![]() |
Terrorismo contra Cuba
Carmelo Ruiz Marrero
CLARIDAD
"Tal y como expresara el señor presidente de Estados Unidos ante las
Naciones Unidas, es necesario que todos los países se unan en la lucha
contra los terroristas, pero no contra algunos terroristas, sino contra todos
los terroristas. Mientras se condenen las acciones de algunos de estos criminales
y a otros se les albergue, se les permita actuar con impunidad contra la seguridad
y soberanía de otros países y se les considere "luchadores por
la libertad", nunca se podrá erradicar ese flagelo, y siembre habrá
pueblos que para defenderse necesiten enviar a algunos de sus hijos a cumplir
riesgosas misiones, ya sea en Afganistán o en el sur de la Florida.
- Gerardo Hernández Nordelo Al oír la palabra "terrorismo" o "terrorista",
muchos ciudadanos en Estados Unidos y Puerto Rico visualizan un árabe
barbudo con turbante vestido en trapos, o a los Macheteros y las FALN. O piensan
en la extensa lista de villanos de turno: Saddam Hussein, Manuel Noriega, Milosevic.
Qaddafi, la ETA, la OLP, etcétera.
En fin, cualquiera que discrepe de la política de Estados Unidos corre
el riesgo de caer en la lista de terroristas, no importa que lo sea en realidad
o no.
El presidente Bush habla de erradicar el terrorismo, de volar en pedazos cualquier
país que albergue terroristas, porque para él el terrorismo es
algo foráneo, algo que viene de afuera. Pero los discursos oficiales
sobre terrorismo omiten toda mención de Miami, ciudad desde donde se
extienden tentáculos de terror hacia Cuba y el resto de América
Latina.
Comienza la campaña terrorista La violencia de cubanos exiliados contra
su propio país, planificada y efectuada mayormente desde bases en Florida,
comenzó inmediatamente tras el triunfo de la revolución.
Desde antes de la invasión a Playa Girón, ya se cometían
actos terroristas contra Cuba. En esta guerra "secreta" de la CIA participaron
los mafiosos John Rosselli, Sam Giancana y Santos "Don Santo" Trafficante Jr.,
cuyas propiedades habían sido expropiadas por la revolución. El
operativo, que tuvo la colaboración directa del entonces vicepresidente
Richard Nixon, consistía de infiltraciones de comandos armados para cometer
asesinatos y sabotaje. Se le llamó Operación 40.
Ningún acto de violenca era demasiado vil. Tan temprano como el cuatro
de marzo de 1960, agentes de la CIA hicieron estallar el buque francés
La Coubre en el puerto de la Habana, asesinando así a 101 personas, incluyendo
seis marinos franceses.
En la Operación 40 había un subgrupo llamado ZR-RIFLE, que tenía
la misión de asesinar a Fidel Castro y a Che Guevara. Esta unidad estaba
al mando de E. Howard Hunt, quien sería luego convicto en el escándalo
Watergate, y tenía entre sus integrantes a Luis Posada Carriles, Rafael
Quintero y Félix Rodríguez. Estos tres individuos reaparecerían
en las próximas décadas en una gran variedad de actividades criminales
en conjunción con la CIA, dictadores latinoamericanos y el fascismo europeo.
Del fiasco de Girón a los Misiles de Octubre La Operación 40 llegó
a su clímax con la fallida invasión a Playa Girón en abril
de 1961. Pero la CIA y los elementos extremistas del exilio continuaron con
sus operaciones terroristas. Eventualmente el gobierno decidió de hacerse
de armas nucleares, suministradas por la Unión Soviética, para
disuadir un segundo intento de invasión.
Tras la Crisis de los Misiles en octubre de 1962 los soviéticos retiraron
sus cohetes nucleares a cambio de la garantía del presidente Kennedy
de que no invadiría a Cuba y que los ataques de terroristas del exilio
cubano cesarían. Pero la CIA y sus aliados se insubordinaron contra la
autoridad presidencial y decidieron continuar con sus ataques.
Kennedy respondió a la situación ordenándole al FBI, viejo
rival de la CIA, a allanar y cerrar los campamentos de entrenamiento en Florida
y Louisiana.
