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PUEBLOS ORIGINARIOS |
500 años después…
La lucha de los mapuche: antes no tenían alma, ahora son terroristas
Arnaldo Pérez Guerra
www.rel-uita.org
"La existencia de presos políticos mapuche evidencia que las autoridades han
hecho uso abusivo del poder punitivo del Estado para reprimir las acciones de
protesta social del pueblo mapuche, y desactivar sus organizaciones por la vía
del encarcelamiento de sus líderes", dice José Aylwin, director del Observatorio
de Derechos de los Pueblos Indígenas.
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"Sus condenas son injustas y su encarcelamiento es la dramática consecuencia
de la política de criminalización de la protesta social indígena, impulsada por
los gobiernos de la Concertación. La presidenta Michelle Bachelet no ha
cumplido su promesa electoral, asumida en reunión con organizaciones indígenas
congregadas en Nueva Imperial, de dar cumplimiento a las recomendaciones del
Relator de la ONU para los derechos indígenas. Antes bien, se han
mantenido las situaciones de criminalización de la protesta mapuche", agrega.
Chile no ha cumplido con el compromiso de ratificar el Convenio 169 de la
OIT sobre pueblos indígenas, ni la Declaración de Naciones Unidas sobre los
Derechos de los Pueblos Indígenas.
Decenas de comunidades mapuche se encuentran actualmente cercadas por extensos
predios de plantaciones de pinos y eucaliptos, propiedad de grandes holdings,
entre ellos el Grupo Angelini, dueño de Forestal Bosques Arauco
SA, y el Grupo Matte, dueño de Forestal Mininco SA. La extensa
superficie que poseen estas dos compañías -y otras más pequeñas- supera los 2
millones de hectáreas. El pueblo mapuche cuenta con apenas 700 mil.
El negocio maderero -que incluye plantas de celulosa- es resguardado celosamente
por las políticas gubernamentales y genera ganancias por más de 3.000 millones
de dólares. Se dice que los inversionistas del sector forestal aspiran a
aumentar las superficies plantadas a más de 5 millones de hectáreas.
El silencio de los culpables
Nadie habla de los daños que produce esta política y que se manifiestan en
varios aspectos. Por un lado, irreversibles perjuicios ecológicos. Las
plantaciones forestales erosionan la tierra hasta convertirla en no apta para la
agricultura. Las comunidades indígenas se ven afectadas por la disminución de
sus fuentes de agua, agotadas por el sobre consumo de las especies exóticas.
Otro daño lo producen las fumigaciones con químicos altamente tóxicos para la
salud. La fauna silvestre y el bosque nativo son lentamente arrasados y, con
ello, las plantas medicinales utilizadas por las machi*.
Otra problemática ocultada por las autoridades han sido los proyectos viales. La
construcción de la Carretera de la Costa -que intenta unir Tirúa con Puerto
Montt- ha obligado a muchas comunidades a exigir desvíos del trazado original,
sin obtener hasta el momento respuesta del gobierno. La obra no beneficiará a
propietarios indígenas de la zona, sino a las grandes empresas que necesitan
vías de acceso rápidas y destruirá de paso, gran parte del ecosistema de la
zona. Similar conflicto originó la construcción del trébol de Temuco, proyecto
que ocupó la tierra de comunidades mapuche destruyendo incluso sitios
arqueológicos.
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Decenas de comunidades mapuche se encuentran cercadas por extensos predios de plantaciones de pinos y eucaliptos, propiedad de grandes holdings |
Tras 66 días de huelga de hambre, el viernes 14 de diciembre los presos
políticos mapuche José Huenchunao, Juan Millalen y Jaime
Marileo, decidieron suspender su prolongado ayuno. Héctor Llaitul y
Patricia Troncoso continúan sin ingerir alimentos y están próximos a
cumplir 70 días de movilización ante la indiferencia de las autoridades.
