| "Foro
Social Mundial 2006 en Caracas (Venezuela)" del 24 al 29 de enero
de 2006 |
Entrevista a Edgardo Lander
"Organizaciones sociales ya no le tienen miedo a la política"
En la opinión del profesor y sociólogo Edgardo Lander, una de las
principales figuras detrás del FSM 2006, está en curso un proceso colectivo de
maduración de las organizaciones sociales. Según él, hubo, en épocas anteriores,
una pretensión de separar lo social, que sería puro, de lo político, contaminado
y sucio.
Flávio Aguiar *
Agencia Carta Maior
El eje temático "Poder, política y luchas por emancipación social" fue el
que más recibió inscripciones en la edición continental del Foro Social Mundial
2006, que se inicia este miércoles (24). En la opinión de una de las principales
figuras detrás de este sexto encuentro, Edgardo Lander, profesor de Ciencias
Políticas de la Universidad Central de Venezuela (UCV), está en curso un proceso
colectivo de maduración de las organizaciones sociales. "Ya no existe miedo a la
política", señala.
"Hubo, en épocas anteriores, en muchas discusiones entre las organizaciones
sociales, la pretensión de separar lo social de lo político, de creer que lo
político era contaminado y sucio, que lo social era lo puro y lo autónomo",
afirma. Este año, sin embargo, la demanda para que los temas políticos
coyunturales fuesen debatidos fue muy grande. Para Lander, las organizaciones
pasaron a darle más peso a las decisiones de Estado que afectan a todos,
independientemente del área en que las personas actúan.
Según Lander, la realización del Foro Social Mundial en Caracas tiene
principalmente tres consecuencias para Venezuela: la posibilidad de que las
organizaciones sociales venezolanas, que tienen poca experiencia internacional,
entren en contacto con lo que ocurre en otros lugares del mundo; la posibilidad
de que las personas de fuera puedan ver a Venezuela con otra mirada; y que la
presencia de muchos medios de comunicación y de muchas personas sirva para
construir una barrera de protección ante las amenazas imperiales del gobierno
Bush. Lea a continuación la entrevista concedida por el sociólogo venezolano a
la Agencia Carta Maior:
CARTA MAIOR - América Latina vive hoy un movimiento de ascensión política de
la izquierda y de las fuerzas populares que sólo es comparable a lo que ocurrió
en los años 50, iniciado con la Revolución Boliviana, en 1952, y cuyo punto
culminante fue la Revolución Cubana, en 1959. ¿Cómo ve usted el papel del Foro
en este momento?
EDGARDO LANDER – Creo que el Foro es una expresión de esos procesos.
Efectivamente, América Latina se encuentra en un momento histórico
extraordinariamente dinámico. Hoy, este es el continente que concentra una alta
proporción de la lucha por la resistencia al imperio y por la construcción de
otro mundo, de manera extraordinariamente diversificada. Nos encontramos, hoy,
en América Latina, donde, pensando a nivel de gobierno, ocurrieron cambios muy
significativos. Obviamente, el mayor de ellos, en los últimos meses, fue la
elección de Evo Morales, un cambio cataclísmico. Por primera vez la mayoría de
la población de Bolivia, la población indígena con sus representantes, es
gobierno. Eso significa que ellos están dando los primeros pasos reales hacia la
ruptura del orden colonial, que sigue vigente hasta hoy, y hacia la construcción
de una sociedad autónoma, democrática, con una forma de organización que
corresponde a patrones diferentes al colonial, imperial, eurocéntrico, al de la
democracia liberal, de exclusión y de racismo, que son los patrones que han
imperado. Es notorio que, con avances, retrocesos y frustraciones, como en el
caso de la experiencia del gobierno Lula, se vive un momento histórico en el que
por primera vez encontramos un número significativo de gobiernos que apuntan
hacia una dirección diferente a la del modelo neoliberal impuesto con represión
y sangre de nuestros pueblos.
Hay movimientos sociales con una fuerza y articulación que no existían en
tiempos anteriores. Nos encontramos con capacidades nuevas, como la que ve vio
en la lucha contra el Alca. Por primera vez, una articulación de organizaciones
y movimientos sociales de todo el continente fue capaz de actuar de manera
conjunta y básicamente derrotar algo que parecía imposible de detener. Hace tres
años, el Alca, que contaba con el respaldo de prácticamente todos los gobiernos
del continente, que contaba con el apoyo de todas las corporaciones
internacionales y que era un objetivo político de primer orden del gobierno de
los EE.UU., avanzaba inexorablemente hasta su finalización, el año pasado. Eso
no ocurrió, como consecuencia de los cambios políticos en el continente. Esa es
la mejor prueba de que efectivamente nos encontramos en un momento de cambio, a
pesar de que la ofensiva imperial sigue. Y los medios de comunicación continúan
en manos de las transnacionales. No hay democracia sin la democratización de los
medios. Las personas tienen el derecho de saber lo que ocurre en el planeta. La
Telesur es un paso en esa dirección.
