Un mundo sin polio es posible

Un viejo anhelo de la humanidad es intentar comprender el origen de las enfermedades y su control, aunque, en ocasiones, el conocimiento científico y la voluntad política del hombre no se correspondan. Tal es el caso de la poliomielitis.
Esta enfermedad viral data de unos tres mil años y antes del descubrimiento de una vacuna, en 1955, causaba anualmente en el mundo la parálisis o muerte de medio millón de personas, fundamentalmente en las épocas de brotes epidémicos.
En el 2001 fueron reportados 537 casos, hecho que mantiene viva la esperanza de erradicar en el 2007 el mal, endémico en una decena de países.
La mayor motivación para enfrentarse a los poliovirus radica en que estos atacan mayormente a la población infantil y son los responsables del sufrimiento de generaciones de niños, marcadas por la incurable secuela.
Como parte de esta batalla científica, la Organización Mundial de la Salud implementó en 1974 el Programa Ampliado de Inmunización y tres años después el organismo regional lo asumió para el continente americano.
En este proyecto la experiencia cubana desempeñó un papel destacado, como iniciadora en la región de las campañas masivas de vacunación, en febrero de 1962. Tres meses después la isla se declaró primer territorio libre de polio en el mundo.
El país, pequeño, subdesarrollado y bloqueado hace más de cuatro décadas por Estados Unidos, invierte anualmente 120 mil dólares en la compra de las dosis antipoliomielíticas con el propósito de preservar los niveles de protección alcanzados.
Sin embargo, muy distinta era la situación sanitaria antes del triunfo revolucionario: menos del cinco por ciento de los niños eran vacunados, por eso, todos los años ocurrían más de 300 casos de parálisis, además, las enfermedades inmunoprevenibles reportaban más de 500 muertes.
Este panorama se agudizó cuando la mitad de los seis mil médicos existentes en el país lo abandonaron tras el primero de enero de 1959.
Los esfuerzos principales consistieron, entonces, en garantizar en un corto periodo altas coberturas de vacunación en la población infantil e instaurar un programa permanente de inmunización.
Gracias a esa doble estrategia, actualmente los cubanos están protegidos de 13 enfermedades y cada niño recibe en sus dos primeros años de vida 19 dosis de vacunas.
Expertos de la Organización Mundial de la Salud y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) opinan que la carencia de recursos económicos, la disposición política en las naciones afectadas y los conflictos civiles dificultan los intentos de erradicar el virus silvestre de la polio.
Para vencer este flagelo, cuyo antidoto es conocido hace casi medio siglo, es indispensable también un compromiso sistemático en todos los planos de la sociedad.
Adecuados programas de vacunación y decisión política han de ir de la mano.
Cuba es un ejemplo en este sentido y de cuanto se puede avanzar en materia de salud, con escasos recursos materiales, pero con una firme voluntad gubernamental.

INICIARÁN EL VIERNES SEGUNDA DOSIS DE VACUNACIÓN ANTIPOLIO

Mas de medio millón de niños serán inmunizados en la segunda etapa de la XLI Campaña Nacional de Vacunación Antipoliomielítica que se desarrollará del 26 de abril al dos de mayo en todo el país.
En esta ocasión recibirán la segunda dosis 430 mil 108 menores de tres anos, a quienes se les aplico la primera en marzo ultimo, así como también serán reactivados contra esa enfermedad 150 mil 802 niños de nueve anos.
El anuncio lo dio a la AIN el doctor Miguel Ángel Galindo, Jefe del Programa Nacional de Inmunización del MINSAP.
El viceministro de Higiene y Epidemiología de ese organismo señaló que esa enfermedad fue erradicada en la mayor de Las Antillas desde 1962 y hasta la fecha han sido suministradas mas de 69 millones de dosis de la vacuna antipolio, lo que ha garantizado la protección a la población menor de 55 años.
Mantener eliminada la poliomielitis es el objetivo general de la campaña que se realiza bajo la dirección, ejecución, supervisión y evaluación del Ministerio de Salud Publica, con la colaboración de los CDR que desde su inicio se ha destacado en el apoyo de esta tarea.
Al erradicar la polio hace cuatro décadas, Cuba se convirtió en el primer territorio libre de esa enfermedad en el mundo, algo trascendental, gracias al trabajo conjunto del MINSAP y los CDR, y la participación de los miembros de la ANAP en las zonas montañosas, pues ellos trasladaban a los vacunadores, enfatizó Galindo.
Con la creación del sistema de atención primaria, el médico y la enfermera de la familia son los responsables de esta humana tarea, aunque los CDR continúan brindando su apoyo, fundamentalmente en las zonas rurales.
Recientemente, el Consorcio de Educación Medica en Salud Internacional reconoció los logros de Cuba en esta tarea al entregar al doctor Miguel Ángel Galindo el Premio Internacional por el servicio distinguido.