Patricia Troncoso debió ser trasladada de urgencia al Hospital de Angol,
tras sufrir un desmayo. Los doctores Germán Bass y Tania Muñoz
emitieron un informe en el que advierten que los presos políticos mapuche se
encuentran en un "estado de salud crítico, con riesgo vital". La pérdida de peso
fluctúa entre 14 y 23 kilos. "Requieren de supervisión médica diaria, con
exámenes de laboratorio periódicos", señalan los facultativos. La Federación
Internacional de Derechos Humanos (FIDH) manifestó su "extrema
preocupación por la salud de los huelguistas" y exhortó al gobierno a que "se
revisen las sentencias y a que se liberen a las personas condenadas
arbitrariamente".
Los huelguistas han sido visitados por decenas de organizaciones y
personalidades, entre ellas el dirigente aymará boliviano Felipe Quispe y
el ex juez Juan Guzmán Tapia, quien procesó y pidió el desafuero del ex
dictador Augusto Pinochet. "La lucha de los mapuches es política
y, de hecho, como se hizo durante la dictadura, se le fabrican delitos para
criminalizarlos", escribió el ex juez en el periódico La Nación. "Ellos
persiguen el cumplimiento de las promesas hechas por presidentes anteriores
-agregó-, el reconocimiento por el Estado de los derechos que les son inherentes
y su igualdad dentro de la diversidad que les es propia. Lo cierto es que
durante la gestión de Michelle Bachelet, la represión, el hostigamiento y
la persecución política contra las comunidades, sus comuneros y dirigentes se ha
intensificado. Además, han sido víctimas de la persecución policial, como
también de la de los fiscales, conforme a la ley de conductas terroristas".
Para algunos, la dictadura continúa
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Desde el inicio de la huelga se ha acrecentado la represión a las comunidades
mapuche. En Ercilla fue detenido por efectivos del Servicio de Inteligencia
Policial (SIP) de Carabineros, Omar Huenchullan, dirigente de
Temucuicui. "Los policías, sin darle a conocer el motivo de su violenta
detención, lo llevaron amarrado a la Comisaría de Ercilla, donde le informaron
que existía una orden de detención en su contra", señala un comunicado de su
comunidad. Huenchullan fue trasladado al Tribunal de Garantía de
Collipulli, donde el fiscal Ricardo Traipe le informó que existía una
orden de detención emanada del Tribunal de Garantía de Victoria, de 2004, por
"amenazas" en contra del latifundista René Urban. Pero Huenchullan
ya había sido detenido en varias ocasiones en 2005 y 2006, y en septiembre de
2007 por esa causa, presentándose a diferentes audiencias, la última de ellas en
compañía del ex juez Juan Guzmán. A pesar de que siempre compareció ante
el tribunal, Carabineros lo volvió a detener. "¿Por qué motivo en todas estas
detenciones, encarcelamientos y audiencias anteriores, no se le informó de dicha
orden de detención?", se pregunta la comunidad. "Esta detención demuestra la
persecución y seguimiento permanentes de que somos objeto por parte los
organismos policiales", agregan.
Comunidades de Rofue, Zullinko y Ragintuleufu denunciaron que el machi
Pascual Catrilafy otras autoridades mapuche de Ragintuleufu, comuna de
Nueva Imperial, fueron violentamente allanados y detenidos por efectivos
policiales de la 4ª Comisaría de Nueva Imperial. Carabineros arrasó y destruyó
instrumentos espirituales. Para informarse sobre la situación, se presentaron en
la Comisaría el machi Fidel Tranamil, de la comunidad José Jineo Ñanco,
de Rofue, y el lonko** Diego Valdivia, del sector Zullinco, comuna de
Freire. Pero Carabineros los golpeó y detuvo violentamente, ejerciendo torturas
y maltratos físicos, según denuncian. A efectos de dejar constancia de las
lesiones y heridas provocadas, las autoridades mapuche se dirigieron al Hospital
Intercultural de Nueva Imperial, en donde el personal médico constató las
lesiones provocadas por la brutal golpiza.
