| "Foro
Social Mundial 2006 en Caracas (Venezuela)" del 24 al 29 de enero
de 2006 |
Intervención en la mesa "Telesur: una alternativa a la
hegemonía mediática". VI Foro Social Mundial. Caracas 26 Enero 2005
Cuando tengamos dudas, darle la voz a los
pueblos
Pascual Serrano
Rebelión
Han sido necesarios más de 75 años desde que se inventara la televisión para que
surja un proyecto multinacional que no dependa de grandes grupos empresariales
ni de elementos publicitarios que apueste por dar la voz a los ciudadanos y no a
accionistas, anunciantes y grupos de poder. Por supuesto, una iniciativa así no
se hubiese permitido en EEUU, tampoco Europa se ha demostrado capaz. Ha sido
América Latina quien está demostrando que otro mundo es posible y factible como
ha afirmado Pedro Casaldáliga.
No lo podemos negar, en Europa nos corroe la envidia. Gobiernos con muchos más
recursos y democracias supuestamente más desarrolladas han sido incapaces de
crear un modelo televisivo independiente del dinero y del poder.
Cuatro países que comparten la necesidad de abordar la información desde una
nueva óptica que priorice el protagonismo de los pueblos, los valores de la
integración latinoamericana y el rigor informativo por encima de la banalidad,
la publicidad, el espectáculo y la manipulación al servicio de las grandes
corporaciones empresariales.
Con corresponsalías en muchos países latinoamericanos y EEUU, un consejo asesor
de lujo, la apuesta firme de gobiernos que he podido comprobar que dotan al
canal de absoluta autonomía e independencia profesional, creo que estamos ante
una oportunidad histórica.
La primera vez que vine a telesur, el pasado agosto, ya lo escribí: "No va a ser
fácil, tendrán presiones, algunas descaradas, otras sutiles. Los gobiernos que
han hecho la apuesta deberán mantenerse firmes y nobles en permitir que el rigor
y la verdad salga adelante, los profesionales han de saber darle la voz a los
pueblos y a las mentes honestas. Han de recordar que la agenda informativa no es
la de las grandes agencias, las caras famosas no son las protagonistas de las
noticias, las declaraciones de la mayoría de los gobernantes no son la opinión
de los pueblos, los acontecimientos "culturales" de las productoras
norteamericanas y los popes de la literatura, el cine, la música y demás artes
suelen representar sólo a sus patrocinadores".
Pero no seremos una televisión del Sur si no comenzamos a cambiar el modelo
informativo, tan pervertido por los medios dominantes.
Hemos de saber que las noticias más destacadas de las agencias no tienen por qué
ser las más importantes para Telesur. Que además tampoco tiene por qué ser
necesariamente la verdad, ellos tienen su propio punto de vista, es muy difícil
que sea el nuestro.
Nuestro modelo de búsqueda de la noticia debe ser opuesto al habitual. Nuestro
principio es darle la voz a los pueblos. Cualquier decisión, propuesta o
iniciativa gubernamental o supragubernamental debe ir acompañada de la reacción
de las organizaciones sociales, sindicatos, campesinos o cualquier otro grupo
social que de verdad sea representativo de la lucha de los pueblos por ser
dueños y protagonistas de su futuro.
Ante cualquier debate público, no debemos preguntarnos cuál debe ser la posición
editorial, ni si debemos compartir o no la iniciativa de un gobierno, nuestra
obligación es investigar qué piensan los grupos sociales afectados: ecologistas,
campesinos, trabajadores, indígenas, etc... A ellos les debemos dar la voz para
que expresen su posición. Lo que no impedirá escuchar las opiniones oficiales y
diferenciar entre gobiernos que de verdad representan las aspiraciones de las
gentes y los que sólo responden a los intereses de grupos empresariales y
grandes potencias.
Tenemos que tener claro que los conflictos nunca son un espectáculo, son el
choque de intereses entre dos fuerzas sociales y hemos de explicar la posición
de cada una de ellas.
En Telesur las imágenes de enfrentamientos, por ejemplo, entre policías y
campesinos surcoreanos, sólo son noticia si vamos a explicar por qué protestan
esos campesinos y de qué instituciones depende la solución de su problema.
Antes de abordar una noticia sobre un conflicto armado hemos de informarnos de
las causas que lo originan, el carácter democrático y respetuoso o no de los
derechos humanos de cada gobierno implicado y las propuestas y apoyo social de
los grupos insurgentes.
En Telesur no hay periodistas estrella. La competencia entre compañeros de
Telesur es incompatible con el proyecto colectivo de este canal. Nuestro valor
siempre será colectivo.
Y tenemos que romper con modelos de comunicación dominantes. Elementos
considerados como valores de reconocido prestigio con trascendencia informativa
en otras grandes cadenas no lo son en Telesur. Nuestras no han de responder al
mismo patrón que la CNN. No nos interesa el precio del diamante más caro del
mundo, la pasarela de moda de París, las galas de este año de los músicos de
operación triunfo, ni el hombre que ha hecho el castillo de cerillas más grande
del mundo. La noticia del brillante que lució la reina de Inglaterra es Telesur
será noticia pero para compararlo con lo que cobra un desempleado de Liverpool.
