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En juicio relámpago condenan a dirigente Héctor Llaitul
Lucía SEPÚLVEDA
Azkintuwe
Llaitul, de 39 años, fue encontrado culpable de porte ilegal de armas en un
juicio express desarrollado en la capital penquista. Sobre el dirigente pesan
otras acusaciones. Ya cumplió casi seis de los diez meses de prisión preventiva
dictaminados por la jueza Karina Rubio, quien lo formalizó por supuesta
participación en un atentado incendiario en Chol-Chol. El principal testigo en
su contra es un comunero que hoy denuncia haber sido torturado.
CONCEPCIÓN / El pasado 29 de Agosto, en el Juzgado de Garantía de Concepción
(ubicado en el ex Regimiento Chacabuco), mientras en la zona y el país se
desarrollaba el paro nacional convocado por la Central Unitaria de Trabajadores
(CUT), en un brevísimo juicio oral fue declarado culpable del delito de porte
ilegal de armas el dirigente de la Coordinadora Arauco-Malleco, Héctor Llaitul
Carrillanca, mapuche/huilliche, cuya sentencia se dará a conocer el próximo
lunes 3 de septiembre.
Al momento de su detención en esa ciudad el 22 de febrero de este año, Llaitul,
actual vocero público de esa organización desde la cárcel, portaba una pistola
Taurus inscrita debidamente a su nombre. El fiscal del Ministerio Público, Jorge
Lorca, solicita una condena de cinco años y un día, por porte de arma sin el
permiso correspondiente, pena considerada racista y discriminatoria por la
defensa del dirigente. El citado delito se castiga con penas de carácter
remitido, es decir, libertad condicional con firmas periódicas. El abogado
penquista Adolfo Montiel defiende a Llaitul en este juicio.
Familiares y amigos del vocero de la Coordinadora Arauco-Malleco, comunero
mapuche y licenciado en trabajo social (Universidad de Concepción) sostuvieron
en declaración pública que el juicio "tiene como único objeto castigar al
movimiento mapuche y sus justas reivindicaciones como pueblo, a través, del
encarcelamiento de uno de los fundadores y dirigente histórico de la
Coordinadora Arauco Malleco". En los días previos, sectores estudiantiles
desarrollaron movilizaciones de protesta en las afueras de la Universidad
Técnica Federico Santa Maria de Concepción.
Sobre la detención de Llaitul, su esposa, Pamela Pezoa, en entrevista virtual
con esta periodista expresó: "El arma está inscrita desde hace años, y le pedí
que la sacara de la casa por los niños, que estaban de vacaciones; para que se
la guardara un amigo. Ese día Héctor iba a visitar a nuestros hijos Lautaro y
Neyen, que estaban en la casa de mi mamá en Concepción. Los teléfonos estaban
pinchados… Ellos también tenían seguimiento, y las señoras que los cuidaban
mientras yo trabajaba, fueron amedrentadas y sobornadas. Una de ellas fue
detenida por 7 horas en la comisaría de Cañete. Le preguntaban si los niños
sabían donde estaba su padre, por lo que yo temía que algun dia los detuvieran.
Lautaro cumplirá 13 anos el 30 de Agosto, en medio de este juicio; Ernesto tiene
11 años, también tenemos a Neyen de nueve y Pelentaru de apenas tres años.
Además, cuando Victoria –que sólo es hija mía- cursaba tercero medio en un
colegio de Concepción fue interceptada a la salida por desconocidos que le
pidieron que se subiera a un auto. Ella se negó y varios compañeros se dieron
cuenta de que algo le pasaba y se acercaron a ella".
Pamela que vive con sus niños en Ranquilhue (Tirúa), sector lago Lleu-Lleu –uno
de los epicentros del conflicto mapuche- asistió al juicio con tres de sus
hijos, y cuenta que Héctor "es amante de los deportes y la actividad física,
juega basketbol desde su juventud, no fuma, ni toma, y lee muchísimo. Ha
trabajado en la construcción en Santiago, o como recolector en la caleta de
Butalelbu en Puerto Montt, y trabajador social en Purén". Llaitul, de 39 años,
fue trasladado a la capital penquista desde Angol con gran despliegue policial.
