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Zapatismo
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En la mira de trasnacionales, el agua de los llanos de Amealco
Loyola Vera, ex gobernador y hoy titular de la Profepa, protagonista
del despojo
Hermann Bellinghausen
La Jornada
Campesinos de Querétaro instalaron un campamento para montar guardia en
defensa de los pozos que abastecen de agua a 63 comunidades de la región Foto
Víctor Camacho
El Batan, Qro. En medio de un campo en pleno estiaje en las llanuras de Amealco,
miles de campesinos instalaron dos grandes lonas y se turnan para montar guardia
día y noche en defensa de su agua. Para 63 comunidades de los municipios de
Amealco y San Juan del Río ésta es la batalla final. Si la pierden, ya no habrá
otra. De hecho, las autoridades las han desahuciado, o poco menos, mientras
Coca-Cola, Kimberly Clark y un grupo de empresarios franceses instalados en San
Luis Potosí, entre otros, cuentan con dominar pronto 14 mantos acuíferos, si
bien oficialmente se han enajenado sólo tres a los ejidatarios y pequeños
propietarios de El Batán.
La pinza está tendida: Ignacio Loyola Vera, quien gobernaba Querétaro cuando se
echó a andar el negocio para beneficio de grandes empresas estadunidenses y
francesas, hoy es el titular de la Procuraduría Federal de Protección al
Ambiente (Profepa), y como tal, responsable de autorizar que el despojo se
consume, además de estar en posición de perseguir a los campesinos que se
opongan. (Viene al caso aquello de "poner la Iglesia en manos de Lutero", un
rasgo cada día más común en el regimen foxista).
"El progeso de ellos es nuestra miseria", dice esta mañana el subcomandante
Marcos, después de escuchar decenas de testimonios de hombres y mujeres que
así saludan la otra campaña y se proclaman adherentes de la Sexta
Declaración de la Selva Lacandona.
Centenares de campesinos de carne y hueso dan la cara. Defienden juntos lo que
unos cuantos representantes ejidales, en asociación con el gobierno estatal,
lograron quitar "voluntariamente" a un puñado de propietarios de las tierras
circundantes (que no de los mantos acuíferos). La negociación fue individual,
para dividirlos. Por 20 mil pesos. Unos firmaron, otros no; como sea, los
representantes ejidales falsificaron sus firmas. Y se incluyó en la lista a
personas ya fallecidas.
Mientras sus familiares se reúnen con el delegado Zero y hablan ante los
medios de comunicación, un grupo de niños aprovecha el viento terregoso a
orillas del agua para volar sus papalotes. "Es una desgracia que el gobierno de
Querétaro pretenda acabar con la juventud y los niños de nuestros pueblos", dice
un campesino de tez rubicunda y sombrero de palma, como todos los demás.
Las primeras amenazas
El proceso de despojo se desencadenó a finales de 2004. En junio de 2005, cuenta
Guadalupe, una joven madre, empezaron las amenazas. El 24 de agosto se
estableció el campamento en defensa del agua y fue atacado inmediatamente por
granaderos y la guardia municipal armados y con perros de caza. "Estábamos con
nuestros niños y nos dijeron que no les importaba y nos echaron encima sus
carros encima para atropellarnos".
Al mismo tiempo, el nuevo gobernador, Francisco Garrido Patrón (sic de
apellido), prometía agua a los empresarios de la zona industrial de San Juan del
Río y la capital del estado. "No a nosotros", denuncia otro campesino. Les han
ofrecido caminos y obra pública. Ni siquiera eso les ha cumplido el gobierno.
"Además, no estamos dispuestos a cambiar obras por agua", dice un ejidatario de
El Batán. "Si la gente no se organiza, van a entrar a llevarse todos nuestros
pozos. El problema está grande y grave".
Bueno, algunas obras se concretaron: la carretera y dos iglesias. Dos, una
enfrente de la otra. Y como comenta un campesino más: "ni que fuéramos tan
católicos".
El señor Gachuzo exclama: "¿Dónde está el manto de El Batán? Aquí. Por lo tanto,
el agua no se debe ir. Si permitimos la sobrexplotación de nuestros mantos, ¿qué
nos van a decir? 'Ustedes los dejaron ir. Ahora aguántense'. Estos mantos son
como un depósito en el banco para que nuestros hijos y sus nietos tengan un
futuro. De esta agua vivimos muchas comunidades. Vamos a defenderla".
Los han engañado los presidentes municipales priístas de Amealco y San Juan del
Río, el gobierno panista del estado y los diputados perredistas que les
prometieron apoyarlos. Doña Martha, una mujer madura y robusta, dice con dolor:
"Nosotros, como tontos, votamos por ellos. ¿Para qué? Para que nos maten a
todos. Nos tienen amenazados. Queremos defender nuestra vegetación, no vivir en
un desierto. No son dueños de nosotros. No son dueños de nuestra agua. Como dijo
un muchacho el otro día: 'preferimos que nos den un balazo para morirnos de una
vez'. Pero vamos a seguir unidos y le decimos a Paco Garrido que no se va a
llevar el agua".
Los pobladores de El Batán, La Beata, Palos Altos, El Aserrín, Salto de
Vaque-rías, Laguna de Servín, Puerto de Alegría, Rincón y los demás poblados
bajo amenaza se enfrentan a una muerte lenta e inexorable. La ley no está de su
parte.
