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Zapatismo
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En las faldas del Volcán de Fuego, La Yerbabuena hizo suya la Sexta
Lujoso resort internacional contrasta con la pobreza de las comunidades
campesinas
Sus habitantes han recibido embates para que dejen sus casas y sus tierras
Hermann Bellinghausen
La Jornada
El
subcomandante Marcos toma nota de las denuncias de los colimenses Foto Víctor
Camacho
Vine a Comala porque me dijeron que acá había un pueblo en resistencia. No era
fácil creerlo para este enviado. Por acá dicen que no hay pueblos indios. Y en
resistencia, de cualquier clase, menos. No es por nada, pero los pueblos de por
Comala y Colima tienen fama de poco combativos, o de plano apáticos. Y uno al
menos, Suchitlán, podría desaparecer pronto.
La Yerbabuena ha recibido embates muy grandes para que sus pobladores dejen sus
propiedades y se vayan. Más de la mitad ya lo hicieron, y se fueron a vivir en
casas de concreto en La Cofradía de Suchitlán, como La Yerbabuena, en el
municipio de Comala. Pero 50 personas se niegan a hacerlo. Como sea, tienen al
Ejército dentro de la comunidad. En la casa de cultura; allí pusieron el
cuartel.
En La Yerbabuena son campesinos; no se consideran indígenas, pero se encuentran
en la única región indígena del estado. Las "razones" oficiales para sacarlos de
aquí son de presunta seguridad. El sitio donde esta mañana se realiza una
reunión de la otra campaña, cerca de las casas del pueblo, a orillas de
un cafetal, se localiza a 8.5 kilómetros del cráter del Volcán de Colima, que
hace unos años recobró actividad con erupciones y explosiones. Según sople el
viento, puede admirarse su constante fumarola.
También vine a Comala porque me dijeron que acá iba a llegar Marcos, el
subcomandante Marcos, y que los adherentes a la Sexta declaración de
la selva Lacandona se iban a reunir con él para notificarle que la asamblea
de La Yerbabuena se pronuncia por la defensa de los saberes tradicionales y los
territorios de las comunidades.
Según Antonio Alonso, ''la asamblea opina que hay que estar muy pendientes de
los niños, para que sepan cómo luchar por que sea el futuro''. Y también dijo:
''La asamblea de La Yerbabuena ha hecho suya la Sexta''.
Don Rafa, anciano de la comunidad, llamó a defender este pedazo de tierra. "Pase
lo que pase no dejaremos que nos lo arrebaten."
El despertar del coloso que nunca durmió
En 2001, el también llamado Volcán de Fuego, nunca dormido, se reactivó como no
lo hacía desde 1914. De noche podían verse los ríos rojos de lava escurrir por
las laderas altas. Se consiguen postales con la imagen. Ahora se distinguen
surcos profundos en el cono de la alta montaña, cuya superficie muestra
caprichosos trazos de dimensiones telúricas. No sufrió daños La Yerbabuena,
bastante protegida por los cerros. Pero las autoridades priístas, diciéndose
preocupadas por la gente, les construyeron ratoneras lejos del peligro. Lograron
dividir a las familias.
Hubieran vaciado el pueblo de no resistirse don Rafa y cierto número de
yerbabuenenses más. Su argumento es que las tierras les pertenecen; si el volcán
explota, se irán por su propio pie, sin recibir ninguna otra casa a cambio, y
volverán en cuanto el volcán se tranquilice. Pero el gobierno parece realmente
interesado en este ejido "sin futuro". Un poco raro, ¿no?
Pero vine a Comala porque me dijeron que acá estaba uno de los hoteles (resorts)
más exclusivos y lujosos del mundo. Pegadito a La Yerbabuena, en El Jabalí. Y
las cosas empezaron a resultar no tan raras. Un amigo visitó el resort
por Internet. La noche cuesta allí entre 2 mil 500 y 3 mil 100 dólares. La
noche. Debe ser un lugar padrísimo, me dije. Con pista de aterrizaje para jets
privados. Los huéspedes llegan directamente, sin ensuciarse los zapatos con el
suelo de México.
Así lo describen en su publicidad: "Entre el Volcán del Fuego y el Nevado de
Colima yace la majestuosa Mahakua, Hacienda San Antonio, primer centro
vacacional de Amanresorts en México (cadena cuyo nombre nombre proviene de una
combinación del sánscrito y amerindio que significa 'Gran Comunidad').
Construida en 1879 por el cafetalero alemán Arnoldo Vogel, la hacienda hoy
consiste de (sic) 470 acres que forman parte de una fábrica (sic) cafetalera y
lechera de 5 mil acres, actualmente en producción''.
Además de lujos indecibles, hortalizas orgánicas propias, albercas y ojos de
agua, el sitio ofrece privacidad absoluta, lo cual ha vuelto la hacienda destino
turístico de príncipes y princesas de Arabia y Europa, estrellas de Hollywood y
millonarios de Forbes. Su promoción agrega: ''En la propiedad se
encuentra un acueducto de piedra volcánica, la cual data de 1904 y actualmente
continúa surtiendo agua a la hacienda y a sus extensos jardines de exuberante
vegetación inspirados en la Alhambra de España. La capilla San Antonio, de
arquitectura neoclásica religiosa del siglo XIX, actualmente se utiliza para
fiestas especiales. Este magnífico hotel de sobria elegancia ofrece un atisbo
del espíritu de México en un ambiente íntimo y exclusivo, con una exquisita
gastronomía e impresionante belleza natural".
