| Pueblos Originarios |
Auto-determinación indígena en las Américas
El apartheid fronterizo está documentado en un informe de la ONU sobre
comunidades indígenas
Brenda Norrell
El racismo sistemático, la asimilación por la fuerza y el apartheid de los
indígenas de EEUU ha sido documentado en el Informe general suplementario sobre
los indígenas (Consolidated Indigenous Shadow Report)." El Consejo de tratados
internacionales indígenas (IITC, International Indian Treaty Council) presentará
este informe al Comité de eliminación de discriminación racial de la
Organización de las Naciones Unidas (Committee on the Elimination of Racial
Discrimination) en febrero.
Este informe es una recopilación de testimonios de individuos y grupos
indígenas e incluye información de fuentes muy diversas. El informe demuestra la
existencia de "un sistema de apartheid y asimilación por la fuerza," y que los
indígenas de EEUU son "obligados a vivir en la pobreza y en la negligencia." El
informe también señala el racismo sistemático, la violación y la abolición de
los derechos de tratados indígenas, al igual que la discriminación que existe
hacia las naciones indígenas que no han sido reconocidas por el gobierno
federal. Se incluyen estadísticas sobre el desempleo, la violencia en contra de
las mujeres y el abuso sexual en las escuelas locales. También se da a conocer
la destrucción de los sitios sagrados, el racismo ambiental y las injusticias
que se viven en las fronteras. Además se divulga el alto índice de
encarcelamiento de los indígenas de EEUU al igual que las sentencias
desproporcionadas de las cuales son víctimas.
Alberto Saldamando—presidente de la junta del Consejo de tratados
internacionales indígenas (IITC)—y Lenny Foster—indígena Navajo miembro de la
junta del IITC, quien ha contribuido al informe con información sobre la
libertad de religiones para los prisioneros indígenas en EEUU—presentarán el
informe al comité de la ONU en Ginebra. Western Shoshone y otras organizaciones
y Naciones Indígenas acompañarán a Saldamando y Foster.
Apartheid fronterizo
La sección sobre racismo y apartheid incluye un reporte acerca de las
comunidades indígenas que viven en las fronteras. "Su pretexto de Seguridad
Nacional (Homeland Security) el gobierno de EEUU se ha vuelto cada vez
más paranoico y más partidario del aislamiento, de hecho ha adelantado la
construcción del muro, una barrera de acero que separará las 700 millas de la
frontera EEUU-México. Este muro, al igual que la xenofobia estadounidense,
afectan en mayor parte a las comunidades indígenas cuyas tierras están a ambos
lados de la frontera," indica el informe.
El resultado de las políticas de EEUU ha sido la muerte de muchos inmigrantes
indocumentados, muchos de los cuales eran indígenas, incluyendo mayas de
Chiapas, Oaxaca y Guatemala.
Desde Julio, los ancianos de El Calaboz, Texas, han sido el objeto de amenazas y
hostigamiento por parte de la patrulla fronteriza, el cuerpo de ingenieros del
ejército americano y por algunos otros oficiales gubernamentales de EEUU
encargados de construir el muro en sus tierras y en su represa. La
Administración de Seguridad Nacional (National Security Administration )
exige a los ancianos que renuncien a sus tierras. Se les ha dicho a las
comunidades Apache que tendrán que caminar tres millas y cruzar puntos de
seguridad siempre que pasen por sus propias tierras, no importa que estén
cultivando o pastoreando a sus cabras y ganado o cuando simplemente deseen
pasear por sus propias tierras. Eloise Tamez, una Apache Lipan en El Calaboz,
describe este hostigamiento y expropiación de sus tierras. "A mediados de julio
del 2007 me enteré por vía telefónica que Seguridad Nacional planeaba dividir mi
propiedad con un muro. La persona que me habló (el agente Rick Cavazos de la
Patrulla Fronteriza) me informó que el gobierno sigue un Mandato de Seguridad
Nacional el cual indica la construcción de un muro en mi propiedad con o sin mi
consentimiento. Para que quede aquí sentado, en estos momentos hay varios
propietarios de terrenos los cuales se encuentran al norte y al sur de la
represa del Río Grande. La única "opción" que me han dado es que sólo podré
acceder a mis tierras que se encuentran del lado sur de la represa por un punto
de seguridad que será construido a tres millas hacia el este de mi propiedad
(Garza Road)."
Tamez también indicó que, "a muchos ancianos de nuestra comunidad se les negará
su derecho básico a acceder a sus propiedades debido a la penosa tarea de ir a
diario al otro lado de sus terrenos. Muchos sectores de nuestras comunidades no
tendrán las posibilidades económicas o sociales para viajar las tres millas y
pasar el punto de seguridad para poder acceder a sus propias tierras. Sin lugar
a duda esta medida separará a la comunidad indígena de sus recursos culturales y
también causará daños inmensurables a la economía de la comunidad, al aspecto
social, ecológico, al derecho de propiedad y al desarrollo."
Jose Garcia, alto oficial (Lieutenant Governor) de la comunidad O'odham,
describió el impacto que sufre su gente en la frontera en Sonora México:
"Nuestro pueblo vive en ambos lados de la frontera y nosotros mantenemos una
estrecha relación, cruzamos la frontera para ir a bautizos, bodas, funerales y a
cualquier ceremonia tradicional, intentamos mantener vivas nuestras prácticas
espirituales a pesar de las dificultades de tener que cruzar la frontera.
"Sabemos que EEUU construirá un muro de acero en la frontera y estamos
preocupados por cómo éste nos afectará, éste dividirá aún más a nuestra
gente. Es seguro que el muro será un obstáculo para los inmigrantes, pero
también lo será para los pueblos indígenas de EEUU y México.
