Ninguna batalla es ajena a la juventud

Así calificó Otto Rivero Torres, primer secretario del Comité Nacional de la UJC, el trabajo actual de la organización. La batalla de ideas ha sido una prueba de la capacidad de lucha de este importante sector de la sociedad

María Lucía González

Aunque pasar revista parezca solo mirar atrás, para Otto Rivero Torres, primer secretario del Comité Nacional de la UJC, significa también presente y futuro. Por eso cuando menciona el fortalecimiento que implicó este año para el trabajo de la UJC, hace alusión a un viejo refrán que dice que es más difícil hacer perdurar la admiración que provocarla.
"Con esa óptica se celebró el reciente XIII Pleno del Comité Nacional, —explica. Fue una reunión donde se dio la información de la evolución de la organización a partir de lo que se nos orientó en el último Congreso del Partido".
La identificación de la política de cuadros como un tema muy trascendente es a su juicio la clave de los cambios, y añade que ello se refleja en los compañeros que diariamente se dedican al trabajo de la juventud ocupando responsabilidades en las diferentes instancias, en un vínculo estrecho con las estructuras de base para llevar las orientaciones y captar el estado de ánimo de los militantes y sus aspiraciones.
"Con precisión llevamos estadísticamente la elevación del nivel cultural de los cuadros. Ya casi podemos decir que cada dos, uno es universitario, lo que representa un avance notable, pues hace cinco años teníamos apenas el 25 por ciento. Pero además se aprecia nuestra capacidad constante de ir acumulando experiencias. Hoy los cuadros que están en la organización promedian más edad porque llevan más tiempo.
"Seguiremos prestándole gran atención a este tema con la concepción definida por el Che de que el cuadro tiene una vital importancia en el Socialismo, eso está validado, encauzado y muy bien visto en nuestra organización, mucho más a partir de las nuevas tareas que se han ido sumando. Por eso este pleno no solo estuvo dedicado a la vida orgánica, sino también a la batalla de ideas que ha asignado tareas trascendentes a la UJC. "
Durante el diálogo varias veces Otto recurre a la manera en que la UJC ha estado interconectada a los programas de la Revolución, que son, por demás, los que sustentan un desarrollo superior en lo social y un mayor vínculo con las nuevas generaciones.
Pone de ejemplo los cambios en la escuela primaria, con la introducción de un maestro cada 20 alumnos, la presencia de la televisión y la computación y la existencia de un enfoque nuevo a partir de la responsabilidad de los docentes en conocer mejor a cada uno de los niños y sus familias.
"Se empieza a experimentar en la secundaria básica otro proyecto con resultados importantes, y esa experiencia será extendida porque aproximadamente 4 500 jóvenes se preparan hoy en la Salvador Allende y casi 300 en el resto del país para ser futuros profesores integrales de ese nivel", añade.
—¿Esos cambios también se reflejan en el trabajo de las organizaciones estudiantiles?
—Para nosotros es muy importante atemperar el trabajo de los pioneros, la FEEM y la FEU a los procesos que vienen ocurriendo. Ha sido así en el balance de estos tres años de la batalla de ideas, en particular este último.
"Es decir, los pioneros una vez más han sido llamados a tener una responsabilidad mayor en evaluar el impacto de las nuevas tecnologías y estructuras que se aplican en la primaria. Corresponde a ellos utilizar ese escenario y darse cuenta de que les va a imponer un aprendizaje más rápido y completo. Como también los de secundaria básica tienen nuevos retos a partir de los cambios con la formación de los profesores integrales.
"La FEEM este año ingresó en sus filas a los más de 117 000 jóvenes que estudian en los cursos de superación integral. Esta organización tenía aproximadamente 450 000 miembros, y hoy suman más de 550 000, con la inyección de jóvenes que apenas un año y medio atrás estaban sin estudiar y trabajar, y a quienes la Juventud visitó en sus casas y los convocó. Hoy la FEEM los atiende de cerca en las casi 500 escuelas que existen en todo el país, donde reciben conocimientos y herramientas que les permitan acceder a un empleo y superarse."
En el caso de la FEU, hay que destacar que todas las tareas sociales fueron garantizadas desde el principio, antes de tener los trabajadores sociales, a partir de una vocación muy altruista de los estudiantes universitarios, quienes fueron los primeros que hicieron trabajo social. Visitaron a los niños de la capital del país, y luego a los de los restantes territorios, para el pesaje y tallaje; después a los jubilados y posteriormente a los núcleos familiares de Ciudad de La Habana. En todos los casos se apreció una voluntad y compromiso incalculables.
—Ya se supera la cifra de medio millón de militantes. ¿Se corresponde la cantidad con la calidad de la vanguardia comunista juvenil?
—Este año hemos hecho el mayor crecimiento de la historia. Han ingresado en las filas más de 106 000 militantes. También ha sido, renovado y distinto el escenario en que nos hemos desenvuelto. Los jóvenes desean participar y estar en la organización para ser protagonistas de la batalla de ideas.
"Por tanto nos hemos planteado que ese crecimiento tiene que corresponderse con una calidad. Queremos que los militantes se ratifiquen como una vanguardia, que sean ejemplo en todos los centros de trabajo y estudio del país.