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Durante los gobiernos de la Concertación más de 420 mapuches han sido procesados por la Ley de Seguridad Interior del Estado y la Ley Antiterrorista |
Iván Llanquileo, lonko de la comunidad Juana Millahual, estuvo dos
meses en prisión, acusado por la Fiscalía de Cañete y el Ministerio Público de
"tenencia de armas de guerra". Llanquileo estaba en prisión desde el 31
de agosto y había sido trasladado a la cárcel El Manzano, de Concepción, desde
donde se sumó a la huelga de hambre. Estuvo 25 días sin ingerir alimentos. Le
acusaban de esconder un fusil M-16, que fue encontrado a kilómetros de su hogar.
Señaló Iván Llanquileo: "Estoy libre como siempre ha debido ser... Este
no es más que un montaje muy bien urdido para encarcelar a los mapuches que
luchamos por nuestros derechos. La resolución judicial respalda lo que siempre
dijimos. El tiempo en la cárcel sirvió para reafirmar nuestra posición y, por lo
tanto, el Estado debe entender que defendemos nuestros espacios territoriales".
La condena internacional
Daniel Salinas (PS), miembro del Comité Central de su partido y
concejal por Algol, envió una carta a la presidenta Michelle Bachelet,
también militante socialista, solicitando la libertad de los presos políticos
mapuche: "Espero que nuestra presidenta preste oídos activos a este llamado que
por un imperativo de conciencia, frente a una injusticia flagrante, le he
realizado. Los conflictos no se resuelven reprimiendo a ciegas e inculpando a
inocentes. Conquistamos la democracia, entre otras cosas, para ganarnos el
derecho a dialogar y a discrepar, cuando sea necesario", dice.
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Pero las cosas no mejoran. José Lepicheo, de 17 años, mapuche del
sector de Huetelolen, acaba de ser reconocido por las comunidades indígenas como
otro preso político mapuche, con la particularidad de que es menor de edad y
está detenido en la Cárcel de Menores de Coronel. Se le acusa de participar en
la quema del vehículo de un corresponsal de Radio Bío Bío a quien los mapuches
catalogan de "informante de Carabineros". El hecho ocurrió el pasado 17 de
noviembre. Un testigo "protegido" (sin rostro) atestiguó contra del menor y se
le procesó por "robo con intimidación e incendio". El juez de la causa decretó
seis meses de investigación.
Durante los gobiernos de la Concertación más de 420 mapuches han sido procesados
por la Ley de Seguridad Interior del Estado y la Ley Antiterrorista. Amnistía
Internacional (AI), Human Rights Watch (HRW), la Organización
Mundial contra la Tortura (OMCT), la Federación Internacional de Derechos
Humanos (FIDH), el Comité Derechos Económicos y Sociales y el Comité de
Derechos Humanos de la ONU, además del Relator Especial sobre libertades
fundamentales y derechos de los indígenas, Rodolfo Stavenhagen, entre
otros, han condenado la aplicación de la Ley Antiterrorista para perseguir la
protesta social y, eventualmente, delitos comunes que puedan haber cometido los
mapuches en el marco de la lucha por recuperar sus tierras. En decenas de
oportunidades han emplazado a las autoridades chilenas a que, en cumplimiento de
obligaciones internacionales asumidas por el Estado, reviertan esta situación.
El Comité de Derechos Humanos de la ONU manifestó su "preocupación ante
la definición amplia de terrorismo comprendida en la Ley Antiterrorista 18.314,
lo que ha permitido que miembros de la comunidad mapuche hayan sido acusados de
terrorismo por actos de protesta o demanda social, relacionados con la defensa
de los derechos sobre sus tierras", y añade que la normativa legal
antiterrorista "no garantiza el derecho a un debido proceso y ha concluido en la
aplicación de condenas totalmente desproporcionadas".