Numerosos estudiosos del misterioso asesinato del presidente Kennedy sostienen
que su negativa a invadir a Cuba y a permitir que se usara el territorio de
Estados Unidos como base de operaciones para terroristas del exilio cubano,
motivó a elementos de la CIA y la derecha cubana a ultimar al mandatario
en Dallas en ese fatídico 22 de noviembre de 1963.
Terrorismo internacional Pero la muerte de Kennedy no resultó en la invasión
a Cuba que tanto anhelaban los terroristas de Miami. En 1968 Orlando Bosch disparó
una bazuka contra un buque polaco anclado en Miami. Varios políticos
de la ciudad luego declararon un Día de Orlando Bosch, en honor a su
acción. En 1975 asesinaron al exiliado cubano Luciano Nieves por atreverse
a favorecer la paz con Cuba, y al año siguiente el comentarista radial
Emilio Milán, quien denunció y condenó la violencia del
exilio, perdió ambas piernas cuando una bomba estalló en su carro.
En 1976 Orlando Bosch formó la coalición CORU para consolidar
y organizar las acciones contra Cuba. En sus primeros meses, CORU desató
una ofensiva de terrorismo internacional sin paralelo en la ya de por sí
sangrienta historia de la violencia contrarrevolucionaria.
En septiembre de ese año un equipo de exiliados cubanos dirigido por
el chileno estadounidense Michael Townley viajaron a Wáshington DC, donde
pusieron una bomba en el auto donde iban el patriota chileno Orlando Letelier
y sus compañeros de trabajo Ronni y Michael Moffitt. Letelier y Ronni
Moffit murieron en la explosión. Fue el segundo asesinato político
en la historia de la ciudad. El primero fue el del presidente Lincoln.
Letelier, diplomático de vocación, ocupó entre 1970 y 1973
varios puestos altos en el gobierno democrático socialista de Salvador
Allende, incluyendo embajador en Estados Unidos y ministro de defensa. Cuando
Allende fue derrocado y asesinado en un golpe lidereado por el fascista general
Augusto Pinochet, Letelier se convirtió en embajador internacional de
la lucha contra su dictadura.
A pocas millas de distancia del lugar del asesinato, al otro lado del río
Potomac, estaba el cuartel central de la CIA. Su director entonces era George
H.
W. Bush. El señor Bush había prometido su completa colaboración
con la investigación sobre el crimen, pero lo que hizo fue lanzar desinformación,
la cual fue obedientemente transmitida por la prensa. Bush y sus hijos reaparecerían
en años futuros, ayudando a los terroristas de Miami de diversas maneras.
A fin de cuentas, fue el fiscal federal y el FBI, sin ayuda alguna de la CIA,
quienes dilucidaron que el asesinato de Letelier fue obra de exiliados cubanos
trabajando en colaboración con el general chileno Manuel Contreras. El
crimen era parte de la Operación Cóndor, un programa conjunto
de las dictaduras militares del cono sur de Suramérica para exterminar
la disidencia en cualquier parte del mundo.
Un par de semanas tras el asesinato de Letelier, Bosch se apuntó otra
con el bombazo a un avión de Cubana de Aviación que despegaba
de Barbados. Todos los 73 ocupantes perecieron. El ya mencionado Posada Carriles
fue encarcelado en Venezuela por participación en este acto.
Las actividades criminales de CORU fueron financiadas por la World Finance Corporation,
empresa del corrupto Guillermo Hernández Cartaya, involucrada en lavado
de dinero de narcotráfico.
Sobre Posada Carriles dice Fernando González Llort, "Fugado en una cárcel
de Venezuela en la que se encontraba por su participación en la voladura
de un avión comercial cubano en el que murieron 73 civiles inocentes,
aparece en Centroamérica con un nombre falso bajo las órdenes
del teniente coronel Oliver North, funcionario involucrado en el llamado Irán
Contra.
