Cinco cubanos presos en Miami
Un juicio justo no puede llevarse a cabo en Miami-Dade, afirma Weinglass

Leonard Weinglass

Discurso de Leonard Weinglass en la Conferencia del Gremio Nacional de Abogados de Estados Unidos (National Lawyers Guild)

Al hablar con ustedes en los últimos días me he percatado de que no se conoce mucho sobre este caso. Y creo que debe conocerse. Es uno de los pocos casos que he encontrado en el que se combina una historia de injusticias en el exterior y en nuestro propio territorio. Sé que muchos de ustedes conocen de los intentos del gobierno de los Estados Unidos por derrocar a la Revolución Cubana durante más de 42 años.
Pero quisiera referirme solamente a lo sucedido en junio de 1998. Después de la primera década de los '90, Cuba - ya debilitada por el colapso del Bloque Soviético - estaba sometida a numerosos ataques provenientes de territorio estadounidense. Y los cubanos frecuentemente brindaban información a los Estados Unidos sobre los grupos terroristas que operaban contra la isla desde Miami. Finalmente, en 1998, nuestro gobierno envió una delegación a La Habana que incluía a dos agentes del FBI. Ellos se reunieron con sus contrapartes cubanas, quienes les entregaron cuatro voluminosas carpetas, cada una con más de 300 páginas.
Se les entregaron también dos horas y cuarenta y cinco minutos de material de video y ocho cintas de audio en las que habían recopilado información sobre los grupos terroristas que existían en Miami y operaban desde allí. La delegación del FBI agradeció a los cubanos y les comunicó que en dos semanas se pondrían en contacto con ellos nuevamente. Sin embargo, el FBI no lo hizo.
Por el contrario, en menos de tres meses, ya habían apresado a un grupo conocido como la red Avispa, quienes recopilaban información sobre las actividades delictivas de esos grupos terroristas en el sur de la Florida y por esa labor los acusaron de realizar espionaje en Estados Unidos. Cinco de ellos fueron enjuiciados. El juicio duró siete meses y al final fueron declarados culpables de los 26 cargos que se les imputaban. Tres fueron condenados a cadenas perpetuas y dos fueron condenados a 15 y 19 años, respectivamente. Ahora, la pregunta es, ¿cuáles eran esas acusaciones y como se sustentaban? Los cargos se referían básicamente a que esos cinco cubanos no se habían registrado como agentes extranjeros.
Esas acusaciones conllevan sentencias de diez años cada una, pero hubo otras dos imputaciones que se convirtieron en las principales del juicio: una -- contra solo uno de ellos -- de conspiración para cometer asesinato y la otra de conspiración para realizar espionaje. Y quiero destacar la palabra "conspiración" porque, como argumentó el gobierno, ellos no necesitan demostrar que se cometió espionaje. Como todos ustedes saben, en el caso de una conspiración ellos solo necesitan probar que existía un acuerdo para realizar espionaje. Y eso fue lo que hicieron para convencer a un jurado de Miami, que "aunque no podemos probarlo, señores, ciertamente tenía que existir un acuerdo para hacerlo".
Sobre la otra acusación contra uno de los Cinco, o sea la de conspiración para cometer asesinato, igualmente dijeron, "solo tenemos que demostrar que hubo un acuerdo para cometer asesinato". Pero, ¿de qué asesinato están hablando? ¿Se refieren a un asesinato cometido en Estados Unidos? El gobierno dijo: "No, no tenemos pruebas de que alguno de los cinco haya poseído armas o explosivos alguna vez", ellos no estaban aquí con ese propósito. Ellos se encontraban aquí para recopilar información sobre los grupos terroristas en Estados Unidos.
Entonces, ¿cómo dijeron que existía conspiración para cometer asesinato? Se referían al derribo sobre aguas cubanas de dos avionetas de Hermanos al Rescate el 24 de febrero de 1996. Ellos afirmaron que uno de los Cinco tenía que estar involucrado en una conspiración para provocar el derribo porque, dijeron, él poseía información de que el incidente estaba a punto de ocurrir.
Al final del caso, después de siete meses de pruebas, el Gobierno presentó una apelación de emergencia ante el Undécimo Circuito, llamada Mandato de Prohibición (Writ of Prohibition) en la que informaban al Undécimo Circuito que "no podemos probar el cargo de asesinato si la Jueza da la instrucción que ella pretende dar". El Undécimo Circuito rechazó el Mandato de Prohibición, la Jueza dio su instrucción y el Gobierno dijo, "tenemos un obstáculo insuperable, no podemos probar esto." Sin embargo, el jurado de Miami los condenó por ese cargo, que la propia fiscalía había reconocido por escrito que no podía probar.
