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"Grietas en el Bloqueo"
Por Diego M. Vidal desde la Habana, Cuba
A pesar del brutal bloqueo económico impuesto por Estados Unidos,
que sufre Cuba desde hace más de 40 años, del 26 al 30 de setiembre
se desarrollará en el predio de PABEXPO en La Habana, una Feria de productos
agropecuarios provenientes del país del Norte.
En conferencia de prensa, Pedro Álvarez, Presidente de la empresa cubana
ALIMPORT, confirmó la asistencia de 750 de las principales compañías
norteamericanas. Con esta masiva presencia de agroproductores y pequeños
empresarios estadounidenses, se profundiza más la grieta que ha surgido
en la principal medida coercitiva que las administraciones de la Casa Blanca
mantienen con la intención de ahogar económicamente a la Revolución.
El principal antecedente en esta "flexibilización" del bloqueo
data de noviembre del 2001, cuando Cuba compró aproximadamente 40 millones
de dólares en productos agroalimenticios para reponer las reservas que
debieron afectarse a la atención de las víctimas del huracán
Michelle. En ese entonces, el gobierno de los Estados Unidos, autorizó
la venta a la Isla de alimentos y otorgaron una licencia especial por un año
a las empresas que trataron con Cuba.
Las expectativas que genera esta Feria, se encuentra cifrada en las perspectivas
que el mercado cubano ofrece para el comercio con los productotes norteamericanos.
Se calculan en 1.000 millones de dólares y una proyección de 1.500
millones para el 2005, la potencialidad importadora de la Mayor de las Antillas.
Según estimaciones del propio Álvarez, de ALIMPORT, se podría
destinar cerca del 70 % de las compras, al mercado estadounidense por la cercanía
geográfica.
Como en la víspera de la visita del ex Presidente James Carter, cuando
un funcionario norteamericano denunció que Cuba producía armas
biológicas, ahora otro portavoz de Washington también intentó
"ensuciar" la visita de los 240 empresarios de Estados Unidos, que
vienen a hacer negocios desde esta exposición, con el gobierno de Fidel
Castro.
"Negocios son negocios", parece ser la premisa con la que los
pequeños productores de 32 estados han desembarcado en la Isla, después
de 43 años de prohibiciones de sus propios gobernantes.