Don Daniel, de Laguna de Servín, agrega otra historia. La de "una de las zonas
más lejanas y olvidadas", donde están amenzadas 2 mil hectáreas de la "selva"
del sur de Querétaro, zona en la cual ya se perdieron ocho mantos acuíferos y
seis más están en peligro. Aunque hay una reserva decretada desde 1942, "en 1993
empezaron los destrozos y desde 1998 a la fecha la tala de los bosques" por
madereros apoyados en sus grupos de choque uniformados con camisetas que decían
"brigada contra incendios".
Los han apoyado el gobierno del estado, la Secretaría de Medio Ambiente (Semarnat)
y la Profepa. Patricia Carrera, ex delegada de la primera dependencia y miembro
del PVEM, dio protección a los talamontes. En la pugna por el control del agua
se ha criminalizado a los campesinos mediante el uso faccioso de la ley. No es
de extrañar que el Ministerio Público se abstenga de recoger las quejas de los
labriegos, mientras la Semarnat y la Profepa "no atienden nuestras demandas",
añade don Daniel, y advierte: "No dejaremos de luchar hasta el final".
Menciona el caso de los indígenas de las zonas urbanas en San Ildefonso y
Santiago, quienes carecen de agua y el gobierno no se las proporciona; en
cambio, a las industrias les da mucha y barata. Para no llamarse a engaño,
recuerda que Loyola Vera dijo -cuando aún era el mandatario queretano- que
bosques como los de Laguna de Servín "deben aprovecharse". En efecto: "los han
arrasado", concluye el agricultor.
El nuevo gobernador, Garrido Patrón (quien según estos campesinos se dio en
diciembre un aguinaldo de 352 mil pesos), y su actual secretario de Gobierno,
Alfredo Botello Montes, prometen beneficios colaterales a cambio de llevarse los
recursos hídricos, ya comprometidos con las grandes industrias. Y ni siquiera
eso cumplen. Acusan al secretario Botello de ignorarlos, darles malos tratos y
desdeñarlos, "pues son unos cuantos indios".
Yolanda, aguerrida representante de los campesinos, refiere: "Hemos pedido
diálogo y estudios de impacto ambiental y no nos hicieron caso". Ante la
presencia del delegado Zero, reconoce que, hasta ahora, "nadie se había
acercado a nosotros". Han realizado plantones frente al ayuntamiento de Amealco
y la casa de gobierno del Querétaro, "pero nadie ha salido a dar la cara".
Además de la Comisión Estatal del Agua (CEA), que les ha cobrado a los
campesinos por el líquido del pozo de Los Viveros, que ellos mismos construyeron
colectivamente, también son responsables directos de la corrupción y los engaños
el presidente municipal de Amealco, Luis Franco Mejía, conocido popularmente
como El Burro, quien firmó el convenio de aprovechamiento del agua para
las industrias; el comisariado ejidal, Francisco Loa Carvajal, y su sucesor,
Isaías Durán. Presumen de "tener los sellos" y el control, no obstante que
Carvajal fue destituido por los propios ejidatarios.
Un pequeño propietario recuerda que dijo a los ejidatarios: "Compañeros, el agua
no es de ustedes, es de la comunidad. El gobierno tiene el poder, pero no el
derecho de llevársela".
Otro campesino acusa: "Tenemos un gobierno de saqueadores y ladrones. Y las
empresas no tratan bien el agua, la derrochan. Tan sólo Kimberly Clark consume
lo mismo que todo San Juan del Río. Pero quién los va a tocar, si entre sus
accionistas están los Loyola, los Burgos, los Arana" (familias que detentan el
poder en Querétaro).
Para completar el cuadro, con lo cual El Batán deviene caso emblemático de la
situación actual en el país, irrumpe en la reunión de la otra campaña el
señor Fernando Peralta, precandidato a diputado del PRD, con autobuses y
promesas de tacos, refrescos y pancartas ya listas para todos los campesinos que
acepten ir con toda su familia, ahora mismo, a "protestar" contra la alcaldesa
priísta de San Juan del Río, Jacaranda López Salas, ante su sede de gobierno.
Allí están su equipo de logística y dos autobuses, con los motores encendidos,
esperando levantar acarreados de la concentración convocada por la otra
campaña. Peralta invita personalmente a los jefes de familia y reparte pases
para el transporte y el lonch. Se presenta no como precandidato, sino
como simple "ciudadano", miembro de la Unión de Industriales, Comerciantes y
Ciudadanos de San Juan del Río.
La gente lo reconoce. Unos dicen que ha venido anteriormente a proponer la
instalación, aquí mismo, de una empresa. Les ha dicho que así se evitaría que
los despojen del agua. Otros dicen que promueve una maquiladora china. Otros
más, que ha mostrado interés en adquirir tierras. Como quiera, tan desinteresado
personaje no consigue reclutar a la gente y allí quedan sus autobuses,
patéticamente vacíos.
Los campesinos repiten varias veces que el gobernador Paco Garrido ha declarado
a la prensa local que el proyecto de explotación del agua en El Batán "está
suspendido", pero hasta ahora no le consta a nadie. Exigen hoy que el mandatario
lo confirme por escrito. Así como no fueron consultados al iniciarse el
proyecto, no los toman en cuenta para convencerlos de la presunta cancelación de
proyecto.
En este pequeño punto de la geografía llanera, lejos de todo, alambrado y
amenazado, se juega un destino ejemplar. Una vez más, la voracidad del
neoliberalismo cierne su sombra sobre los pueblos.
Fuente:www.lafogata.org