¿Cómo pudo suceder eso? Creo que muchos de ustedes conocen del ambiente que existe en Miami por el caso de Elián González. Yo creía que sabía algo, pero no era suficiente. No conocía lo que America's Watch había descubierto durante una investigación en Miami en 1994. Miami existe casi como una entidad independiente de los Estados Unidos, en la que todo se desenvuelve en torno a un solo concepto político: el de una arraigada hostilidad contra cualquier cosa que tenga que ver con Cuba o con su gobierno. Y eso lo vimos en el caso de Elián González.
La fiscalía, por supuesto, fijó el caso para Miami, y los Cinco fueron a juicio esencialmente ante la comunidad del exilio. En el área de Miami-Dade viven alrededor de 600,000 exiliados cubanos. Quisiera leerles un breve pasaje de un libro, no es mi favorito, pero sobre este tema probablemente tiene la razón. El libro se llama " Cuba Confidencial" y el mismo incluye las historias de varios escándalos. Sobre Miami se puede leer: "La universidad pública de Miami-Dade, el sistema de colegios comunitarios y la fiscalía estatal son entidades dirigidas todas por Cubano-Americanos. También son Cubano-Americanos el jefe de la policía del condado, el jefe de los bomberos, el alcalde de Miami, el editor del Miami Herald, el presidente asociado de la mayor firma de abogados, el superintendente de las escuelas públicas del condado y el alcalde ejecutivo del propio condado. Todos ellos siguen esa línea dura contra Cuba. De otra forma, no hubiesen logrado acceder a eso cargos".
La Defensa realizó una encuesta, la cual arrojó que un juicio justo no podía llevarse a cabo en Miami-Dade, y la Jueza rechazó esa encuesta y los argumentos presentados para cambiar la sede del proceso judicial. Así es que el juicio se desarrolló en Miami. ¿Y qué sucedió? El primer día, las familias de las víctimas del derribo ofrecieron una conferencia de prensa en las escaleras de la corte de justicia y entre los presentes se encontraban posibles jurados. Al final del día, los jurados informaron a la Jueza que habían encontrado en su salón de reuniones un periódico abierto en un artículo bastante peyorativo sobre el caso. ¿Quién puso el periódico en ese lugar? Aún no lo sabemos.
El Director Regional de la Fundación Nacional Cubano-Americana, una de las organizaciones más hostiles hacia Cuba, estaba en ese panel de jurados. Al entrar a la sala del tribunal, él se comportó de manera tan extraña que la Jueza lo llamó e interrogó. Y ella misma dijo que estaba asombrada por el odio que ese hombre sentía. Ese fue el ambiente del primer día que continuó durante todo el juicio. Milagrosamente, la defensa pudo deshacerse de todos los Cubano- Americanos del jurado. Pero eso no importó porque, y estoy citando del voir dire (preguntas hechas a los jurados potenciales), cuando se le preguntó al presidente del jurado sobre su posición con respecto a Cuba, él dijo: "Creo que Fidel Castro es un dictador comunista y me sentiré complacido el día que sea depuesto". Ese fue el presidente. El jurado número dos, una mujer, coincidió con ese sentimiento. Dijo que había trabajado en la oficina del Fiscal Estatal y fue aceptada. De forma similar sucedió con los doce. Esa era la naturaleza del jurado que juzgó este caso.
Solo en Miami se le puso el nombre de las víctimas del derribo a una calle y a una plaza. Solo en Miami se erigió un monumento en su honor en uno de los edificios del condado. Todo eso sucedió en es esa sede y no en cualquier otro lugar de Estados Unidos. Quiero ponerles un ejemplo de la naturaleza del espionaje. Les leeré solo una página de una trascripción. Este es un informe que el hermano de Roberto, René, envió a Cuba. Este es el espionaje que él realizaba: "El 16 de marzo, Andrés Alvariño, quien trabaja en las prisiones y es miembro de la Guardia Nacional en Miami, me comentó sobre un proyecto que tenía con la Fundación Nacional Cubano-Americana para crear un grupo de cuarenta hombres con experiencia militar, personas en servicio activo en diferentes ramas militares o personal ex militar, con el fin de llevar a cabo misiones paramilitares contra Cuba. Sería una fuerza de mercenarios sin vínculos a otros grupos contrarrevolucionarios de cubanos, que ellos consideran han sido penetrados. Ellos cobrarían comisiones y tendrían pólizas de seguro de vida de 100,000 dólares para sus familias. Roberto Martín Pérez estaría a cargo del proyecto por la Fundación Nacional Cubano-Americana. Uno de los promotores financieros sería Enrique Casas, un cubano millonario y antiguo oficial del ejército estadounidense, quien tiene una compañía de barcos y depósitos de armas en Honduras y fue miembro de los Contras en Nicaragua".
