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Zapatismo
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El equipo de López Obrador, "los mismos que estaban con
Salinas", afirma
Hermann Bellinghausen
enviado La jornada
Niños
de una escuela primaria del poblado de Coyutla dan la bienvenida al
subcomandante Marcos, quien ayer se internó en la región del Totonacapan Foto
Víctor Camacho
Coyutla, "Queremos un mundo donde quepan todos, también los ricos. En ese mundo
ellos van a tener un lugar: el de la cárcel", manifestó el delegado Zero,
quien llegó hoy a las tierras del Totonacapan, donde aún domina el PRI, y
encabezó un mitin en la escalonada y muy indígena plaza central, ocupada por
varios centenares de personas, entre ellas unos 200 campesinos totonacos, a
quienes se dirigió especialmente:
"Compañero, compañera: estás pensando por qué estamos sacando palabra dura
contra los partidos políticos. Esto es porque tenemos un dolor que queremos
contarles. Entonces lo que pasó es que estos partidos políticos no quieren
reconocer nuestros derechos como pueblo indio que somos, no quieren que seamos
respetados, no quieren que mejore nuestra vida. Ellos quieren que dejemos de ser
indígenas, que nos convirtamos en caxtlanes, en blancos del corazón,
aunque nuestra piel siga siendo morena. Estamos orgullosos de ser indígenas. Y
sabemos que hay otros hermanos, de otros pueblos de México, que no quieren dejar
de ser indios, sino que quieren ser orgullosamente lo que son, con su cultura,
su lengua, su historia, su amor por la tierra."
Hablando a su audiencia en un tono llano, relató que los zapatistas de Chiapas
hicieron "una guerra que murieron hombres y mujeres indígenas para pelear por
que se reconozcan nuestros derechos". Luego, añadió, "hicimos un camino muy
largo: si te acuerdas, hace cinco años, en el 2001, que se llamó la Marcha de
la Dignidad Indígena, o sea del color de la tierra. Caminamos con los
pueblos indios, también el totonaco, y ahí pedimos que reconozcan nuestros
derechos".
Entonces, dijo, "contamos con el apoyo de muchos millones de gentes de México y
el mundo, y el que está allá arriba, el que manda, no reconoció nuestros
derechos. Tampoco el PRI, el PAN ni el PRD. Por eso sacamos palabra dura contra
ellos".
En esta ocasión el discurso del delegado Zero fue traducido a la lengua
totonaca en su integridad. Reconoció que en estas tierras mucha gente apoya
ahora la candidatura de Andrés Manuel López Obrador, y planteó: "Pregúntale por
qué nombró para su campaña como coordinador a Jesús Ortega, el mismo que negó
los derechos de los indígenas".
Enseguida recordó que en 1997 ocurrió la matanza de Acteal. "Esto se planeó
desde meses antes. Pregúntale a López Obrador por qué está en su equipo el que
hizo ese plan, que se llama Arturo Núñez y era del PRI". También recordó una vez
más el ataque a balazos de perredistas de Zinacantán contra bases de apoyo
zapatistas, quienes no llevaban armas, "sólo agua". Y recomendó a los indígenas:
"Te digo que le preguntes a López Obrador por qué en Chiapas los que apoyan para
presidente son los que nos dispararon".
También dijo que cuando Carlos Salinas de Gortari destruyó el país para venderlo
al extranjero no estaba solo; había gente que lo ayudaba, era del PRI y eran sus
servidores. "Fíjate en el equipo de Andrés Manuel: son los mismos que estaban
con Salinas. Si tiene la misma gente que nos robó, nos explotó y nos humilló...
Piensa, pues, si es que está dura nuestra palabra o a lo mejor vas a entender
que está muy suavecita y que esos cabrones de los partidos políticos se merecen
mucho más de lo que estamos diciendo".
Se dirigió al pueblo "que tiene como flor un corazón y que su corazón es una
flor", y manifestó que sus jefes indígenas le dijeron: "Busca al totonaco y dile
que tiene que despertar, que tenemos que unir nuestra lucha, y que como pueblos
indios tenemos que unirnos con campesinos, con obreros. Esos que están allá
arriba que sigan engañando y peleando entre ellos. Déjalos allá arriba, júntate
con nosotros, vamos a hacer otra cosa, ya no más vamos a pelear solos, ya no más
el totonaca solo, sin ayuda, ya no más una lucha sola y triste".
Luego de encontrar la grandes injusticias que recorren el campo veracruzano, el
subcomandante Marcos expresó que "la ira y el dolor que tiene la tierra
de México sólo tiene una medicina, que es la lucha. A eso te estamos invitando,
a que vamos a caminar de una vez este país para que camine derecho, fuerte. Esa
medicina la debemos dar entre todos. Tenemos que luchar, pero no allá arriba por
los cargos, sino abajo, para que se cambien las cosas y se cumplan las demandas
de la gente.