Ya cumplió casi seis de los diez meses de prisión preventiva dictaminados por la
jueza de garantía de Nueva Imperial, Karina Rubio, quien lo formalizó por
supuesta participación en el atentado incendiario a máquinas de Forestal Mininco
ocurrido en Cholchol en diciembre de 2006. En ese juicio sólo cuenta con el
defensor público Ricardo Cáceres. Sobre esta imputación, afirma Pamela Pezoa:
"La fiscalía de Nueva Imperial le acusa por el ataque incendiario en Cholchol,
pero quien lo inculpa es Roberto Painemil Parra, una persona sin antecedentes
policiales, respecto de quien tampoco está comprobado haya tenido alguna
participación en ese hecho. Héctor no lo conoce para nada. Para este juicio sólo
contamos con un defensor público. Según el testimonio entregado por el comunero
Painemil a sus familiares y al Observatorio de Derechos de los Pueblos
Indígenas, él fue golpeado y amenazado por sujetos que no pudo identificar. En
todas las causas anteriores Héctor ha sido absuelto. Están archivadas, solo en
una cumplió una pena remitida, por el incendio a la Hacienda LLeu Lleu en enero
de 2001". Las circunstancias que rodean la detención de Painemil también son
confusas ya que inicialmente él afirmó que fue detenido e interrogado por
civiles que supone ligados a los empresarios forestales.
La cárcel de Angol
Luego de su detención Héctor Llaitul permaneció ilegalmente aislado en la
enfermería de la cárcel de Temuko. Su demanda de traslado a la cárcel de Angol
para poder ser visitado y acceder a un trato digno y un juicio justo, sólo fue
concedida luego de una prolongada huelga de hambre, después de la cual el vocero
se unió en mayo en ese recinto, a otros 4 presos políticos mapuche: Patricia
Troncoso, Jaime Marileo, Pedro Queipul y José Huenchunao (este último ex vocero
de la CAM, arrestado en enero de 2007 y sentenciado a 5 años por un ataque
incendiario en Ercilla ya no es miembro de esa organización). La actuación del
Estado chileno en las condenas de estos detenidos por el caso Poluco-Pidenco
está siendo investigada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Hasta la fecha, los órganos policiales han sido efectivos en lograr la detención
de dirigentes destacados de la radicalizada organización mapuche. José
Llanquileo, sindicado por la inteligencia policial como su líder máximo, era el
vocero oficial de la organización y ahora también está en prisión, en Traiguén.
Sin embargo en tribunales frecuentemente los fiscales no logran acreditar los
delitos por los cuales se les persigue. Angélica Nancupil, pareja de Llanquileo,
asumió la vocería de los presos políticos mapuche miembros de la CAM. A
diferencia de otras organizaciones mapuche, la Coordinadora desarrolla su
trabajo en forma autónoma, al margen de la institucionalidad y se opone a
cualquier negociación con el gobierno en las actuales condiciones. Tampoco
mantiene alianza alguna con otras organizaciones mapuche ni con partidos de
izquierda y su dirección colectiva tiene carácter clandestino. "Nuestros
esfuerzos se concentran en la defensa territorial y reconstrucción de nuestro
pueblo, lo que, a su vez, permitirá crear las bases para generar una propuesta
mayor, en definitiva, el proceso de liberación nacional mapuche", sostiene su
vocero "José Llanquilef", en una entrevista publicada en agosto en su web.
Pese a los anuncios oficiales acerca de la nueva "pacificación" del territorio
afectado por el denominado conflicto mapuche luego de la detención de los
dirigentes de la CAM, continúan en Arauco las movilizaciones relacionadas con la
lucha por la recuperación de tierras usurpadas por las forestales. Es así como
en julio, diez mapuche de la comunidad Chilcoco fueron formalizados en Arauco
por "usurpación no violenta" del fundo Llico en manos de la Forestal Arauco. En
Cañete, ese mismo mes se produjo la ocupación por la comunidad Antonio Nicuman
de Treng Treng, del sector Huape-Antiquina, en manos de Forestal Mininco. Poco
antes, la comunidad de Yeupeko (comuna de Vilcún) afirmó públicamente que
continuaría su lucha por recuperar las tierras que reivindica, actual fundo
Santa Margarita, y a su vez la comunidad del sector de Nalcahue reafirmó el
ejercicio de control territorial sobre un área ancestral recuperada previamente.