"Analizamos, incluso, diferenciadamente los sectores, hemos tenido más sagacidad y nivel de relación con los estudiantes. Hoy estamos llamados a continuar fortaleciendo nuestra capacidad de conquistar ese espíritu de vanguardia en el sector productivo y de servicios, donde existen muchas actitudes de avanzada.
"También se ha ratificado nuestra capacidad de ser la cantera fundamental de ingreso al Partido. Hemos visto cómo nuestros militantes son avalados e ingresan en el Partido, y ello es un resultado también de mucho esfuerzo porque tiene que ver con la capacidad de preparación y educación de esos militantes.
—En cuanto a las vías de instrucción política, se observa que no siempre los temas que debaten los jóvenes se relacionan con la realidad cotidiana y las preocupaciones de ese grupo de edad.
—Ese es un reto permanente que tiene la organización. Sin embargo, haber logrado cierta estabilidad en los indicadores de organización y disciplina, nos permite abordar de manera cualitativamente superior estos temas.
"Falta mucho para que el comité de base de la juventud resulte atractivo para sus militantes, que vayan allí a participar, a aprender, que encuentren en su organización de base un espacio donde sus compañeros con solidaridad y espíritu crítico señalen las deficiencias que tenemos todos, que en los comités de base los defectos se conviertan en virtudes. Y esto solo sucederá cuando el comité de base esté en la esencia de los problemas, de las aspiraciones de los que militan en él.
"Estamos en mejores condiciones de asumir este reto en el 2003, que cada organización de base se parezca a los que militan en ella, a partir de saber canalizar las orientaciones y la voluntad política del país y que cada uno asuma como propia cualquier decisión.
—¿Eso incluye también asumir con un espíritu más combativo los fenómenos negativos que están presentes hoy en la sociedad cubana?
—A la juventud cubana ninguna batalla del país le es ajena, lo cual tiene mucho que ver con nuestra participación activa, combativa y organizada en todos los procesos que se llevan adelante.
"Cuando miramos a la juventud de América Latina y a la desmovilizada del primer mundo, que solo consume y consume, apreciamos que tenemos un gran tesoro en la nuestra, la cual es parte también del gran tesoro que es nuestro pueblo.
"Si con inteligencia, rigor y sagacidad sabemos orientar a los jóvenes ante fenómenos que son mundiales, que tienen que ver con el hábito de recrearse de manera indebida, ante los vicios que existen y el tema de la droga, que es un problema mundial, entre otros muchos, podremos contrarrestar aquí cualquier influencia de estos males que azotan a la humanidad.
"A cada generación le ha tocado una tarea en la Revolución y cada generación juvenil se ha caracterizado por una misión. Nosotros sentimos orgullo de esa confianza que han depositado en nosotros, de que la dirección de la Revolución haya dicho: sí, juventud, aquí están los problemas y hay que encararlos y resolverlos.
"Tomemos como referencia la escasez de maestros primarios hace tres años en la capital del país, la misión que tenemos de producir un cambio en secundaria básica, en momentos en que esta enseñanza es un caos en el mundo. Todo ello habla de las fuerzas de nuestro pueblo y en especial de nuestra juventud, cada vez más preparada para enfrentar los desafíos que nos presenta la realidad mundial.
—En el Pleno de la UJC se habló de logros sin triunfalismos, ¿es ese el espíritu que caracterizará el balance de 2003?
—Hemos aprendido un método y un estilo de llamar las cosas por su nombre, y lo hemos ratificado ante cada una de las problemáticas relacionadas con la batalla de ideas. Se puede apreciar una cultura enriquecida y validada cada día en la organización, que es la de decir la verdad, y está relacionada, en primer lugar, con una cultura de la eficacia, hacer lo que corresponde en el momento preciso.
"No dejar la solución de los problemas de hoy para mañana. Siempre nos planteamos la solución de los problemas de hoy, ayer, para poder prever, a la vez que llamamos a todos los cuadros a pensar.
"Ese es el espíritu de trabajo permanente y sistemático para hacer crecer el papel de la juventud en la historia, con humildad y modestia."
—¿Entonces el joven cubano de hoy se parece al que convocó el Congreso del Partido?
—El Congreso del Partido nos llamó a una ratificación de la UJC como vanguardia de la juventud cubana. Hemos seguido estrictamente esa línea, y no la hemos descuidado en modo alguno. Retos muy importantes tenemos en el futuro, los cuales tienen que ver con los problemas que existen mundialmente porque Cuba no está aislada, ni en una urna de cristal, como dijera nuestro Comandante en Jefe.
"Estamos en constante relación con el mundo y nuestra juventud tiene que percatarse, a partir de su nivel educacional y cultural, de que hay muchos desafíos por delante.
"Estos cinco últimos años han sido de muchos esfuerzos, a la altura que nos pidió el Congreso del Partido, y la batalla de ideas le ha puesto importantes pruebas a la organización.
"Las condiciones de hoy son bien distintas a las de años atrás, tenemos ese imperio cuyo objetivo es apoderarse del mundo y nuestro país está permanentemente luchando, convencido de que la sociedad futura tiene que ser mejor.
—¿Cómo resumiría tanto esfuerzo?
—Quiero resaltar el gran significado que ha tenido para la juventud cubana el esfuerzo y la manera en que nuestro pueblo y en especial nuestro Comandante en Jefe ha confiado en nosotros estas importantes misiones. El próximo año tenemos también que acompañar esas y otras ideas y ser muy tenaces en la batalla que libra nuestro pueblo por los cinco Héroes de la República de Cuba."