Sobresaltado abre sus ojos escondidos el Volcán Llaima, presiente la muerte.
Exhala un bramido ronco que azota ciertos oídos insensibles allá en el sur.
Negen-winkul que vive dentro de la montaña envía un aviso vaticinio del
homicidio que se viene en ciernes.
La muerte no toma vacaciones, mucho menos los represores.
Cuando despuntaba el alba, siendo tres de febrero del año 2008, como a eso de
las seis de la mañana, alrededor de una veintena de activistas y simpatizantes
de la causa Mapuche entraron en el Fundo Santa Margarita, propiedad del terra-teniente
Jorge Luchsinger y se aprestaron a realizar una quema de pasto en señal de
protesta en contra de la usurpación que el predio hace de tierras ancestrales.
En las inmediaciones existe un cuartel policial instalado exclusivamente para la
protección del dueño del feudo señalado.
Herr Luchsinger expresó: "Los carabineros están todo el tiempo aquí, es
permanente la protección. No fue tan grave pero es el hecho. Ya llevamos seis
años en esta cuestión y las autoridades deberían ponerse serias de una vez, pero
avalan estos ilícitos"
A pesar del descontento y lo poco duro que es el Gobierno, en palabras de
Luchsinger, se origina una batahola al interior del predio y carabineros,
haciendo uso "proporcional y medido de la fuerza" comienza a ametrallar a los
manifestantes.
Resultado de la acción, muere acribillado por la espalda el joven universitario
Matías Catrileo, de alrededor de 23 años.
Rodeados y cercados, los jóvenes se las ingenian para romper el cerco y
ocultarse con el cuerpo del joven pillán muerto.
Las organizaciones, las coordinadoras, los grupos de apoyo, los movimientos, los
partidos políticos, las personas afines y simpatizantes con la causa Mapuche no
sólo deberían condenar este nuevo asesinato perpetrado por el brazo armado del
capital.
Condenar es fácil, condenar es lo más obvio y recurrente
Debemos organizar autodefensa, grupos de apoyo, unidades de combate contra la
represión que no cesa. Utilizar todas las formas de lucha en contra de un estado
represor que se esconde detrás de un estado de derecho, que no es más que la
suma de cohechos.
Los chilenos tenemos tradición de ser muy habladores, y muy cobardes también.
"Los Cobardes son los que se esconden debajo de las normas" (Jean Paul Sastre)
A lo largo de la historia de Chile, las fuerzas armadas han acostumbrado a usar
y abusar de gentes desarmadas. Sólo hace poco se cumplieron 100 años de la
matanza efectuada por las fuerzas armadas. Como saludo por parte de Carabineros
de Chile a ese Centenario, acribillan a un joven por la espalda.
Están tirando a matar. Están usando balas con intenciones de asesinar. Disparan
por la espalda como ratas cobardes. O sea, nada nuevo.
¿Hasta cuando nos quedamos solamente llorando y lamentándonos?
Con todo el respeto que las huelgas de hambre me producen, es necesario pasar a
acciones de mayor envergadura. Que ciertos sesudos analistas revolucionarios no
sigan esperando el momento exacto, las condiciones subjetivas y objetivas
favorables.
¿Cuántos muertos se necesita para que todos aquellos que blanden las banderas
revolucionarias y de guerrilla, salgan de la modorra?
Los Muertos que vienen serán nuestra responsabilidad, si no hacemos más que
discursear.
¿Cuánto falta para que esto sea una Dictadura?
¿Qué pasó después del asesinato de Aléx Lemún? ¿Cómo está de salud el mayor
Marcos Treuer quien lo asesinó?
¿En qué quedamos después que la policía acribilló también al obrero maderero
Rodrigo Cisternas?
Cierto es que las fuerzas armadas, dan capacha, tiro y maltrato. Pero gran
responsabilidad de eso es de nosotros mismos que buscamos una y otra vez a la
buena. Por la buena.
Y si esa fuera la manera, aún habiendo desacuerdos, está bien, continuar por esa
senda. Pero no como rebaño, no con las manos peladas todo el tiempo.
A defenderse. Darles donde más les duele. Para que cuando venga la manada de
hienas hambrientas recibirlos como se merecen.
Se la cobraron, la policía chilena se la cobró más temprano, (pero previsible)
de lo que esperábamos. La ley del talión en gloria y majestad, a favor de su
majestad el dinero.
Declaraciones penosas
El ministro Secretario de Gobierno, Francisco Vidal expresó:
"Una vez capturados serán procesados, como corresponde en un estado de derecho,
después no me vengan con huelgas de hambre".
Es claro el desprecio absoluto que este miserable lechuguino siente por el
pueblo Mapuche, es obvio que sus palabras no son más que las expresiones y
sentimientos comunes en el gobierno y que él sólo expone representando al gran
empresariado y La Concertación.
Utilizando el mismo racionamiento de Vidal, en el caso de que éste, alguna vez
sea capturado y procesado por la justicia popular, que no venga con huelgas de
hambre porque no tendrá tiempo para realizarla.
La defensa del Fundo estuvo a cargo una vez más de Fuerzas Especiales de
Carabineros de Chile. Acción realizada por uno de sus cuerpos de elite, el Gope.
Grupo de Operaciones Empresariales.
Las últimas informaciones indican que en Temuco, Vilcún y sus alrededores,
estaría siendo patrullado y allanado por fuerzas tierra-aire en su infinito afán
de preservar los cimientos establecidos incólumes e inamovibles en la región.
El valiente carabinero, que aún no ha sido identificado, siguiendo la vieja
honorable costumbre marcial de la policía de Chile, disparó en la espalda al
joven comunero.
De ser identificado, será declarado inocente por la justicia militar.
El cuerpo ha sido mantenido a resguardo por los comuneros debido al temor de la
manipulación por parte de la policía chilena y que ésta pudiese realizar ciertas
modificaciones en el cadáver para exculpar responsabilidades y de paso inculpar
a aquellos que participaron en la toma del fundo.
El asunto es claro, a organizarse. La auto-defensa de masas es más necesaria que
nunca.
El dolor por la muerte sin ninguna acción, no es más que ficción
"Lo que nos quede de vida para el pueblo, lo que nos quede de muerte para sus
explotadores".