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Mesa Redonda Informativa: América Latina
Sitiada por el neoliberalismo y el hambre
JOAQUÍN RIVERY TUR
Da lo mismo para el sitio que se mire. Cualquier país del continente
está hirviendo de problemas causados por el neoliberalismo y sus promotores.
Desde la increíble crisis argentina, el aumento del desempleo en Chile,
subiendo hacia el norte a través de selvas y montañas, hasta llegar
a la misma frontera con Estados Unidos, los males causados por las recetas de
Washington, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y todos los ejecutantes locales,
están llevando a Latinoamérica a una catástrofe sin precedentes.
Por su puesto, Argentina fue la primera noticia comentada por Nidia Díaz,
del diario Granma, en la Mesa Redonda de ayer. El país se encuentra
todavía bajo las influencias del asesinato de dos jóvenes desempleados
el pasado 26 de junio.
Carlos Ruckauf, canciller, ha estado amenazando nebulosamente con mayor represión,
quizás recordando la época en que él mismo firmó
un decreto en los años 70 para dar paso a la gran represión sangrienta
bajo el gobierno de María Estela Martínez de Perón.
La cifra citada por Nidia de 11 000 movimientos de protesta en el país
desde diciembre pasado, da una imagen de la convulsión social que vive
el país desde entonces a causa de la aplicación de las recetas
neoliberales.
Al lado de Argentina, con solo cruzar el río de la Plata, está
Uruguay. Arleen Rodríguez Derivet, editora de la revista Tricontinental,
llamó la atención de cuán contaminado está Uruguay
con la crisis del vecino y vive también movimientos de protesta muy fuertes
debido a los ajustes económicos despiadados que acomete el gobierno por
orientación del FMI.
Muy cerca, en Paraguay, la pobreza se expande como una epidemia por todo el
territorio, junto con la pérdida de valor del guaraní y el tambaleo
de la economía, para hacer que la nación viva en una perenne crisis,
pero la población está identificando bien que la causa de los
males está en las recetas del Fondo y ha comenzado a presentar una oposición
muy fuerte que llevó al gobierno, incluso, a detener las privatizaciones.
Un resumen de la situación fue dado por Randy Alonso, moderador de la
Mesa, cuando expresó que es sumamente explosiva, antes de pasar la palabra
a Eduardo Dimas, de la Televisión Cubana, quien destacó la delicada
coyuntura que vive Brasil, la nación más grande de América
del Sur, con una baja sostenida de su moneda, el real, como consecuencia, en
parte, de la extensión de la crisis argentina y la recesión norteamericana.
Brasil, en medio de la campaña electoral, está siendo víctima
de ataques especulativos con el fin de crear inestabilidad que merme las posibilidades
de Luis Inacio Lula da Silva, el candidato del Partido de los Trabajadores,
que, aclaró Dimas, de todas maneras no tiene condiciones para realizar
cambios en el sistema de propiedad que pudieran conducir a otro régimen
social.
Perú es uno de los países de la región que más claramente
muestra lo que significa la democracia representativa, comentó Marina
Menéndez, de Juventud Rebelde. El presidente Alejandro Toledo ha acumulado
el récord de bajar estrepitosamente su popularidad en apenas un año
de gobierno.
Todos los problemas de la región están agravados por la corrupción,
como lo enfocó Aixa Hevia, vicepresidenta de la Unión de Periodistas
de Cuba. Las malversaciones cunden, desde la centroamericana Nicaragua con los
robos del ex presidente Arnoldo Alemán, el escándalo de los sobornos
en Ecuador o la misma práctica en México con un sistema judicial
nada confiable.
Otros dos puntos candentes del hemisferio son Bolivia, donde acaban de producirse
elecciones con el 60% de la población sumida en la mayor pobreza, y Colombia,
consumida por una guerra interna y una espiral de violencia que no parece tener
fin, sobre todo después de la ruptura de las negociaciones de paz del
gobierno con las guerrillas, sin olvidar también una pobreza desafiante.
México no escapa a la situación general de inestabilidad económica,
donde incluso han surgido discrepancias públicas en el seno del gobierno,
la tendencia hacia la privatización se acentúa y se ve amenazado
de ello hasta el petróleo. El reflejo del rechazo a la política
oficial tal vez se encuentre en el hecho de que el 70% de los ciudadanos, según
encuesta, considera que el presidente Vicente Fox no controla el país.