Nos encontramos en un continente en convulsión y el Foro también es una
expresión de eso, como lugar de encuentros, de campañas, de articulación contra
la deuda, contra el machismo, contra la destrucción del planeta por ese modelo
predatorio. Esa diversidad es, entre otras cosas, una nueva forma de hacer
política, una nueva forma de construcción de la idea de que nadie es dueño de la
verdad y de que tampoco existe nadie que tenga un modelo de sociedad alternativo
ya definido. Esa construcción colectiva y democrática parte de la idea de que la
construcción de una sociedad democrática o se hace democráticamente o no se
hace, y de que no hay posibilidad alguna de que un patrón único de sociedad
permita la diversidad de la vida en el planeta. Y que la idea zapatista de la
construcción de un mundo donde quepa todo el mundo sólo se puede hacer por la
vía de otras formas de hacer política, en que la diversidad, la pluralidad y la
celebración de lo diferentes que somos y de la capacidad de articularnos y
luchar contra un enemigo común, a partir de nuestras diferencias. Eso permitirá
la construcción de otro orden. En América Latina, ese nuevo orden será no sólo
de resistencia y luchas, sino también de construcciones comunitarias, en formas
de producción, en experiencias como la del MST, que son experiencias de
construcción efectiva de otras subjetividades y de otras relaciones, de otros
patrones productivos, de otras formas de organización de la salud y de la
educación. El proceso posee esa dimensión: resistir, oponerse y crear otras
subjetividades, y construir dentro del mismo proceso otra forma de vida.
CM – ¿Y cuál es el significado especial del Foro para Venezuela en este
momento?
EL – Yo diría, básicamente, tres cosas: primero, la posibilidad real de un
enriquecimiento extraordinario de las organizaciones sociales venezolanas,
muchas de ellas nuevas y muchas de base, pequeñas, que cruzan el país, tienen,
en muchos casos, poca experiencia internacional y poca relación con el momento
de lucha de otros pueblos. La posibilidad para el campesino venezolano y sus
organizaciones de establecer diálogo con el MST, que las organizaciones
indígenas dialoguen con la Conaie [Confederación de las Nacionalidades Indígenas
del Ecuador], ese tipo de relación con toda certeza profundizará la lucha. El
reconocimiento de la experiencia de otros permitirá dejar de mirar el propio
ombligo, dejar de pensar que todo está ocurriendo aquí y saber que todo esto
forma parte de un proceso mucho más global y complejo. La posibilidad de
enriquecimiento también puede ser un antídoto contra el sectarismo, las
intolerancias y cosas que caracterizan mucho de lo que ocurre hoy en Venezuela.
En segundo lugar, será muy importante para que las organizaciones y personas que
vienen de fuera puedan tener una mirada distinta sobre la Venezuela, sobre la
base, y que puedan hablar directamente con organizaciones que están en distintos
frentes de lucha. Si alguien está interesado en el tema de los comités urbanos
de tierra, hay actividades a las que puede ir y hablar con los compañeros. Es
diferente tener la visión de los medios de comunicación o de los discursos del
presidente, y tener la posibilidad del contacto directo con las organizaciones
que están en distintos frentes de lucha. Eso también sirve para ver la
complejidad y las tensiones del proceso venezolano, y las personas saldrán de
acá con un conocimiento mucho más profundo. En tercer lugar, el hecho de que el
Foro es activo, plural, democrático, con la presencia de muchos medios de
comunicación y de mucha gente. Creo que puede construir, significativamente, una
barrera de protección ante las amenazas imperiales del gobierno Bush.
CM – Toda edición del Foro tiene su gran slogan. Por ejemplo: en el 2001, fue
anti-Davos; en el 2002, "no estamos solos, somos una masa de personas del mundo
entero"; en el 2003, contra la guerra y a favor de una cultura de paz; 2004, en
la India, la cuestión de la exclusión, de los intocables; 2005, la política y el
poder. ¿Cuál espera usted que sea el eje central de esta edición del Foro?
EL – No creo que sea posible pensar que Venezuela es un eje central. Yo diría,
en primer lugar, que obviamente la relación del Foro con Venezuela será una
presencia importante e inevitable. El Foro se realiza en un lugar, en un
territorio, en un tiempo político. Y la dinámica del contexto venezolano estará
presente en el Foro. Eso tiene un determinado sentido que afectará, incidirá y
colocará un foco político importante en el Foro. Cuando se construyeron los ejes
temáticos y se definieron cuáles serían los ejes principales del Foro, se
introdujo de una forma muy manifiesta, como eje número uno, el tema político.
Había, en épocas anteriores, en muchas discusiones entre las organizaciones
sociales, una pretensión de separar lo social de lo político, de creer que lo
político era contaminado y sucio, que lo social era lo puro y lo autónomo. Pero
consultando organizaciones sociales para la construcción del programa del Foro
de este año, aparecía reiteradamente la demanda de que los temas políticos
coyunturales fuesen debatidos. Que se viera qué pasa con el Imperio, con el
gobierno, cuál es la relación que existe o debe existir entre las organizaciones
sociales y los gobiernos de diferentes matices, de izquierda, progresistas, de
centro. Esos temas aparecieron como temas que las organizaciones definieron como
necesarios.
Cuando se construyó el eje directamente político, que destaca de una forma mucho
más manifiesta que en los foros anteriores esos temas – la relación entre
partidos y sindicatos, entre partido y movimientos, los temas de la autonomía de
los movimientos e, incluso, el tema del socialismo –, No para nuestra sorpresa,
porque esperábamos que eso ocurriese, el eje temático que tuvo más actividades
inscritas fue ese. Creo que hay un proceso de maduración colectiva de las
organizaciones sociales, que ya no le tienen miedo a la política, no significa,
necesariamente, que empezaron a pensar que la vía electoral es a solución, ni
que van dejar su trabajo y su militancia para dedicarse a apoyar a un
determinado candidato. Pero sí que la dimensión política de la vida, que tiene
que ver con las decisiones de Estado, con las políticas imperiales, son cosas
que afectan a todos, independientemente del área de trabajo en que las personas
están: contra los transgénicos, contra los patrones patriarcales de poder, por
la reforma agraria, hay una dimensión necesariamente política de cada una de
esas cosas y ya no se le tiene miedo a eso.
* Colaboró Fernanda Sucupira. Traducción: Naila Freitas / Verso Traductores.
Fuente: la fogata.org