Este era el tipo de cosas enviadas a Cuba por este grupo y en ellas se basan las acusaciones de espionaje, en informes sobre actividades terroristas dentro de los Estados Unidos - actividades que como ustedes saben violan las leyes de neutralidad estadounidenses.
Ahora ya sabían que los ataques provenientes de Estados Unidos eran probablemente coordinados con militares. Por eso, a uno de los Cinco, mi cliente, se le ordenó que observara las actividades militares en una base de entrenamiento de la marina llamada Boca Chica para ver si ocurría algún acumulamiento progresivo de fuerzas estadounidenses que podrían apoyar posibles operaciones por los mercenarios. Así es que el Gobierno dijo que él estaba en una base militar vigilando un posible refuerzo. Pero, si se conocen las leyes sobre espionaje, uno puede darse cuenta de que no es una violación hacer llegar a un gobierno extranjero información que es pública. Solo se puede hablar de espionaje si la información que se envía a otro país es secreta y protegida.
El Gobierno reconoció que en este caso ninguna información suministrada por los Cinco era secreta. Sin embargo, se les condenó por una conspiración porque el Gobierno dijo: "Si ellos estaban haciendo eso, probablemente algún día podrían obtener información clasificada; aún no lo han hecho pero lo harán". Y el jurado, por supuesto, se lo creyó. Realmente ellos están ahora en una situación difícil. Debo decir que no es una tarea fácil visitar a los Cinco, tres de los cuales están cumpliendo cadenas perpetuas y los otros dos, largas condenas. ¿Por qué? Porque el Gobierno ubicó a uno en California, otro en Wisconsin, otro en Pennsylvania, otro en Texas y otro en Colorado. Así es que si usted decide visitarlos deberá emplear una cantidad de tiempo considerable para hacer todo el recorrido. Y también debo decir que - y quizás Roberto se refiere a esto después - a dos de ellos no se les permite ver a sus esposas porque el Gobierno no aprueba las visas para que vengan a visitarlos. O sea, dos de ellos están cumpliendo cadenas perpetuas sin la posibilidad de ver a sus familiares. De por sí ya es algo trágico, es trágico como una gran injusticia.
Estamos presentando apelaciones ante el Undécimo Circuito. Aquellos que conocen el Undécimo Circuito saben lo difícil que esto va a ser. Pero algo pasó. Cuando uno está defendiendo una causa justa siempre sucede algo, cosas que uno no esperaba. Un año después de concluido el juicio, que terminó en junio del 2001, el mismo fiscal que enjuició a los Cinco, y que ya no es fiscal sino Fiscal General Asistente de los Estados Unidos, ha solicitado, en Miami, un cambio de sede como parte de un caso en el que defiende al Sr. Ashcroft en una demanda presentada por un Mexicano-Americano que se ha quejado de discriminación laboral. O sea, el mismo fiscal pidió un cambio en la misma corte de distrito donde ocurrió nuestro juicio y en donde dijimos: "Este proceso debe transferirse hacia otro lugar porque existe un vínculo político con Cuba en este caso, y cuando ese vínculo existe, no se puede tener un juicio justo en el distrito de Miami-Dade". Es sorprendente porque nuestra defensa se basaba en un caso del Juez Wisdom del Quinto Circuito, que es el anterior al Undécimo. El Juez Wisdom tenía un caso en el que un sacerdote Afro-Americano en Texas era acusado de liderar una protesta en una cafetería. Se le acusó, condenó y se presentó una apelación. Cuando llegó al Quinto Circuito, el Juez Wisdom dijo: "No hubo publicidad sobre al caso antes del juicio, todos los miembros del jurado dijeron que podían ser justos e imparciales, pero este pueblo de Texas, debido a las arraigadas creencias y actitudes de sus habitantes, no podría dar un juicio justo a un sacerdote acusado de actividades relacionadas con los derechos civiles.
Entonces, nuestra defensa dijo: "Este caso es idéntico." Cinco hombres que son agentes del gobierno de Cuba, acusados de conspiración para cometer asesinato o realizar espionaje, no pueden tener un juicio justo en Miami-Dade. Podrían tenerlo posiblemente en cualquier otra sede pero no allí. ¿Y qué respondió el gobierno en este caso? Pues ellos dijeron: " Ese caso no constituye un precedente porque ese pueblo de Texas es pequeño, Miami es grande, es un área metropolitana que puede poner a un lado cualquier prejuicio". La Jueza aceptó y el juicio continuó en Miami-Dade.