"Sabemos que la ley que tenemos ahora, que se llama Constitución, sólo sirve
para robarnos la tierra y burlarse de nosotros, para que las cárceles estén
llenas de gente humilde y sencilla, y en los gobiernos estén los criminales."
Por ello se necesita, subrayó, "un nuevo acuerdo, una nueva Constitución".
Para que en este país no haya ricos ni pobres, sólo trabajadores; cada quién
tendrá lo que merece. "Para los grandes ricos tenemos un lugar, que es la
cárcel, y luego vamos a cerrar la cárcel y ya no la vamos a abrir hasta que
paguen todas sus penas."
El mapa social que va revelando la otra campaña a su paso, más que
sintomático (que lo es), resulta alarmante. El recorrido del delegado Zero
por el Veracruz de atrás, el de las sierras, el indígena, o sea, el de abajo,
permite pensar que la insistencia mediática en que la otra campaña es
minoritaria e insignificante pierde el punto nodal: ¡esto es México y todos tan
tranquilos!
El desnudamiento muestra lo atroz de la situación. Coyutla, en la zona totonaca
de la sierra veracruzana, es un modelo de lo que supuestamente "ya no hay".
Antes ricas en vainilla, café, pimienta y bosques, estas tierras han perdido más
de 90 por ciento de su abundancia en maderas en pocos años. Sobre todo desde que
la gobiernan los caciques de la familia Picazo Pérez.
Aquí la existencia de caciques es lo normal. Los anteriores "jefes" de Coyutla
pertenecían a otra familia. Manuel Jiménez Rosas murió en condiciones extrañas
que indican que fue asesinado, y posteriormente su hermana Maricarmen fue
ajusticiada en Poza Rica, cuando ocupaba el cargo de alcaldesa. Aunque existen
asesinos confesos, éstos recibieron recientemente un amparo de un juez federal
que podría dejar impune el homicidio. Es vox populi que el ex alcalde
Basilio Picazo Pérez y el actual presidente municipal, Benito Picazo Pérez
-quienes sucedieron a los Jiménez- estarían detrás de estas muertes.
Todos estos personajes son o en vida fueron priístas. Sin embargo, gran parte de
los municipios circundantes (como Tlapacoya, Papantla y Alamo) son ahora
gobernados por el PAN, en un área que ahora se denomina la costa azul.
Esto hace de Coyutla un "refugio" para los caciques históricos, que han
trasladado acá sus poderes fácticos y sus disputas.
Pero adonde llega el PAN se implanta el neoliberalismo salvaje. Es el caso de
Tlapacoya, donde el gobierno blanquiazul autorizó la construcción de una
bodega de Wal-Mart encima de una de las siete pirámides que representan la
entrada al valle de Totonacapan, según denunció hoy ante el delegado Zero
el Comité Colectivo Cultural Tlapacoya.
Además, el grupo empresarial Quintero ha logrado el monopolio del plátano de
Tlapacoya para distribuirlo en las cadenas Wal-Mart, lo que podría ser el beso
de la muerte para los productores locales, como lo han sido otros "monopolios"
favorecidos por la cadena estadounidense de supermercados. Héctor Colío, uno de
los organizadores del acto en Coyutla, denunció que el gobernador Fidel Herrera
instruyó al ayuntamiento para destruir la pirámide, además de mantener el
desprestigiado festival de Tajín, "que ofende nuestra cultura".
Estas y otras desgracias suceden sobre las espaldas y en las tierras del pueblo
totonaco. Parecería que estamos hablando de México hace cien años. El dolor y la
injusticia en el Veracruz indígena, no obstante, vienen aparejados al coraje y
la determinación de resistir.
Al ingresar la otra campaña a esta cabecera municipal debió pasar en
medio de agentes que portaban rifles R-15. Estos operativos han sido la
constante en todos los municipios desde que la caravana ingresó a Veracruz.
Los testimonios más dramáticos han sido hasta ahora los de los indígenas de la
Huasteca. Así, el de la Unión Campesina Zapatista, formada por otomíes de
Tescatepec: "Sabemos que el gobierno nos divide, nos manda consejos de que nos
dividamos. Los priístas nos odian, pero sabemos que todo campesino tiene derecho
de defenderse", expresó ayer uno de sus miembros en Tzocohuite. Horas antes, en
Dorados de Villa, un anciano que hablaba de cómo el gobierno usa a los propios
indígenas para combatir las comunidades organizadas, filosofaba: "El tigre se
come al que lo usa de carnada".
Esta tarde el subcomandante Marcos dejó la tierra totonaca de Coyutla y
se desplazó hasta Xalapa, donde mañana se reunirá con adherentes de la Sexta
Declaración de la Selva Lacandona, con organizaciones sociales; por la tarde
participará en un mitin en la plaza Lerdo de la capital veracruzana.
Fuente:www.lafogata.org