| Pueblos Originarios |
Un santo regalo
Hijo de nuestro Lonko Namunkura, nieto de nuestro Toki Kalfvkura, se lo
llevaron vivo a Roma. Como lo devolvieron muerto, para disimular semejante
asesinato con pérdida de la identidad incluida ¡le prometen devolverlo con
títulos de semi héroe literario!: que le llamarían beato, que le llamarían
santo. Regalos de distracción para el Pueblo Originario Mapuche.
Jorge NAHUEL*
Azkintuwe
Luchamos contra estas invasiones y no aceptamos este perverso título para un
hermano nuestro que murió a manos de la misma colonización.
Nosotros practicamos una filosofía de vida abismalmente distinta y opuesta a
ésta que nos trae de la mano una reivindicación falsa.
Estamos alertas cuando el poder hace regalos que ni siquiera pedimos y que
consideran importantes para tener distraídos a sus oprimidos. Por ejemplo,
Videla le regaló un mundial de fútbol a los argentinos y todos contentos,
inclusive saltando delante del propio dictador como festejándolo. Les regaló una
‘mano dura’ y los que pedían semejante regalo se distrajeron, mientras veíamos
espantados y horrorizados que se quedaban con nuestros hijos y nietos en nombre
de una política de Estado.
El mismo terrorismo de Estado que cayó 120 años atrás sobre la vida mapuche y
que generó desapariciones, torturas y apremios ilegales, durante la campaña de
exterminio de Roca, acompañado por una iglesia que reclutaba nuestros picikeché
(niños) y los 'amaestraba' en internados y albergues, hasta anular la identidad,
el rakizuam /pensamiento, el kimvn /conocimiento ancestral. Es decir,
eliminándolos ideológicamente.
Ahora mismo, Joseph Ratzinger -desde ese centro de poder político que es "el
Vaticano" - ha decidido regalarnos a nosotros, pu mapuche, un beato con amenaza
de trasladarle el título al de santo. Es el mismo Papa manipulador que dijo hace
poco que la religión católica no había sido impuesta por la fuerza en nuestras
vidas. Sin embargo, necesitó llegar protegida por el ejército comandado por Roca
a este territorio. En sus apenas dos milenios de existencia, para lograr sus
objetivos nos’ regalaron’ el bautismo, los sacramentos, un catecismo lleno de
rarezas y misterios, una Biblia y algunos libros con incógnitas.
Mientras pu mapuche, con diez milenios de existencia en cambio, intentábamos
mirar lo que esos libros contenían y nos distrajimos. Cuando cerramos esos
libros misteriosos y levantamos la vista, nos encontramos como si fuéramos
extranjeros, aunque parados en el mismo lugar del que nunca nos fuimos ni nos
vamos a ir. Claro que nos entregaban sus ‘objetos sagrados’ mientras nos
apuntaban con armas de fuego. No sabíamos cómo hacer para salvar nuestras vidas
y, si eso significaba agarrar lo que nos alcanzaran, lo hacíamos. A la vida
siempre hay que preservarla. Por esa estrategia también estamos hoy vivos como
Pueblos Originarios.
Esas armas de fuego son las que nuestra religiosidad nos impide concebir, ya que
rompen el equilibrio de la biodiversidad de la que formamos parte, como hombres
pertenecientes a la tierra, como mapuce que somos. Porque nosotros no concebimos
ni esas crueles armas ni semi héroes llamados ‘santos’, una especie de
personajes literarios que tienen prohibidas las cosas más naturales de la vida,
¡hasta el mismo sexo, que es lo más natural de la naturaleza!
Luchamos contra estas invasiones y no aceptamos este perverso título para un
hermano nuestro que murió a manos de la misma colonización. Desterrado de su
wallmapu – tierra de origen, lo consumió la tuberculosis, esa enfermedad
desconocida para nosotros. El método de esa guerra bacteriológica desatada por
el ejército nacional contra la familia de Namunkurá era sencilla: liberar a un
prisionero mapuche envuelto en mantas infectadas de esa enfermedad contra la
cual no teníamos defensa.
Hijo de nuestro Lonko Namunkura, nieto de nuestro Toki Kalfvkura, se lo llevaron
vivo a Roma. Como lo devolvieron muerto, para disimular semejante asesinato con
pérdida de la identidad incluida ¡le prometen devolverlo con títulos de semi
héroe literario!: que le llamarían beato, que le llamarían santo. Regalos de
distracción para el Pueblo Originario Mapuche. Un Pueblo que hoy ya no se
distrae. Esta demostración de nuevo engaño desde el Vaticano, nos mantiene
alertas, incrédulos, elusivos, negándonos a semejantes premios post mortem para
nuestros muertos asesinados por ellos mismos.
Nosotros practicamos una filosofía de vida abismalmente distinta y opuesta a
ésta que nos trae de la mano una reivindicación falsa, artificial, impuesta y
ajena. Nuestro Nor AdMogen nos impide faltar el respeto de tal manera a las
religiones ajenas. Nosotros no tenemos santos, tampoco sacerdotes ni brujos. Mas
allá que a nuestros médicos o Machi, a nuestras filósofas o Pillan Kushe, a
nuestras Autoridades Originarias, les pusieron nombre de ‘chamanes’. Todo lo
tergiversan y todo lo pervierten. El asombro todavía no permite entretenernos
con la caricatura que queda de esta manipulación.
Nuestra organización en Lofche, como parte de un Pueblo preexistente al estado
argentino y a las iglesias impuestas, tiene claridad porque nuestro Rakizuam o
pensamiento circular nos impide levantar a una persona como más santos ni más
héroes que otros. Todos formamos parte equilibrada del mismo círculo natural, no
hay jerarquías ni menos papas dictadores en nuestro Pueblo Originario Mapuche.
Resta que las religiones y leyes usurpadoras de pensamiento, de identidad, de
territorios y personas intenten, alguna vez, por una vez, por alguna única vez y
para siempre, no faltarnos más el respeto