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Mesa Redonda
Informativa
Estados Unidos, país más criticado en la Conferencia Mundial sobre
el SIDA
José A. de la Osa / GRANMA
Estados Unidos fue el país más criticado en la Conferencia Mundial
sobre el SIDA por sus falsas promesas de apoyo en la lucha contra ese flagelo,
destacó ayer la licenciada Omayda Alonso, periodista cubana que asistió
a esa importante cita que acaba de celebrarse en Barcelona, España.
De seguro, reconoció, el Secretario de Salud de los EE.UU. no se ha podido
recuperar aún del abucheo que recibiera en esa Conferencia, donde cientos
de personas apenas lo dejaron hablar con gritos de "ˇˇVergüenza, Vergüenza!!",
que es lo que hace falta en esta lucha por la vida.
Ese ambiente de desesperanza, de desconsuelo, de malestar que primó en
la cita mundial sobre el SIDA, según Omayda, se esclarece si conocemos
que la ayuda económica ofrecida por los países ricos tarda en
llegar.
De los 10 000 millones de dólares prometidos por los países desarrollados
a la comunidad mundial para los tratamientos de SIDA, solo una quinta parte
de los recursos se han hecho efectivos. Y lo que se destina hoy a la lucha contra
la pandemia no alcanza siquiera el 1% de lo que EE.UU. invertirá este
año en su presupuesto de Defensa.
Mientras, unos 40 millones de personas viven con el Virus de Inmunodeficiencia
Humana (VIH), 95% en los países subdesarrollados y solo el 2% de los
afectados recibe los medicamentos para el tratamiento de la enfermedad.
En la Mesa Redonda Informativa acerca de esta reunión mundial sobre el
SIDA, que contó con la presencia de delegados cubanos a la conferencia,
se puso de manifiesto la magnitud de la epidemia del VIH-SIDA, que supera las
peores previsiones de hace una década: decenas de países la sufren
y muchos están al borde del abismo.
Cinco millones de personas, de ellas 800 000 niños en todo el mundo,
contrajeron la infección en el 2001, y si no reciben tratamiento pasarán
a engrosar las filas de los más de 20 millones de personas que han fallecido
a causa de la enfermedad desde el año 1981.
Según las proyecciones de un informe de la agencia de Naciones Unidas
para el SIDA, ONUSIDA, si no se amplían radicalmente los esfuerzos de
prevención y terapia, entre los años 2000 y 2020, en los 45 países
más afectados morirán 68 millones de personas, es decir, cinco
veces más de las que fallecieron en las dos décadas de existencia
de la epidemia de esos países.
En diversas naciones del África austral, hasta la mitad de las nuevas
madres podrían fallecer a causa del SIDA. En muchas otras partes del
mundo el VIH ha traspasado los grupos considerados de alto riesgo de infección
y se propaga a ritmo acelerado entre la población en general.
De espaldas a estas realidades y reclamos de la opinión pública
internacional, las transnacionales farmacéuticas continúan lucrando
con los enfermos del mortal virus aplicando precios prohibitivos a sus productos.
De ahí que una autoridad mundial en el tema, Peter Piot, director ejecutivo
de ONUSIDA, sostuvo que no habían acudido a Barcelona para "renegociar
promesas". Estamos aquí, dijo, para encender la llama del liderazgo,
para que se cumpla la promesa (la de 10 000 millones de dólares prometidos
por los países desarrollados a la comunidad mundial), esa promesa que
están esperando los países pobres y que significa salvar millones
de vidas en el mundo.
Al hablar del acceso a los medicamentos, uno de los panelistas, el doctor Jorge
Pérez, subdirector primero del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí,
se refirió a los altos costos de los fármacos antivirales existentes,
entre 10 000 y
14 000 dólares anuales por paciente, lo que los hace prohibitivos para
la mayoría de los enfermos, y consignó que no se avizora aún
la próxima aparición de efectivas vacunas terapéuticas
o curativas, que actualmente se ensayan en varios países.
En cuanto a los nuevos tratamientos presentados en el ámbito de la Conferencia
de Barcelona, se citó como el más prometedor el denominado T-20,
fármaco de una nueva clase denominada "inhibidores de la fusión",
que impiden que el virus entre en las células humanas. Este fármaco,
sin embargo, presenta dos serios inconvenientes: requiere más de un centenar
de pasos de síntesis química, lo que lo hará aún
más caro que los actuales; y se administra con dos inyecciones diarias.
La doctora Rosaida Ochoa, directora nacional de prevención del VIH-SIDA,
destacó que la mejor vacuna contra la infección del Virus de Inmunodeficiencia
Humana continúa siendo la educación, y dijo que las principales
barreras en muchos países para desarrollar con éxito la promoción
y prevención de la enfermedad eran la pobreza, el bajo nivel de educación
de las poblaciones y la falta de apoyo de sus gobiernos.
Según se informó, tuvo "una gran acogida" por parte de los participantes
el ofrecimiento reiterado por Cuba de apoyo solidario a los países africanos
en el combate contra el SIDA.
A modo de resumen, el moderador Randy Alonso subrayó que Cuba, frente
al bloqueo y los tiempos difíciles, destina su talento, su ciencia y
los recursos necesarios para enfrentar la enfermedad y, sobre todo, para prevenirla.