertad, uno de los planteles reconstruidos en Marianao La escuela se ha terminado
y en estos momentos ha sido reinaugurada. Yo, el hombre más feliz del
mundo, por haber participado junto a ustedes en este hermoso y conmovedor acto.
Ninguno de ustedes tiene que felicitarme; soy yo el único que debe felicitarlos
a todos ustedes.
Así expresó el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en la primera
hora del día 13 de agosto, su cumpleaños 76, al intervenir en
el acto de reinauguración de la Escuela Especial Abel Santamaría,
ubicada en Ciudad Libertad, plantel que cuenta con una matrícula de 202
alumnos para el próximo curso.
Si este día debía comenzarlo pronunciando un discursito, prefiero
realmente que haya sido aquí, fueron las primeras palabras de Fidel,
quien llegó a la remozada escuela poco después de la medianoche
y allí fue recibido con un canto de felicitación entonado por
los constructores, profesores, alumnos, padres y vecinos que en algo más
de un mes lograron revolucionar el estado físico del plantel, dedicado
a la enseñanza de niños ciegos, de baja visión y discapacidades
múltiples.
El líder de la Revolución señaló que en estas escuelas
especiales se prestan servicios de alta calidad humana, y además de atender
a niños con dificultades son centros donde se forjan excepcionales maestros.
Nadie piense que es fácil; hay que consagrarse de verdad, recalcó
al elogiar de manera particular el trabajo de los docentes, comprobado dos noches
antes cuando visitó la escuela y conoció de los métodos
y las técnicas para establecer una correcta comunicación con los
alumnos que poseen serios problemas de la visión y el oído.
Añadió que entre los estudiantes que tienen esta doble dificultad
existen ocho niños, y un noveno próximo a ingresar; cada uno de
ellos dispone de un profesor experto en Defectología, algo que demuestra,
enfatizó, que para nosotros el bienestar y la educación de un
niño está por encima de cualquier otra cosa en el mundo. Solo
una sociedad verdaderamente humana puede prestar esos servicios, pues se trata
de una obra de justicia e igualdad de una Revolución socialista.
El Comandante en Jefe afirmó que las cualidades humanas apreciadas en
la escuela multiplican su admiración por el esfuerzo realizado y la satisfacción
por la obra revolucionaria de nuestro pueblo.
Este aniversario es muy feliz, quizás el más feliz que haya conocido,
confesó, para luego informar que acababa de recorrer los dos municipios
capitalinos que le restaban: Centro Habana y San Miguel del Padrón.
Estamos conscientes de cuántas cosas más podemos hacer dirigidas
al propósito de perfeccionar lo que hemos alcanzado, dijo; y explicó
que en el presente se han resuelto problemas que existían antes del período
especial.
Se han salvado la Patria, la Revolución y el Socialismo. Hoy nos acompaña
la convicción de que no existe fuerza en el mundo capaz de destruir nuestros
sueños, afirmó; si de eso estábamos antes convencidos,
hoy lo estamos más que nunca.
Algunos que hasta con dolor pensaron que la Revolución no sobreviviría,
hoy reciben de Cuba el aliento de un pequeño país y su heroico
pueblo decidido a enfrentar, resistir y vencer.
Durante el acto, al que asistieron Luis Ignacio Gómez, ministro de Educación,
y Otto Rivero, primer secretario de la UJC, Fidel entregó un diploma
de reconocimiento a Elio García Moré, en nombre de los trabajadores
de la Empresa Constructora Integral número cuatro de la Isla de la Juventud,
que laboró en la obra.
Profesores y constructores intercambiaron diplomas y se escucharon las palabras
de agradecimiento de Delfina Caraballo, directora del centro.
También hablaron Alfredo Lorenzo Canales, miembro de la agrupación
ejecutora y la pionera Hilda María Vázquez. Un grupo musical,
compuesto por alumnos de la escuela, dedicó dos canciones al Comandante
en Jefe en su día de cumpleaños.