El creador del resort fue su anterior propietario, ''sir'' Jimmy
Goldsmith, millonario inglés, seguramente excéntrico, como todos los millonarios
ingleses de las novelas.
Y eso, ¿qué tiene que ver con La Yerbabuena y su resistencia? Como dice una
broma local en Comala, la Hacienda San Antonio incluye de todo, menos un volcán
en el jardín. Y La Yerbabuena tiene uno.
Amanresorts es la empresa más rentable del mundo en su ramo. Obtiene unos 75 mil
dólares por cuarto al año. Luego de pertenecer al tailandés Adrian Zacha, hoy la
administra Lee Hing Developement. Son datos irrelevantes para los fines de esta
crónica, pero revelan que, como sea, los dueños son capitalistas extranjeros.
Volviendo a la otra campaña en Colima, vine a Comala porque me dijeron
que acá iban a estar las cámaras de las grandes televisoras privadas y filmarían
todo y a todos, pero seguramente no sacarían nada en sus noticieros. Así que
para ver la reunión había que acudir personalmente. Y me dije: ¿qué tiene de
malo? De por sí es mi trabajo. Pero antes le pregunté su opinión a Juan Rulfo, y
de ultratumba respondió: 'Hay aire y sol, hay nubes. Allá arriba un cielo azul y
detrás de él tal vez haya canciones; tal vez mejores voces... Hay esperanza, en
suma. Hay esperanza para nosotros, contra nuestro pesar'. Y aunque en Pedro
Páramo Comala es distinto, le tomé la palabra y enseguida tomé la de otras
personas de los pueblos nahuas de Suchitlán, Zacualpa e Ixtlahuacán.
Juan Carlos, ejidatario, dijo en la reunión de la otra campaña que
Suchitlán es uno de los ejidos más antiguos del país. De hecho es una de las
comunidades más antiguas: data de 1524. A través del Corett, se han titulado los
solares urbanos de Suchitlán para que los propietarios puedan vender, cosa que
se volvió epidemia, y a quienes no lo aceptan se les persigue hasta con la
cárcel, como a la señora Eugenia, quien fue comisaria ejidal, y desde ese cargo
se opuso a la privatización del pueblo. Entonces la acusaron, infundadamente, de
asesinar a su hermano; la metieron presa. Luego la liberaron, pues no había
pruebas. Pero el comisariado ya había pasado a manos más "propicias".
Una monografía reciente caracteriza a Suchitlán como comunidad de "autogestión
comunitaria minimizada", y dice: "Tradicionalmente el manejo de acciones
comunitarias ha sido a conveniencia de personas o grupos con poder político y
económico que reparten dádivas para acarrear gente a actos populistas. Los
programas de ayuda a los más necesitados llevan fuerte tinte de paternalismo que
aniquila la capacidad de gestión de los favorecidos" (Suchitlán, un
acercamiento holístico, de Francisco Javier Cárdenas Munguía, Universidad de
Colima, 2005).
El estudio agrega que "la cultura de participación no se ha desarrollado en la
región, esto aunado a las condiciones socioeconómicas degradantes por las que ha
pasado el pueblo". La conciencia de participación de los afectados en las
decisiones de carácter comunal no se ha alentado ni siquiera "en la promoción de
la religión católica".
Suchitlán podría desaparecer pronto, reconoce hoy Juan Carlos, hombre que ha
decidido dejar la apatía, al igual que otros, y trata de salvar su pueblo del
embate final del capitalismo. En el municipio de Comala, el turismo es
controlado por cuatro familias pudientes, vinculadas con los gobiernos priístas
de un estado donde se supone que no pasa nada, la vida es tranquila. No
obstante, la maestra Angeles Márquez revela que es el segundo estado mexicano en
violencia sexual contra las mujeres; la homofobia es hábito social y abundan los
problemas de salud. En Manzanillo proliferan pornografía infantil y
narcotráfico.
Otro pueblo nahua de Comala, Zacualpa, está siendo desecado hasta la muerte por
el gobierno, que extrae el agua de Cerro Grande para dotar de líquido a Colima,
Villa de Alvarez y la planta de Coca- Cola en Tecomán. Sometidos a un programa
"de servicios ambientales", los pobladores no pueden disponer de su propia agua
y dependen de "ollas" que colectan agua de lluvia. Y acá no llueve mucho.
Según el científico Sergio Graff, de la Universidad de Guadalajara y promotor de
esta desecación, Zacualpa (así como Lagunitas, Campo Cuatro y Terrero) es una
"fábrica de agua" (concepto alucinante y por demás centralista).
El acto de la otra campaña transcurre con el delegado Zero sentado
en una silla modesta, ante una especie de pupitre en un tronco para que escriba
los testimonios y los planteamientos del centenar de colimenses que se congregan
bajo un toldo de lona. Varias mantas denuncian al banco HSBC, por cancelar las
cuentas que recibían el dinero de las comunidades zapatistas de Chiapas: "HSBC,
el banco racista del mundo", parafrasean la publicidad.
Participan no sólo indígenas y campesinos. También colectivos urbanos,
adherentes individuales a la Sexta, universitarios, artistas y defensores
de derechos humanos. Todos ellos vinieron acá, a Comala, para oponerse a las
múltiples destrucciones del neoliberalismo terminal. No quieren que la vida dé
aquí un golpe seco contra la tierra y se vaya desmoronando como si fuera un
montón de piedras.
Fuente:www.lafogata.org