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Zapatismo
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"La izquierda neoliberal no resolverá los problemas": González Casanova
Critican intelectuales en la Universidad de Guadalajara el sistema político mexicano
Hermann Bellinghausen
La Jornada
Pablo
González Casanova y el subcomandante Marcos, en el auditorio Salvador Allende de
la Universidad de Guadalajara Fotos Víctor Camacho
Esta mañana, en un abarrotado auditorio Salvador Allende de la Universidad de
Guadalajara, se efectuó un mano a mano entre un grupo de reconocidos
intelectuales que han acompañado al zapatismo todos estos años y el
subcomandante Marcos. Contra lo que pudo esperarse en principio, las
participaciones fueron muy distintas entre sí, y a la vez compartieron
entendimiento, inclusive entusiasmo, por la otra campaña, actualmente en
curso.
Entre otras coincidencias, criticaron y condenaron el sistema capitalista en
general y el actual sistema político de México. La reprobación fue unánime, como
fue la idea de que la única salvación posible está en los de abajo, es decir, la
inmensa mayoría de los mexicanos.
Si bien la pregunta inicial era "¿Otra teoría?", y se cuestionaba el papel de
los intelectuales en la transformación del país, o como cómplices del poder y
del sistema, las participaciones abordaron directamente la situación nacional y
el papel de la otra campaña ante el futuro del país. Para abrir la sesión
en que hablarían una veintena de pensadores, el subcomandante Marcos
trajo a colación unas palabras de Elías Contreras, el personaje vivo y muerto de
la novela Muertos incómodos: "La resistencia es detener el destino que
impone el de arriba, justo el tiempo preciso para hacer la fuerza necesaria y
destruir entonces esa desgracia y al que nos la procura.
"Si las policías y ejércitos son los comisarios del buen comportamiento frente
al despojo, la explotación y el racismo -agregó Marcos-, ¿quién cuida del
buen comportamiento en la reflexión intelectual, en el análisis teórico? Si el
sistema jurídico que viste de racional y humana la violenta imposición del
capital tiene jueces, vigilantes, policías y cárceles, ¿cuáles son sus
equivalentes en la cultura en México, en la investigacion y en la academia, en
la producción teórica, el análisis y el debate de ideas?"
Refiriéndose a parte del establishment cultural, expresó: "No hay
diferencia apreciable entre un libro de superación personal y las revistas
Letras Libres, Nexos, Quién y TV y Novelas, ni en la
redacción ni en el precio, ni en el lugar que ocupan en los Sanborns de Carlos
Slim. Si acaso, en que se venden más las dos últimas. En el contenido, todas
ofrecen el espejo imposible de los que arriba son los que son".
Ubicó
a los intelectuales "que navegan dirigiendo discretas o descaradas coqueterías
al sistema. Desde la antesala del poder, haciendo méritos, están en tránsito
hacia arriba. Se ponen en las banquetas con un letrero que reza: 'se hacen
discursos, se justifican programas gubernamentales, se amenizan fiestas'".
Pablo González Casanova caracterizó la situación de manera muy abarcadora, y
dijo que este es "un sistema de luchas electorales distraccionistas, con
candidatos que se fotografían como actores de cine y otros que hacen gestos
bravucones y paternalistas con ofertas de que sí cumplirán, sin aclarar bien qué
cumplirán, y sin la menor intención de cambiar nada que afecte el actual modelo
de dominación y acumulación capitalista".
Un sistema de gobierno, añadió, "en el que todos los congresistas o la mayoría
necesaria vota contra los derechos de los pueblos indios, por la entrega de la
televisión, la radio y las comunicaciones a Televisa y otras grandes compañías,
y que al mismo tiempo premia a los propietarios de las minas y asociados
concediéndoles el gas butano, que por su irresponsabilidad criminal mató a
decenas de mineros.
"Una Suprema Corte de Justicia que de antemano juzga a favor de los patrones y
de sus funcionarios públicos y privados, quienes sólo son acusados de cometer
delitos cuando en algo rompen el pacto neoliberal. Un Presidente que declara de
viva voz que a su cargo está 'un gobierno de los empresarios, con los
empresarios y para los empresarios', y que ésa es la más notable verdad que ha
dicho a lo largo de toda su gestión."
Resumiendo lo que la otra campaña ha develado en su recorrido por medio
México, González Casanova enumeró "un programa depredador que ha hecho de la
megacorrupción, el narcocapitalismo, el capitalismo de casino, la base de
la destrucción del tejido nacional y social, y del enriquecimiento súbito de una
serie de multimillonarios que ocupan lugares de excelencia a escala mundial y
que se han enriquecido al ritmo de la privatización de las empresas y los bienes
públicos, de la ocupación 'por el libre comercio' de las tierras y los
territorios costeros, rurales, urbanos; de la desnacionalización velada y
abierta de la planta industrial, de los transportes, las comunicaciones, las
carreteras, los silos, los mercados, los puertos y aeropuertos, las aduanas, así
como los recursos energéticos, del suelo y el subsuelo, de los mares, lagos,
ríos, fuentes de agua y espacios del aire.
