Otro mapuche
condenado en Angol: cuatro años y un día con libertad vigilada
Lucía Sepúlveda Ruiz
El ex presidente de la comunidad de Tricauco (comuna de Ercilla) Luis Catrimil
Huenupe (60 años) fue condenado a cuatro años y un día de prisión remitida por
el Tribunal Oral de Angol, integrado por los jueces Luis Muñoz Caamaño, Juan
Peña Tobar y Sergio Yáñez Arellano. Catrimil fue declarado culpable del delito
de "incendio simple" en diciembre de 2001, en el fundo Poluco Pidenco. Por el
mismo hecho Patricia Troncoso, José Huenchunao, Jaime Marileo, Juan Carlos
Huenulao y Juan Patricio Marileo, todos comuneros mapuche, fueron condenados por
"incendio terrorista". Esta vez el tribunal no acogió los argumentos de los
fiscales Luis Chamorro y Miguel Angel Velásquez quienes junto al abogado
querellante de la gobernación de la provincia de Malleco, Mauricio Latorre,
habían acusado a Catrimil de incendio terrorista, incumpliendo la promesa de la
Presidenta Bachelet de no recurrir más como gobierno a esa legislación del
período de dictadura. El juicio oral se realizó el pasado 23 de mayo y la
sentencia –de primera instancia- se conoció el miércoles 29 del mismo mes.
Los otros condenados
Patricia Troncoso y Jaime Marileo han permanecido ya cinco años encarcelados y
en marzo de este año lograron la salida de fin de semana y el traslado a un
Centro de Estudio y Trabajo (CET) de Angol, tras una extensa y combativa huelga
de hambre. José Huenchunao, en tanto, fue detenido en marzo de 2007 (luego de 3
años de clandestinidad) y cumple condena en la cárcel de Angol, al igual que
Marileo. Luego de 101 días sin ingerir alimentos y tras un mes de recuperación
en el hospital de Temuco, Chepa, fue trasladada al CET de la misma ciudad y
cuenta con la salida dominical. Juan Carlos Huenulao y Patricio Marileo están
recluidos en el CET de Victoria. Los cinco están sentenciados bajo la Ley
Antiterrorista. El sexto prisionero por esta causa es José Llanquileo. Este
militante de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM) fue detenido en noviembre de
2006 tras estar cerca de tres años clandestino. Llanquileo –preso en Traiguén-
fue sentenciado, en enero de 2007, a cinco años y un día por el delito de
incendio simple, la misma calificación que aplicó a Catrimil este tribunal.
Asimismo, en abril de 2006, los comuneros José Cariqueo y Juan Carlos Colihuinca
fueron sometidos a juicio oral por las mismas acusaciones y sorpresivamente, con
idénticos testigos, fueron absueltos de las imputaciones efectuadas por los
fiscales. Mireya Figueroa y Juan Ciriaco Millacheo, también requeridos en este
proceso, permanecen en la clandestinidad.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha acogido la denuncia presentada
contra el gobierno chileno por los presos políticos mapuche respecto de la
inexistencia de un debido proceso y la negativa del gobierno de revisar las
sentencias. Por estos hechos el gobierno chileno ha sido duramente cuestionado
por diversos organismos internacionales de derechos humanos acerca de la
aplicación de la ley antiterrorista del período pinochetista por delitos no
relacionados con hechos de sangre.
El incendio de 1977
El fallecido abuelo de Luis Catrimil Huenupe, es considerado como el último
cacique de Tricauco, y su preocupación siempre fue recuperar las tierras
usurpadas ayer por los colonos que llegaron al sur, y hoy por las empresas
forestales.
Pero en 1977, en dictadura, los comuneros mapuche de Tricauco fueron desalojados
del fundo Poluco y sus casas fueron incendiadas por carabineros y efectivos
del regimiento Húsares de Angol.
Las tierras de este fundo pertenecieron ancestralmente a comunidades mapuche
cuyos territorios fueron "reducidos" en el siglo XIX, cuando el Estado chileno
entregó títulos de merced sólo por el área correspondiente a viviendas y
chacras, y se apropió de los grandes espacios ocupados para pastoreo,
recolección, fuentes de agua y bosques. A fines de los años 60, en tiempos del
ex presidente Eduardo Frei Montalva, la comunidad de Tricauco recuperó esas
tierras, y las trabajó como unidad de producción durante el gobierno del ex
Presidente Salvador Allende. Después del golpe militar, el desalojo, y los
remates de tierras de la Reforma Agraria, Mininco las compró entre los años 1982
y 1986. Hoy allí hay plantaciones de pino y eucaliptos, plantadas sin respetar
vertientes ni esteros cubren ese territorio.
Antes de la realización del juicio, Catrimil hizo llegar una declaración a los
medios sosteniendo: "Me imputan por el incendio de plantaciones forestales del
fundo Poluco Pidenco de forestal Mininco. Tales acusaciones se fundan en
declaraciones hechas por los testigos con sueldo a costa de nosotros los
dirigentes. Estas personas son preparadas para mentir declarando en contra de
nosotros, además de eso jamás han contribuido a la comunidad, todo lo contrario,
hacen daño quemando rastrojos, pequeños bosques y casas. Son la cizaña del
lugar. Somos perseguidos por esta situación, siendo que sólo queremos progreso
para la comunidad y de esta manera terminar con la pobreza y cesantía. En
particular tengo muchos testigos de mi intachable conducta, como alcaldes,
concejales, técnicos y gente de mi comunidad, elementos que no son considerados
por quienes nos acusan."
La defensa estuvo a cargo de Ricardo Cáceres y Jaime López de la Defensoría
Pública. Catrimil, quien estaba acusado de participar en el incendio del fundo
Poluco Pidenco, en Ercilla, había sido formalizado en el año 2003, permaneciendo
un año en "prisión preventiva". Al ser presentada la acusación le otorgaron la
libertad pero él no se presentó posteriormente al juicio oral. El caso estuvo
más de tres años sin que se realizaran diligencias en la causa. Por ello el
tribunal estimó que se reunían los antecedentes para concederle al condenado el
beneficio de media prescripción solicitado por el defensor penal mapuche,
Ricardo Cáceres.
El comunero cumplirá la pena en libertad vigilada, acogiendo el tribunal las
conclusiones de un informe elaborado por un sicólogo y una asistente social
antes de que se emitiera la sentencia, el cual consideraba a Luis Amable
Catrimil como apto para cumplir la pena en libertad. Los jueces asignaron la
vigilancia a un funcionario del Centro de Reinserción Social(CRS) de
Gendarmería.
- Lucía Sepúlveda Ruiz: http://periodismosanador.blogspot.com/