Para nosotros es noticia una historia de interés humano de unos indígenas que
siguen manteniendo su cultura, unos trabajadores que están sacando adelante una
fábrica ocupada, la historia de un niño de cinco años que debe trabajar en una
mina de Perú para ayudar a mantener a su familia, la vida en un barco ecologista
que se va a enfrentar en alta mar con un barco ballenero, la lucha por salir
delante de un joven que está en prisión. Sin impedir que en Telesur haya sitio
también para los sueños: la historia de superación de un jugador de béisbol, de
quienes han dejado una cómoda vida en la ciudad para compartir su vida en
proyectos solidarios, de apasionados que hacen cine con una sencilla cámara en
mano en duras condiciones...
Es importante no dejarnos arrastrar por la cultura informativa dominante. Veamos
el ejemplo de las catástrofes naturales. Se trata de informaciones que, además
de que conllevan un fuerte elemento ideológico desmovilizador, suelen estar
siempre balanceadas hacia los países ricos. Pueden estar seguros que un autobús
que se accidente con el balance de cincuenta pasajeros muertos provocará diez
veces más de cables e imágenes si es en Francia que si es en Honduras. Pero,
además, en términos de tragedias no informamos de los cuarenta mil muertos por
hambre al día en el mundo, de las decenas de muertos en una ciudad de Africa por
el SIDA, tampoco lo podemos hacer todos los días, pero acordarnos de esa
tragedia nos ayuda a valorar en su justa medida los diez muertos en un accidente
de tráfico en Japón.
Ante una tragedia en un país remoto, hemos de pensar en qué medida eso sirve a
nuestro objetivo de explicar el mundo o darle la voz a los silenciados por los
grandes medios. No sería lógico no haber informado de los conflictos sociales,
las luchas de los pueblos o las condiciones de vida de los ciudadanos de, por
ejemplo, Azerbaiyán en los últimos meses, y acordarnos sólo de ese país el día
en que se cayó un avión con cuarenta pasajeros. Nos hemos de preguntar ¿fue eso
lo más importante que pasó en Azerbaiyán en los últimos seis meses? Los grandes
medios suelen suplir su cuota de informaciones sobre los países humildes no
explicando como viven las gentes o explicando sus problemas, sino sacándolos
cuando hay una inundación o descarrila un tren. Nosotros no vamos a hacer lo
mismo. Si alguna vez informamos de Azebaiyán que sea para explicar las grandes
riquezas en gas y petróleo que posee el país en contraste con el nivel de
pobreza.
Pero también debemos huir del panfleto y de la arenga. Telesur no nace para
organizar a los pueblos ni movilizar a nadie. Para eso están los colectivos
sociales, este foro es un lugar para eso. Nosotros solo pretendemos transmitir
su voz al mundo, decir la verdad que silencian los grandes medios y explicar las
claves que permitan a los ciudadanos entender una realidad que los poderosos
intentar ocultar detrás del colorido, la frivolidad y la mentira de los grandes
medios de comunicación.
Es importante que todos tengamos definido el papel de Telesur, obligarnos a
cumplirlo, pero tampoco pedirnos que hagamos otra cosa que no sea la que
corresponde a un medio de comunicación.
Yo sé que el mundo honesto y progresista tiene puestos los ojos y la esperanza
en Telesur. Y también sé que podemos contar con su apoyo. Tenemos una gran
responsabilidad, creo que histórica. Creo que puedo decir que no he visto a
nadie en ese canal que no esté dispuesto a dar lo mejor de sí para el proyecto.
A ustedes que tanta ilusión han puesto en Telesur les pido también que nos
apoyen, no les pido que nos perdonen nuestros errores, les ruego que nos los
comuniquen y que nos critiquen. Con sus valoraciones, sus comentarios,
facilitándonos el acceso a las informaciones que podamos desconocer.
Como he dicho en alguna ocasión, cuanto mejor hagamos nuestra televisión, cuanto
más dignos nos mantengamos en el objetivo de defensa de los pueblos, cuanto más
difusión logremos por el mundo, mayor serán los problemas y dificultades. No
olvidemos que las dos cadenas de televisión que más se han opuesto a las guerras
de Estados Unidos, la árabe Al Yazzera y la televisión pública Serbia fueron
bombardeadas por Estados Unidos, la primera en la invasión de Iraq y la segunda
en la invasión de Yugoslavia. Decía el Quijote, "ladran Sancho, luego
cabalgamos" (1). Sus ladridos serán todo tipo de acusaciones, nos llamarán
terroristas, nos acusarán de mentirosos, de apoyar desestabilizaciones. Nos
presionarán los enemigos, y quienes se pasarán por amigos. El Popol Vuh, el
libro sagrado de los mayas, dice que cuando tengamos una duda, le preguntemos
siempre a nuestro corazón. En Telesur, cuando tengamos una duda, le debemos
preguntar a los pueblos, darle la voz a los pueblos. Sólo esa es nuestra
función.
(1) Hay que precisar que la expresión "ladran Sancho, luego cabalgamos" es de la
versión cinematográfican de Orson Wells, no de la novela original de Cervantes.
Pascual Serrano es asesor editorial de Telesur
Fuente: la fogata.org