Justicia y discriminación
Sin excepciones, la detención de comuneros en toda la zona mapuche está
directamente vinculada con la lucha en defensa de sus territorios ancestrales.
No hay hechos de sangre relacionados con estas demandas y acciones contra las
empresas forestales, que la Presidenta Bachelet calificó en Ginebra como delitos
comunes. La organización urbana "Meli Wixan Mapu" define como preso político a
todo aquel mapuche "privado de libertad y/o en proceso, por su participación en
acciones que apunten a la reconstrucción del pueblo-nación mapuche, entendiendo
por tal los procesos de recuperación de tierras y/o ejerciendo control
territorial sobre predios recuperados, así como las movilizaciones que apunten a
la reivindicación de los derechos políticos del pueblo mapuche". En las cárceles
de Angol, Victoria, Lebu, Concepción, Temuco y Traiguén y también en la Cárcel
de Alta Seguridad de Santiago, se encuentran más de 20 presos políticos mapuche,
la mayoría juzgados bajo la legislación antiterrorista de tiempos de Pinochet,
reclamada a dúo por gobierno y empresarios forestales.
¿Por qué los dirigentes mapuche de la CAM han optado por la clandestinidad en
lugar de comparecer ante la justicia chilena en tiempos de democracia? Resulta
oportuno analizar las medidas precautorias que se aplican a luchadores mapuche,
las sentencias a las que se les condena, los allanamientos masivos y vejaciones
a los que son sometidos comunidades como Temucuicui, Cherkenko, San Ramón, José
Guiñón, Tricauco, Ailia Varela del sector Caillin (comuna de Ercilla) Hay
evidente discriminación de los jueces frente a criminales responsables de
delitos de lesa humanidad. Las condiciones de vida en el Penal Cordillera
contrastan con los diez meses a la espera de juicio por Llaitul en la cárcel de
Angol, o la condena efectiva a 500 días por daños a un tractor que Waikilaf
Cadin –sin antecedentes anteriores- enfrenta en condiciones infrahumanas de
aislamiento en la Cárcel de Alta Seguridad, sin derecho a biblioteca. La lonko
Juana Calfunao Paillalef y su hermana Luisa permanecen actualmente en huelga de
hambre en la Cárcel de Temuco, exigiendo el cese de los malos tratos y
hostigamiento ejercidos por gendarmería y tratamiento médico adecuado al werken
Antonio Cadin, entre otras demandas.
Entretanto la justicia ha dejado en libertad condicional a los ex carabineros
Alex Ambler Hijonosa, Francisco Toledo Puente y Marcelo Muñoz Cifuentes,
asesinos de los hermanos Vergara Toledo y a todos los oficiales convictos por la
ejecución a mansalva de Jecar Neghme (el ex brigadier Enrique Leddy Araneda,
jefe Metropolitano de la CNI, los altos ex oficiales Pedro Guzmán Olivares, Luis
Sanhueza Ross, Jaime Norambuena Aguilar, Silvio Corsini y Manuel Allende Tello.
Además, la Segunda Sala Penal de la Corte Suprema últimamente ha rebajado a la
mitad "por irreprochable conducta anterior" penas que afectan entre otros, a
criminales empedernidos de la DINA como el ex prófugo Raúl Iturriaga Neumann, y
el ex detective Risiere Altez España, condenados por el secuestro y desaparición
de los jóvenes socialistas Mario Carrasco Matus y Víctor Olea. Altez España, un
torturador, cumplirá su mínima pena en libertad condicional.
