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PUEBLOS ORIGINARIOS |
Casi 90 días en huelga de hambre por el derecho a la tierra en Wall Mapu
El pasado 10 de octubre cinco presos políticos mapuche recurrían a la
huelga de hambre para denunciar la conculcación de derechos que padece este
pueblo originario por parte del Gobierno chileno. A día de hoy, con casi 90 días
sin ingerir alimentos y más de 20 kilos perdidos, sólo Patricia Troncoso sigue
con la protesta ante los oídos sordos de Michelle Bachelet.
Martxelo DÍAZ
Gara
El viernes, con 86 días de huelga de hambre encima, Patricia Troncoso hizo
público un comunicado desde la cárcel de Angol. En el mismo mostraba su pesar
por la muerte de Matías Catrileo, un joven mapuche que falleció por disparos de
la Policía chilena en una ocupación de una finca de un terrateniente. Junto a
ello, tras mostrar su intención de proseguir con la huelga de hambre, destacaba
que Catrileo es «el ejemplo del cual nuestro pueblo se debe volver a nutrir y se
debe volver a defender. Cada uno somos responsables del futuro en la lucha de
nuestro pueblo, somos quienes han ayudado a recobrar la esperanza de un futuro
mejor para nuestros jóvenes y niños».
En el primer comunicado que los cinco presos mapuche (Patricia Troncoso, Jaime
Marileo, José Huenchunao, Héctor Llaitul y Juan Millalen) redactaron al cumplir
doce días en huelga de hambre, en la ya lejana fecha del 22 de octubre de 2007,
explicaban los motivos de su protesta.
Dos eran -y siguen siendo- los objetivos de esta movilización. El primero, «la
libertad inmediata a todos los presos políticos mapuche en las distintas
cárceles chilenas». El segundo, «la desmilitarización y fin de la represión
hacia las comunidades movilizadas por sus derechos políticos y territoriales». A
la vez, quieren denunciar «los montajes políticos-judiciales en contra de
dirigentes mapuche».
En este primer comunicado, los cinco huelguistas de hambre se dirigían
directamente al Gobierno chileno para que interviniera en la libertad de los
presos políticos mapuche, «principalmente a través de los desprocesamientos de
las causas». La mayoría de los presos políticos mapuche están en la cárcel por
el delito de «incendio terrorista», término con el que la legislación especial
«antiterrorista» chilena define las acciones que los indígenas llevan a cabo en
defensa de su territorio ante la voracidad de empresas madereras.
En el comunicado del 22 de octubre, los cinco presos mapuche destacaban que
«queremos dejar claro que a la fecha no ha habido ningún acercamiento ni
pronunciamiento por parte de alguna autoridad competente».
Lamentablemente, el comunicado en el que Héctor Llaitul anunciaba el 30 de
diciembre que, tras 81 días en huelga de hambre, abandonaba la protesta «al no
existir más alternativa que la muerte» dejaba en evidencia que el Gobierno de la
socialdemócrata Michelle Bachelet no había movido un dedo.
«Chile, Estado fascista y terrorista»
«Advierto que la nula respuesta del Gobierno no la consideramos una derrota,
sino una verdadera declaración de guerra al movimiento mapuche. Porque a nuestro
pueblo le ha quedado claro que el Estado chileno es un Estado fascista y
terrorista y frente a esto, lo único que nos queda es seguir luchando»,
destacaba Llaitul.
En este sentido, Llaitul incidía en que ha quedado demostrado que en Chile
existen presos políticos mapuche y que en las cárceles se les tortura y se
vulneran sus derechos fundamentales; que el Estado chileno mantiene en estado de
sitio a las comunidades mapuche, a las que reprime constantemente, y que
«promueve y arma a grupos paramilitares, vinculados a la derecha fascista
chilena, a los latifundistas y al empresariado forestal, quienes actúan
impunemente contra el Pueblo Mapuche». Junto a ello, Llaitul, tras mostrar su
apoyo y respeto a Troncoso por «su decisión de llegar hasta las últimas
consecuencias», hizo responsable al Gobierno chileno y a su presidenta, Michelle
Bachelet, de «algún desenlace fatal».
Como forma de apoyo a los huelguistas, se han llevado a cabo numerosas
movilizaciones tanto en Wall Mapu (Nación Mapuche) y en ciudades chilenas como
en el extranjero. Así, en Valparaíso ocuparon las oficinas del Consulado de
Bélgica. En Euskal Herria, el 20 de diciembre, tuvo lugar una concentración ante
el Consulado de Chile, en Leioa, convocada por Askapena.
«usan los mismos métodos que en la dictadura ante un pueblo indefenso»
En un mensaje en vídeo difundido tras 74 días en huelga de hambre, Patricia
Troncoso compara los métodos que utiliza el Gobierno de la socialdemócrata
Michelle Bachelet contra los mapuche con los que empleó la dictadura que
encabezó el general Augusto Pinochet.
«Es vergonzoso que todos aquellos que lucharon por la defensa de la vida hayan
puesto precio a la nuestra, a la diversidad cultural que tiene el pueblo
mapuche, a la tierra y a los recursos naturales, al derecho que tiene todo
pueblo oprimido para poder favorecer a unos pocos que representan a los más
grandes conglomerados económicos no sólo de Chile sino de Latinoamérica», añade
Troncoso, que destaca que los carabineros «se han transformado en guardias
forestales para proteger la riqueza de los ricos». M.D.