Pero este año, cuando el señor Ashcroft era el acusado en un caso civil, y el Gobierno alegó que no podía tener un juicio justo, ellos citaron ese mismo caso de Texas tres veces en su informe. Miami, de pronto, en un año, dejó de ser una gran área metropolitana y se encogió para convertirse en una pequeña comunidad. Ahora -- mientras el caso está pendiente en el Circuito -- estamos a punto de regresar a la corte con una moción basada en la llamada Regla 33 que permite celebrar un nuevo juicio alegando que se han descubierto nuevas pruebas. ¿Cuál es la nueva prueba? Pues el obvio engaño y mal interpretación de los fiscales que impidieron el cambio de sede en nuestro caso, cuya prueba es la posición que ellos adoptaron en el caso de Ashcroft. Ahora estamos preparando esos papeles para presentarlos. No sabemos si esto tendrá un impacto en el Juez. Lo importante es que el caso reciba la atención y el apoyo nacional.
En Miami ocurren cosas muy extrañas que no soportarán la luz del día si son expuestas a un nivel nacional. El caso de Elián González los hirió mucho y este proceso es un resultado de eso. Después del 11 de septiembre, lo que debe estar claro aquí es que estos cinco hombres fueron juzgados. ¿Por qué? Pues porque el gobierno de los Estados Unidos se percató de que ellos se estaban acercando mucho a nuestros terroristas. Una vez que el Gobierno vio aquellas cuatro carpetas y la información que estos hombres habían recopilado, decidió actuar rápidamente para proteger a nuestros propios grupos terroristas en Miami. Y este caso está completamente entrelazado con ese proceso. Este caso nos brinda la posibilidad de, no solo de luchar por la justicia y por su causa, -- que bien vale la pena - sino también para exponer a la luz pública que este país acoge a grupos de terroristas que conocemos y que incluso se llevan a cabo acciones para protegerlos como en este caso en el que se ha condenado a cinco hombres que realizaban una operación antiterrorista en Estados Unidos.
Solo quiero terminar con esto, y es algo que no hago frecuentemente, pero quisiera citar de un documento del Departamento de Justicia. Este es un documento que fue presentado por un Vice- Fiscal General cuando un hombre llamado Orlando Bosch solicitó asilo político en los Estados Unidos. El Departamento de Justicia se opuso porque Orlando Bosch había estado involucrado en el sabotaje contra una nave aérea civil cubana en 1976 que causó la muerte de 73 personas. También estuvo involucrado en otras acciones de terror y violencia. Él estaba en los Estados Unidos y el INS iba a deportarlo por considerarlo una "persona no deseada".
Solo quiero citar lo que el Vice-Fiscal General escribió en este documento de 20 páginas sobre el caso de Orlando Bosch: "Teniendo como base toda la información de que dispongo, confidencial y no confidencial, está claro que por más de 30 años Bosch se ha mantenido firme en su apoyo a la violencia terrorista. Él ha creado y dirigido organizaciones cuyos objetivos incluyen, precisamente, acciones de ese tipo. Durante muchos años, él personalmente ha estado vinculado a ataques terroristas en el exterior y también ha apoyado y realizado sabotajes y colocado bombas". Eso dijo el Departamento de Justicia.
¿Qué sucedió con Orlando Bosch? Por una recomendación de Jeb Bush, el ahora Gobernador de la Florida, el presidente Bush - su padre - ignoró la recomendación del Departamento de Justicia y le concedió la residencia a este hombre que había volado un avión en pleno vuelo. Ahora Bosch camina por las calles de Miami como un hombre libre. Ello me demuestra las actitudes que fueron claras en este caso: que el gobierno de los Estados Unidos le concedió el estatus de residente a un terrorista convicto - se le condenó por el sabotaje en Panamá - a pedido de la comunidad Cubano-Americana y la petición fue hecha por Jeb Bush. Quiero terminar diciendo que Orlando Bosch tuvo un abogado que lo represento en ese caso. Ese abogado es el nieto de Batista, y el mes pasado Jeb Bush lo nombró para la Corte Suprema de la Florida. Eso les puede dar una idea de lo que se trata en este caso. Muchas Gracias.
Sábado, 19 de octubre de 2002 3:45 p.m.
Pasadena, California
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