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Fucik ante el terror
Este artículo inicia el homenaje de la UPEC al centenario del natalicio
de Julius Fucik, que se desarrollará desde hoy hasta el 23 de febrero
del 2003
ERNESTO VERA / GRANMA
La legendaria figura de Julius Fucik, aquel periodista checo autor del libro
Reportaje al pie de la horca, asesinado por el fascismo alemán el 8 de
septiembre de 1943, surge con fuerza en nuestros días. De su permanente
mensaje ejemplar y alentador sobre los valores y principios del humanismo, de
su clara posición como intelectual al servicio del pueblo, hay un documento
menos conocido que expresa su actitud valiente ante el terror: Carta abierta
al ministro doctor Goebbels. En ella da contestación al alto funcionario
alemán en nombre de los intelectuales checos. El motivo de la respuesta
obedeció a la invitación forzosa nazi a integrarlos al nuevo orden.
Goebbels había invitado en 1940 a un grupo de intelectuales checos y
les había hablado en términos tan prepotentes y groseros como
"todavía hay tiempo para que la nación checa dé muestras
de sí ... se va a incorporar de buen grado y con buena disposición
al proceso del orden alemán o si lo hará con resistencia interna".
Para el ministro, según Fucik, "... de la intelectualidad depende el
camino que quiera tomar la nación checa, porque la nación siempre
sostiene las ideas de su capa intelectual dirigente... Alemania ofrece su honesta
amistad o la contienda".
Integras mis filas o te obligo por la fuerza a hacerlo, de Goebbels, tiene un
parecido a lo planteado por el presidente Bush, estás conmigo o te considero
enemigo, que todo indica ser una clonación del pensamiento animal imperialista.
En los dos casos es el verdadero y más auténtico de los terrorismos:
el del poderoso injusto contra el débil.
La contundencia de la respuesta se haya explícita en cada línea
de las siete páginas de la carta-manifiesto. Fucik, en nombre de todos
los verdaderos intelectuales checos le expresa: "¿Qué quiere usted de
nosotros? Que colaboremos con vuestro sanguinario terror, que nos pongamos del
lado de vuestra Gestapo y a su nivel para que, igual que la Gestapo extermina
su cuerpo, nosotros aniquilemos el espíritu de los checos, que coadyuvemos
con vuestros sayones a destrozar la orgullosa y espléndida resistencia
del pueblo checo, al que en vano intentáis subyugar. ¡No, eso no lo haremos!".
En cuanto a otro concepto, el papel de intelectual en la sociedad, Fucik le
precisa a Goebbels: "Nosotros, la capa intelectual dirigente de la nación,
como usted dice, estamos unidos por lazos profundos e inquebrantables con el
pueblo de nuestro país. Pero no porque le impongamos nuestras ideas,
sino porque expresamos las suyas propias". Esta afirmación califica el
error del pensamiento más reaccionario, a identificar al pueblo con la
dependencia y no con la savia y razón fundamental del mandato que caracteriza
a alguien con el digno título de intelectual.
En la propuesta nazi de traición, la zanahoria consistía en abrir
el mercado al cine, el libro y a otras obras y producciones culturales realizadas
por los intelectuales checos. Siempre la idea del mercado y el lucro correspondiente,
del dinero, acompaña a los que no tienen los más elementales valores
y mucho menos ética en qué basarse. Fucik, además, está
muy bien informado de la actitud bandidesca de los nazis en su país y
por ello le responde: "¿Con ese reclamo quiere usted cogernos? ¿Con la exportación
de películas checas y son ustedes precisamente quienes lo dicen, ustedes
que han robado a los cineastas checos los talleres cinematográficos más
completos, que ya en el germen hacen imposible que el arte cinematográfico
se desarrolle con toda su pujanza? Con ese señuelo de la `exportación'
de nuestra literatura ustedes, precisamente ustedes, quienes arrasan bárbaramente
toda nuestra producción literaria confiscando y reduciendo a cenizas
las mejores obras de los escritores checos, liquidando la literatura checa de
las bibliotecas checas...". Más adelante Fucik, le dice coincidir en
una sola cosa, en la aceptación por parte de Goebbels de la resistencia
checa durante año y medio de ocupación alemana. "Esa afirmación
sí que la aceptamos. Y nos enorgullecemos de ella. Pero si usted, infame
difamador, cree que los intelectuales checos tenemos menos orgullo y honor que
el resto del pueblo checo del que derivamos, si cree que nos dejaremos seducir
o acobardar por usted para apartarnos del pueblo mismo e ir con la Gestapo en
contra de ese pueblo, entonces escuche otra vez nuestra respuesta: ¡No, nunca!".
El ejemplo de Julius Fucik, reconocido universalmente, se comprende mejor al
conocer su actitud, tres años antes de escribir en la cárcel su
gran Reportaje... En la clandestinidad con su país ocupado, enfrentó
al enemigo fascista con la misma decisión que tuvo ante la muerte.
A los 59 años de su caída, para nuestro pueblo revolucionario
y sus periodistas sigue siendo una inspiración, como lo calificara nuestro
Comandante en Jefe Fidel Castro.
Cinco de nuestros mejores compatriotas escriben hoy los más hermosos
y valientes reportajes contra el terror que combatían y el que los tiene
prisioneros. Han multiplicado la inspiración, esta vez sin que puedan
ocultarla al mundo, hasta hacerla crecer y triunfar.