"Un sistema de gerentes para la crisis de las empresas públicas y sociales, al
que suceda otro de gerentes civiles y militares de la crisis del capitalismo
salvaje en México. En fin, una moral pública destrozada pero a la que sucede
otra que se crece al castigo, a la que no va a detener nada ni nadie ni en
México ni en el mundo, hagan lo que hagan el imperialismo y el capitalismo por
sobrevivir con políticas neofascistas en que sus líderes se han quedado al
desnudo, carentes de credibilidad cuando abren la boca para defender la
democracia y los derechos humanos, mientas muestran día a día ser sus más
abiertos enemigos."
Más adelante, González Casanova hizo una caracterización de "todos esos jóvenes
excluidos y muchos más que no pueden aceptar la lógica del voto útil ni
la del mal menor o del menos malo de la izquierda neoliberal, de
la centroizquierda con neoliberalismo social, pues la mejor de las opciones, si
la hay como persona y formación político-social, no presenta la menor
posibilidad (históricamente comprobada) de resolver los problemas de los
excluidos, es decir, de las cuatro quintas partes del pueblo mexicano".
En un repertorio que incluyó a Paulina Fernández Christlieb, Raúl Páramo, Ana
Esther Ceceña, Francisco Pineda, Jorge Regalado, Carlos Aguirre Rojas, Jorge
Alonso, Fernanda Navarro, Héctor de la Cueva, Sergio Rodríguez Lazcano y otros
intelectuales afines al zapatismo, moderados por Miguel Alvarez, el historiador
Andrés Aubry asentó: "La producción de conocimientos no nace solamente del
análisis y del saber, sino también de la acción, de la lucha. La calle, la
cárcel, el monte, una huelga, las barricadas de todos los tiempos, la
resistencia y la rebeldía en contexto represor, también son cognitivos".
Siguiendo el pensamiento de Fernand Braudel e Immanuel Wallerstein, y la noción
de los "tres pisos", Aubry expresó: "Desgraciadamente, todos los movimientos
antisistémicos se equivocaron de piso: se quisieron subir al piso estatal, es
decir, tomar el poder para cambiar los otros dos. Allí los agarró el sistema
interestatal, ofreciéndoles la distracción del ejercicio del poder para
supuestamente transformar los otros dos pisos. Nunca lo lograron, tan sólo
controlaron sus clases peligrosas y, por tanto, legitimaron el Estado, es decir,
el sistema, sin transformar a la sociedad que los encaramó en la silla del
poder".
En referencia a los zapatistas y la otra campaña, afirmó que "por primera
vez en la historia moderna no se equivocaron de piso: ambas escogieron el piso
de abajo, 'la gente humilde y sencilla'. No les importa el Estado, como muestran
las juntas de buen gobierno (JBG), que han instaurado un poder que no es el
poder del Estado, sino la devolución del poder a los de abajo, en donde 'todos
fuimos gobierno', hasta por turno, para evitar privilegios o una posible
corrupción".
Adriana López Monjardín señaló que las opciones de alternancia que se dicen de
izquierda, lo que se proponen es "hacer gobernable lo invivible", en referencia
a las condiciones reales de vida de la mayoría de la gente.
Para Luis Hernández Navarro, la otra campaña comprende "una franja de la
nación real, cuya existencia no es registrada en las versiones oficiales sobre
nuestra realidad. Una porción del país de la que la mayoría de los políticos se
acuerda sólo cuando hay elecciones.
"Y esa enorme porción del país expulsada de los beneficios del desarrollo y de
la representación política genuina, está llegando a una situación límite. Una
gran distancia separa al mundo de la política formal de partes cada vez más
importantes de la sociedad mexicana. El deterioro de la clase política es
severo. Los partidos representan cada vez menos las nuevas categorías sociales
que están surgiendo en México."
En un trabajo enviado desde España, Marcos Roitman consideró que "rebeldía y
democracia se unen en la otra campaña y abren la puerta a pensar la
democracia desde los valores éticos y de compromiso con la defensa de la
humanidad. Son parte de un proyecto transformador. Su valor estratégico
convierte su propuesta en debate de futuro. Desconocerlo, ignorarlo o
despreciarlo es realizar una acción inquisitorial propia de quienes tienen miedo
del debate democrático".
Para Gilberto López y Rivas, "la democracia autonomista se fundamenta en una
construcción de poder y ciudadanía desde abajo". Pensando en la experiencia
zapatista, los municipios autónomos y las JBG, "tan similares a los gobiernos
consejistas, es significativo que Rosa Luxemburgo hiciera una defensa de las
culturas originarias indicando que ellas tienen mucho que enseñar por sus
tendencias colectivistas".
A punto de concluir el acto, irrumpieron unas 30 trabajadoras sexuales, muchas
de ellas cubriéndose el rostro, que reivindicaban sus derechos y acusaban al
gobierno estatal y a la policía de abusos. Subieron al estrado, rodearon a
Marcos y tomaron el micrófono que acababan de soltar los intelectuales.
"Este país está hecho de mierda, de esos políticos que no sirven para nada",
dijo una. Las saludó una cerrada ovación.
Fuente:www.lafogata.org