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PUEBLOS ORIGINARIOS |
¿De la indinacion a la rebelión indígena?
Editorial de Crónica Digital
Crónica Digital
El asesinato del joven universitario y comunero mapuche Matías Catrileo, que se
produjo este jueves al interior del fundo Santa Margarita en la localidad de
Vilcún, en la Novena Región, puede llevar al pueblo mapuche de su actual
indignación a una futura rebelión indígena, lo que podría poner en jaque a las
políticas públicas que pretenden beneficiar a esa comunidad originaria.
No es menor la declaración pública leída en la víspera por Mónica Quezada, madre
del estudiante abatido al señalar con lagrimas en sus ojos: "que no haya más
impunidad".
"Los familiares de Matías tenemos la convicción de que el disparo criminal
provino desde el arma de Carabineros, y no podemos hacer más que calificar dicha
acción como un acto ruin y cobarde", sostuvo.
"Este dolor -agregó la madre- se acrecienta a cada instante producto del
tratamiento falaz con que algunas autoridades gubernamentales y de Carabineros,
se refieren a los hechos y a la persona de nuestro querido Matías".
Esta claro que las políticas públicas aplicadas en las zonas donde viven los
mapuches no han cursado el efecto deseado, además si se suman la constante
depredación de las tierras ancestrales de ese pueblo por las empresas forestales
y el "dialogo" bajo ocupación de la policía militarizada en la región de La
Araucanía, puede ser hoy la chispa que prenda un fuego que nadie sea capaz de
apagar en el futuro.
Más aún, si se entiende el mensaje del ministro secretario general del Gobierno,
Francisco Vidal, quien aseguró ayer que el Ejecutivo "va a cumplir la ley y va a
hacerla cumplir, tanto en materias de orden público como en materias de
políticas públicas que beneficien a la comunidad mapuche".
El actual decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Central y ex juez
Juan Guzmán Tapia aseguró a este medio que la "situación de discriminación y
atropellos a los que se somete a las comunidades indígenas daña la imagen del
país y es una señal de alerta que las autoridades no pueden obviar".
El ex juez, dijo a fines de noviembre pasado al renunciado Ministro del
Interior, Belisario Velasco que "se ponga término a la militarización en las
comunidades indígenas de La Araucanía, cuyas comunidades denuncian ser víctimas
de hostigamiento por parte de la policía uniformada".
"El pueblo mapuche está siendo castigado y maltratado en relación a la empresa
privada y las transnacionales que siempre son las favorecidas. No se ha dado
importancia a los pueblos originarios y esto es precisamente lo que ellos
reclaman", dijo en su oportunidad el jurista.
La denuncia de Guzmán no ha sido tomada en serio por las autoridades chilenas,
analistas políticos concordaron con el ex juez, e indicaron que "en el sur de
Chile, se está anidando una suerte de rebelión y que podría poner en jaque no
sólo la imagen de país".
LOS CONFLICTOS QUE AFECTAN HOY A LAS COMUNIDADES INDÍGENAS
Según los especialistas, los pueblos indígenas continúan sin ser escuchados, sin
que se les respete y siguen protagonizando una historia de dolor y de desgarro.
En Chile, es preocupante constatar cómo las autoridades de gobierno se dejan
seducir por los empresarios y no paralizan los proyectos que afectan al medio
ambiente y al hábitat de estos pueblos originarios. Nadie se toma tiempo
siquiera para consultar su opinión a las comunidades. En esos casos la exigencia
de la participación ciudadana se olvida.
La lista de conflictos que les afecta es tan larga como Chile: la Celulosa
Arauco y Constitución (CELCO) en el sur pretende desplazar riles (residuos
industriales líquidos) al mar, lo que afectará a más de 300 pescadores
artesanales que viven en la caleta de Mehuín; se construirán seis centrales
hidroeléctricas en Panguipulli, específicamente en Pellaifa, San Pedro, Liquiñe,
Lago Neltume, Maqueo y Choshuenco. La puesta en marcha de estas plantas afectará
aproximadamente a 400 familias.
En la zona huilliche de Chiloé, las salmoneras transnacionales continúan con la
destrucción del borde costero impactando gravemente el medio ambiente; las
empresas mineras amenazan con explotar vastas zonas de la Provincia de Arauco y
contaminar con sus desechos la ribera del lago Lleu-Lleu.
A esto se agrega la construcción del nuevo Aeropuerto de La Araucanía, en medio
de comunidades del sector de Kepe y que arrasará con las tierras indígenas; la
violencia policial contra dirigentes mapuches de Temucuicui, en la IX Región; y
la autorización otorgada por la Comisión Regional del Medio Ambiente de
Tarapacá, para la exploración cuprífera en la Reserva Nacional de las Vicuñas
que atenta contra los derechos territoriales del pueblo Aymara de las provincias
de Arica y Parinacota.
Otro aspecto no menor, es el comportamiento político de los gobiernos de la
Concertación, estos todavía mantienen pendientes las demandas de los pueblos
indígenas de ser parte del contrato social, de ser reconocidos en la
Constitución y la necesaria ratificación del Convenio 169 de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT).
En este contexto, las políticas de desarrollo por parte del Estado chileno han
ido en un apoyo de asistir y no de ayudar al desarrollo de su cultura y de
entender que son un pueblo con características propias que deben ser parte
tomados en cuenta, especialmente el reconocimiento de sus derechos como parte de
una sociedad pluricultural como la que vive hoy este país.
La posibilidad de una rebelión por parte del pueblo mapuche, hoy no es una
locura. Es urgente iniciar un diálogo con los pueblos originarios. Entender que
ellos son el la reserva histórica y moral de nuestra rica cultura, el respeto
hacía ellos, pasa por incorporarlos como un todo. No entender esta realidad,
puede llevar a una espiral de violencia que nadie hoy puede dimensionar sus
consecuencias.