"Hoy, Luis Posada Carriles y otros tres cubanoamericanos residentes en Miami,
todos con una larga historia de participación en acciones terroristas
contra Cuba y también en territorio de Estados Unidos, se encuentran
detenidos en Panamá por participar en una conspiración que se
proponía volar en pedazos con explosivo C-4 el Paraninfo Universitario
de la capital de ese país en el que Fidel Castro estaría reunido
con miles de estudiantes panameños.
El exilio y la dinastía Bush Los extremistas del exilio lograron una
gran victoria con la elección de Jeb Bush, hijo de George H. W., a la
gobernación de Florida. Jeb llegó a gobernador con una larga historia
de asociación con los elementos más criminales y extremistas del
exilio, incluyendo el narcotraficante Leonel Martínez y el estafador
Armando Codina. Había sido empleado de Camilo Padreda, quien a su vez
fue socio del ya mencionado Hernández Cartaya en el Jefferson Savings
& Loan. Padreda fue además agente de inteligencia del régimen
batistiano.
En 1982 un jurado federal acusó a Padreda y Hernández Cartaya
de haber robado sobre $500 mil de Jefferson.
Hernández Cartaya también enfrentó cargos de lavado de
dinero y tráfico de drogas y armas, pero la CIA intervino y el caso nunca
fue a juicio. Seis años después, Padreda admitió su culpa
en un esquema de extorsión y soborno en asociación con el alcalde
de Hialeah.
Jeb ganó aplausos de los terroristas del exilio por su exitosa campaña
por la excarcelación de Bosch, entonces preso por sus actos homicidas.
No fue muy difícil la gestión, ya que su papá era el vicepresidente
del país.
En las palabras de González Llort, "Orlando Bosch vive libremente en
esta comunidad. gracias al parole otorgado por el expresidente George Bush a
pesar de ser considerado un peligro y un connotado terrorista por las propias
autoridades del Departamento de Justicia de este país.
Recordemos que Jeb es gobernador del estado donde ocurrió el fraude electoral
que puso su hermano George W. en la Casa Blanca en las accidentadas elecciones
de 2000. El rol que desempeñaron las turbas de exiliados cubanos que
amenazaron y amedrentaron a los contadores de votos y funcionarios demócratas
queda por esclarecerse.
Según la revista investigativa Mother Jones, Jeb Bush también
ejerció presiones indebidas para ayudar al empresario Miguel Recarey,
quien estaba estafando a Medicare por millones de dólares. Recarey, quien
hoy es fugitivo, tenía entre sus empleados a nada menos que José
Basulto, fundador de Hermanos al Rescate.
Hermanos, żAl rescate de qué? En julio de 1992 los Hermanos al Rescate
participaron de un frustrado intento de ataque terrorista contra un objetivo
en la provincia de Villa Clara. Como informó CLARIDAD en agosto del año
pasado, para este plan se contaba con las armas y explosivos requeridos, al
igual que con la colaboración de Hermanos, que le informó a los
terroristas sobre la ubicación de los guardacostas norteamericanos, para
facilitar su desplazamiento hacia aguas cubanas.
La lista de actos de violencia y terror perpetrados por terroristas del exilio
cubano radicados en Miami es tan larga y las conexiones de la extrema derecha
cubana al crimen organizado, la inteligencia estadounidense y las esferas de
poder de Wáshington son tan extensas y complicadas que no cabrían
en toda esta edición de nuestro semanario. Es un relato tan largo y contundente
que no deja espacio para la duda.
ˇY después preguntan por qué el gobierno de Cuba envió
cinco de sus hombres a echarle un ojo a estos elementos criminales! "Cuba tiene
el derecho a defenderse de los actos terroristas que se preparan en Florida
con total impunidad a pesar de haber sido históricamente denunciados
por las autoridades cubanas", declaró Gerardo Hernández Nordelo.
"Es el mismo derecho que tiene Estados Unidos de tratar de neutralizar los planes
de la organización del terrorista Osama Bin Laden que tanto daño
ha causado a este país (EEUU) y amenaza con seguirlo haciendo. Estoy
seguro que los hijos de este país que cumplen esa misión son considerados
patriotas.
Esas palabras las dijo ANTES del once de septiembre de 2001.