El alto mando de las fuerzas policiales y la justicia dedican grandes recursos a
la criminalización de la lucha mapuche en lugar de intensificar los medios
requeridos para prevenir y castigar la violencia de género. En 2006, 51 chilenas
fueron asesinadas en contextos de violencia intrafamiliar, mientras que en lo
que va de 2007, ya murieron 47 mujeres (una por semana) por la misma causa según
denunciaba un estudio de diversas organizaciones feministas en el Diario de la
Sociedad Civil. Las medidas cautelares y las penas aplicadas a estos criminales
tampoco guardan relación con la gravedad de estos hechos.
Sin respuesta judicial
Las querellas y los recursos de amparo de los mapuche por torturas, incendios de
rucas, interrogatorio a niños en la escuela Villa Chiguague de Ranquilco Bajo,
detención ilegal o violencia innecesaria no prosperan en la justicia. En cambio
las forestales cuentan con permanente protección policial, que en el caso del
propietario del fundo Montenegro, René Urban Pagnard, colindante con la
comunidad Temucuicui de la comuna de Ercilla, incluye un helicóptero, fuerzas
especiales y vehículos policiales en forma permanente. Urban ha logrado que los
miembros de la familia Huenchullán Cayul, sus vecinos más próximos, sean objeto
de permanentes detenciones y amedrentamientos por la policía, cuando circulan
por el camino público que separa ambos predios. Estos hechos han sido
denunciados por el Observatorio de Derechos de los Pueblos Indígenas y
documentados en terreno en septiembre de 2006 por una Misión de Observación de
Derechos Humanos.
En julio de 2006, la Corte de Apelaciones de Temuco había rechazado una denuncia
de hostigamiento policial interpuesta por lo comuneros, argumentando que el
informe de Carabineros sostenía que tal hostigamiento no existía, una respuesta
idéntica a las dadas por tribunales en tiempos de dictadura. La vulneración de
los derechos humanos del pueblo mapuche y la judicialización de sus luchas ha
sido criticada en mayo pasado por Amnistía Internacional en su informe 2007 y el
año 2006 lo fue por Rodolfo Stavenhagen, relator internacional de Naciones
Unidas sobre los Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas. En marzo de este
año, la reprimenda vino del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas en sus
observaciones y recomendaciones al quinto informe sobre derechos humanos en
Chile.
El Comité llamó al gobierno de Chile a realizar todos los esfuerzos posibles
para que sus negociaciones con las comunidades indígenas lleven a una solución
que respete los derechos sobre las tierras de las comunidade afectadas por la
expansión forestal y megaproyectos de infraestructura y energía, y para que
estas sean reconocidas como tierras ancestrales. En varias oportunidades el
gobierno ha recibido llamados de atención provenientes de la Comisión Contra la
Tortura de las Naciones Unidas, el Grupo Internacional de Trabajo sobre Asuntos
Indígenas (IGWIA); el Foro Permanente sobre Cuestiones Indígenas de la ONU; y la
Federación Internacional de Derechos Humanos en América Latina. Todos ellos
llaman al gobierno chileno a rectificar.
El gobierno de la Presidenta Bachelet ha iniciado una ofensiva diplomática por
un asiento en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas para el período
2008-2012. Los gobiernos de Argentina, Brasil y Venezuela tienen similares
propósitos, pero sólo hay tres cargos para la región. Sin embargo la mandataria
presta oídos sordos a las advertencias de los organismos internacionales de
derechos humanos y a la activa campaña por la libertad de los presos políticos
mapuche desarrollada por las organizaciones de ese pueblo originario en Europa y
otras regiones.
Aunque Chile cuenta con una Ley Indígena que asegura el respeto a la cultura de
los pueblos originarios, sus autoridades tradicionales son llevadas a juicio y
condenadas frecuentemente. A fines de agosto, en conferencia de prensa los
lonkos Aniceto Norín y Pascual Pichún, de la comuna de Traiguén, liberados este
año luego de cumplir condenas de cinco años, mostraban su asombro por la
indiferencia del gobierno ante los llamados de atención de las organizaciones
internacionales de derechos humanos y particularmente de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos. Denunciaron que la entidad no obtuvo
descargos oportunos del Estado chileno en la investigación iniciada a pedido de
estos lonkos por irregularidades en su juicios / Azkintuwe