| "Foro
Social Mundial 2006 en Caracas (Venezuela)" del 24 al 29 de enero
de 2006 |
Otro mundo es posible
Michael Avery
Una riada de participantes en el Foro Social Mundial se dirige hacia el
estadio Poliedro de Caracas. Mientras se espera el discurso de Hugo Chávez,
miles de voces afirman a coro: "¡Oh, ah, Chávez no se va!". Hileras de banderas
de toda América Latina ondean en apoyo del presidente de Venezuela.
En abril de 2002 hubo un golpe de Estado, financiado en buena parte por Estados
Unidos, que consiguió deponer a Chávez. Sin embargo, el pueblo lo devolvió al
poder en dos días.
Ahora, en este estadio, los eslóganes y las canciones continúan durante tres
horas hasta el comienzo del discurso. Nadie se impacienta, todo el mundo está
feliz. Una vez que Chávez aparece en escena, toma la palabra un sacerdote, que
pronuncia unas palabras de bienvenida. Pide más amor en el mundo e invita a
todos a abrazar a la persona que se encuentre a su lado. Una mujer de Ecuador me
echa los brazos encima y también lo hace su marido, que la acompaña. Yo no hablo
español, pero la comunicación no es un problema.
En este ambiente, el pleno significado del eslogan "Otro mundo es posible" se
hace claro. El eslogan no afirma que queramos el cambio o que éste sea deseable.
Se trata de que otro mundo es posible y de que, en realidad, está a nuestro
alcance. Cuba es una realidad. Para compartir los frutos de su revolución, Cuba
ha enviado un contingente médico y sanitario de 27.000 personas a 48 países del
mundo. Chávez ganará las elecciones venezolanas de noviembre y conseguirá un
nuevo mandato de siete años. Con ayuda cubana, los chavistas han enseñado
a leer a un millón y medio de venezolanos en sólo dos años. Un indígena, Evo
Morales, es presidente de Bolivia. Michelle Bachelet, ex presa política y
torturada durante la dictadura, además de socialista, es la primera mujer que
presida Chile. Brasil y Argentina han liquidado totalmente su deuda externa al
Fondo Monetario Internacional, que ascendía a 15.460 millones y 9.600 millones
de dólares, respectivamente. Estos países se han anticipado a los pagos, con el
fin de liberarse de los requisitos y las exigencias neoliberales del FMI, que
impiden un desarrollo independiente.
Cuando analizamos nuestra propia actividad política, ¿estamos nosotros, en
Estados Unidos, imbuidos por el convencimiento de que "Otro mundo es posible"?
¿No estaremos, quizás, atrapados en nuestro propio cinismo y resignados a
aceptar eternamente nuestro sistema bipartidista? ¿Participamos activamente en
la creación de una alternativa? ¿Debemos soportar la guerra contra el terror
hasta que el presidente decida que ya basta, o podemos ponerle fin? ¿Cuál es la
hipótesis operativa en que descansan nuestras opciones?
Cuando nosotros, en la Asociación de Juristas*, analizamos el desarrollo de
nuestra propia organización, ¿debemos seguir haciendo las cosas del mismo modo
que las hemos hecho siempre? En estos dos últimos años hemos comenzado a cambiar
la cultura de nuestra organización en aspectos esenciales que permitan su
desarrollo como una organización multirracial dotada de un programa
antirracista. Es preciso, y es posible, seguir adelante. También debemos
preguntarnos si estamos obligados a seguir siendo una organización con un
presupuesto tan modesto que no nos permite tomar las iniciativas e iniciar los
proyectos que el movimiento de justicia social requiere. ¿Somos capaces de hacer
lo necesario para crear una comunidad que dé respaldo a nuestro trabajo y
permita su crecimiento?
Hugo Chávez puso fin a su discurso en el Foro Social Mundial con el grito
desafiante de "¡Socialismo o muerte!" La respuesta de miles de gargantas, que
retumbó desde las gradas, fue también de "socialismo o muerte". Las palabras de
Chávez no fueron simplemente un valiente compromiso de aceptar la muerte por el
socialismo. La tesis central de su discurso fue que el tiempo apremia. Chávez
afirmó: "Si no cambiamos el mundo quizás no haya un siglo XXII para la
Humanidad. El capitalismo ha destruido el equilibrio ecológico sobre el planeta.
¡Es ahora o nunca!" Otro mundo es posible... y necesario.
Asistir al Foro Social Mundial ha sido una experiencia transformadora. Una cosa
es leer acerca de los vientos de cambio que soplan a lo largo y ancho de América
Latina; otra, estar rodeado de revolucionarios y activistas sociales y estar
expuesto a rachas de viento real que te elevan y te transportan. Uno de los
profetas sociales de nuestro movimiento nos instó, hace ya algunas décadas, a
reconocer que el cambio de los tiempos estaba en el viento. Hoy, al mirar hacia
el Sur, debemos llegar al convencimiento de que "Otro mundo es posible". Y
ajustar nuestros actos a este convencimiento.
* En el original, Lawyers Guild
Fuente: la fogata.org