Con los cuernos del odio

Luis Luque Álvarez/JUVENTUD REBELDE

Empeñada como nunca en dar de cabeza contra las paredes, a riesgo de lastimarse cada vez más los cuernos del odio, la mafia cubano-americana ha vuelto por estos días a la carga, con "congreso" y todo, para hacer sonar nuevamente en los oídos de sus simpatizantes el ya gastado cacareo de la "democracia post Castro" y —¿por qué no?— para compartir unas horas de juerga.
Tal simulacro de reunión, así como otros tropiezos de estos avezados "combatientes por control remoto", fueron motivo de análisis en la Mesa Redonda Informativa de la tarde de ayer, en la que se expusieron además algunas de las calamidades que afrontan actualmente la ciudad de Miami y el estado de la Florida, convertido, por obra y gracia de la caterva contrarrevolucionaria, en uno de los peores de toda la Unión.
Con respecto a la "magna cita", que tuvo lugar los días 20 y 21 del pasado mes y que contó con la presencia de enviados de los gobiernos checo y mexicano, trascendió el propósito de los "duros del exilio" de continuar apoyando a sus empleados en la Isla. Y es que, como un niño que come con prisa un helado antes de que este se derrita entre sus dedos, la mafia anda desesperada en busca de una metodología que le resulte eficaz para seguir manteniendo el negocio, sin contar con que, más allá de sus madrigueras, lo mismo en Cuba que en otros países, sobran los principios para oponerse a sus estúpidas maniobras.
Así, les acontecen descalabros éticos como el que les sucedió en el Congreso peruano, a donde se encaminó la jauría para articular una farsa de "foro sobre la democracia", y donde chocaron con el enérgico rechazo de los diputados del país andino, opuestos a sumarse a la comparsa de estos ¿cubanos? made in USA.
Sin embargo, cobijada bajo el manto protector de una administración sumamente adversa a los terroristas foráneos y en extremo complaciente con los de casa, la mafia floridana se siente con ínfulas de señorío, máxime cuando sabe que de su voto depende la ratificación del hermanito de Mr. President para la gobernatura del estado. Razones no le faltan para la euforia, pues a la larga historia de amoríos de Jeb con la cúpula gangsteril se suma el reciente nombramiento de dos de sus más cercanos colaboradores al frente de los más altos puestos judiciales de la Florida.
Así las cosas, y mientras los cimientos de la sociedad sureña tiemblan bajo los efectos de la inmoralidad, la corrupción y la desatención a asuntos clave como la salud y la educación públicas, los "pequeños de Fulgencio"—que bien aprendieron la lección— se frotan las manos a la espera de los nuevos fondos que se destinarán a la "libertad" de Cuba. En fin, mientras mantengan en un saco la política norteamericana hacia nuestro país, el cuartico, ese pobre cuartico floridano, seguirá igualito... o peor.