"Bloqueará nuestras costumbres y tradiciones y no es la solución al problema. El
problema es la pobreza y la falta de oportunidades en México. La inmigración y
el cruce de la frontera hacia EEUU continuará siempre que la gente esté buscando
una mejor forma de vida."
Mientras tanto, representantes de 19 Naciones Indígenas de las Américas (Indigenous
Nations of the Americas) se reunieron en Tucson, Arizona, el 17 de noviembre
del 2007, con la finalidad de examinar la situación de los Pueblos Indígenas de
la Frontera (Border and Indigenous Peoples). Publicaron un informe en
donde expresaron su " [...] desacuerdo y enojo colectivo a causa de los altos
niveles de sufrimiento e inhumanidad, incluyendo las tantas muertes que han
sucedido y la interrupción masiva de un modo de vida, al igual que los eventos
que se han presenciado durante las visitas a la frontera durante la Reunión.
Todos estos problemas son causados por las políticas exageradamente racistas de
EEUU, las cuales han sido impuestas hacia las tradicionales formas de vida de
los Tohono O'odham en la frontera EEUU-México."
Nación separada, la realidad de los indígenas de Estados Unidos
La información de la reunión incluye la abrumadora disparidad de ingresos,
esperanza de vida, pobreza y desempleo. Se muestra el desproporcionado número de
indígenas encarcelados con unas estadísticas de Montana. De acuerdo con el censo
del año 2000 en EEUU, los indígenas que viven en Montana suman el 6.2% de la
población, de este número el 20% se encuentra en las cárceles. Diecinueve por
ciento de los 3,704 hombres y niños de Montana que están en prisión son
indígenas; casi una tercera parte de las 429 mujeres que están en las cárceles
son indígenas.
El informe también indica que a causa del desarrollo energético se están
destruyendo de manera rápida y alarmante muchos sitios sagrados, en especial la
Nación Lakota y Bear Butte (Mato Paha) y Black Hills, en Dakota del Sur.
Miguel Alfonso Martinez, el enviado especial en los tratados, acuerdos y otros
convenios entre los estados de USA y los Pueblos Indígenas, informó que las
colinas Black Hills fueron expropiadas de los Lakota, también comentó:
"probablemente no existe un incidente tan indecente de negociaciones en nuestra
historia como pueblo." En 1979 la corte local, así como la suprema corte de
justicia de EEUU, dictaminó que el gobierno de Estados Unidos había violado la
constitución al haber expropiado las colinas de Black Hills. La suprema corte
estableció que se debería indemnizar a los Sioux con más de $17.5 millones de
dólares. Los representantes indígenas se rehusaron a recibir tal pago y
exigieron que les devolviesen sus tierras.
El Sr. Abdelfattah Amor, enviado especial a cargo del tema de intolerancia
religiosa, le puso especial interés al tema de la reubicación de los Navajo en
Black Mesa y a la negativa por parte de EEUU a tomar en cuenta las prácticas
espirituales de los Navajo. "Sobre el tema de Black Mesa, como enviado especial
les recuerdo que se deben respetar las leyes internacionales sobre libertad de
religiones. No se ha respetado ni tomado en cuenta los derechos humanos de los
ancianos Navajo. El gobierno de EEUU no tuvo consideración alguna ante las
prácticas espirituales y las creencias de este pueblo al forzarlos a
reubicarse."
El desarrollo energético amenaza las tierras de los indígenas
Mientras que se expropian las tierras para dar paso al desarrollo energético
las violaciones a los derechos humanos van en aumento. En el caso específico de
la Nación Navajo, las minas de carbón y uranio han dado como resultado la
violación de los derechos indígenas. "Los intereses económicos, como las minas
de carbón, prevalecen ante los derechos humanos de los indígenas. Estos
intereses económicos muchas veces son de carácter privado, ni siquiera son para
el bienestar público y rara vez toman en cuenta los derechos fundamentales y las
libertades de las otras personas [...]" Comentó el enviado especial.
Existen más de 1,000 minas de uranio abandonadas en la Nación Navajo; han pasado
más de 50 años desde que el gobierno federal o las corporaciones ganaron
millones de dólares con las minas. Los contaminantes que se encuentran en las
minas abandonadas son un peligro continuo para la salud de los Navajo que viven
cerca de ellas.
El grupo indígena Western Shoshone han sido los principales defensores en contra
del racismo, el abandono de desechos nucleares en sus tierras y la abolición de
los tratados injustos. Los Western Shoshone siguen luchando contra el plan de
hacer un basurero en la montaña Yucca en Nevada; mientras tanto los Goshute
están en contra de la propuesta de establecer un Almacén de reciclaje de
desechos nucleares de bajo impacto (Monitored Retrievable Storage Site).
El informe indica que:
"Mientras que las tragedias del pasado han sido expuestas, la administración del
Presidente Bush sigue incitando el desarrollo de las tierras indígenas que ya
sufren muchas atrocidades.
"Mientras que la administración de Bush apoya el uso de la energía nuclear como
solución al calentamiento global y al cambio climático, las comunidades
indígenas deben tomar en cuenta el tema de la explotación del uranio que se
llevó acabo en el pasado, pasado que muestra los abusos hacia la salud de su
gente y la contaminación de sus tierras, aire y agua, así como la contaminación
de sus fuentes de comida tradicional, sus sitios sagrados, sus tradiciones y
cultura."
·
RecomendacionesBrenda Norrell es una periodista independiente y analista para el Programa de
las Américas (www.ircamericas.org). Su blog se encuentra en:
http://www.bsnorrell.blogspot.com/.
Fuente: lafogata.org