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Zapatismo
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Palabras de la Comisión Sexta en el Mitin frente a la Embajada Norteamericana
1 de mayo de 2006.
EJERCITO ZAPATISTA DE LIBERACION NACIONAL
MEXICO
Comisión Sexta
A los compañeros y compañeras de la Otra Campaña
A los trabajadores y trabajadoras migrantes que luchan por sus derechos en
Estados Unidos
Al pueblo norteamericano
Reciban los saludos de los hombres, mujeres, niños y ancianos del Ejército
Zapatista de Liberación Nacional, organización que es parte de la Otra Campaña
en México y en los Estados Unidos de América.
Estamos aquí, frente a la representación diplomática del gobierno de George W.
Bush, mas no del pueblo norteamericano.
La oficina en México del mal gobierno de Estados Unidos que ha sembrado la
muerte y la destrucción en todo el planeta.
La oficina que representa la codicia que los grandes capitales norteamericanos
tienen sobre el suelo y el cielo mexicanos.
La oficina desde la cual se deciden los asuntos fundamentales del gobierno
mexicano, el encabezado por el Partido Acción Nacional y ese gerente venido a
menos que se llama Vicente Fox.
El gobierno con el que coinciden los demás partidos políticos: PRI, PRD, PT,
Convergencia, PANAL y Verde Ecologista; a la hora de definir vasallos del
capital extranjero.
El templo ante el que se inclinan los políticos mexicanos de arriba. La moderna
iglesia neoliberal que, desde las oficinas de las multinacionales, dirige la
religión que profesan los que arriba son los que son: la religión de la máxima
ganancia y a cualquier costo.
La oficina que dirige a los poderes ejecutivo, legislativo y judicial en México.
La oficina del gobierno que, en unos pocos años, ha conseguido que la bandera
norteamericana sea, para la mayoría de habitantes de este planeta, el símbolo de
la arbitrariedad, el despojo, el autoritarismo, la destrucción, la humillación,
el desprecio, la muerte.
El gobierno que ha logrado que las estrellas que simbolizan los estados de la
Unión Americana se conviertan en los signos monetarios que pretenden implantarse
con guerras de conquista en todo el planeta.
El gobierno que convirtió la tragedia de los atentados del 11 de septiembre de
2001 en una coartada para invadir con sus ejércitos las tierras iraquíes, y que
ahora pretende orillar al mundo entero a la hecatombe de una guerra nuclear
amenazando a Irán, Corea del Norte, Cuba, Venezuela.
La oficina que representa al gobierno que ha concitado en contra suya la rabia
de los pueblos latinoamericanos.
El gobierno que mantiene un bloqueo ilegal, legítimo e inhumano en contra del
heroico pueblo cubano.
El gobierno que pretende tener injerencia directa en las decisiones soberanas de
los pueblos de América Latina, particularmente del pueblo venezolano.
Estamos aquí, junto con mexicanos y mexicanas de diferentes organizaciones,
grupos, colectivos, familias e individuos, para mandar dos mensajes como
zapatistas, como indígenas mexicanos y mexicanas rebeldes y dignos.
Dos mensajes que esperamos lleguen a sus respectivos destinatarios en la Unión
Americana.
El primer y más importante mensaje es para quienes son como nosotros, como
nosotras.
Para los hombres y mujeres que han tenido que emigrar hacia el norte revuelto y
brutal, buscando las monedas que el sistema capitalista impuesto en sus tierras
latinoamericanas les niega en un trabajo digno.
Para quienes, siendo latinos, viven no sólo bajo la explotación; también bajo el
desprecio racista del gobierno que ahora pretende ignorar que esa nación, la
llamada Estados Unidos de América, nació por y con migrantes de todo el mundo.
Para los mexicanos y mexicanas, indígenas y mestizos, que tuvieron que dejar
atrás su familia, su raíz histórica y cultural, su comunidad, su patria, por
razón de que este sistema, y quien lo gobierna, son incapaces de garantizar una
vida digna a la inmensa mayoría de la población.
Para los mexicanos y mexicanas, chicanos y chicanas, que viven, trabajan y
luchan, sin perder la memoria, al norte del río Bravo.
Para quienes arriesgaron todo, especialmente la vida, para poder conseguir algo
que ayudara a quienes tienen su misma sangre, color y raíz y se quedaron en esta
pesadilla para los de abajo que se llama República Mexicana.
Para quienes acá eran nombrados con los motes con los que el poderoso designa el
asco que le provoca la existencia de los que abajo somos los que somos: nacas,
indias, piojosas, sucias, feas, malas.
Para quienes allá, en la supuesta nación de las libertades, la democracia y la
justicias sin distinciones, son llamados con los equivalentes racistas:
frijoleros, brownies, aliens.
Compañeras, compañeros migrantes:
Bien lo sabemos que la ley propuesta por el senador fascista Sensenbrenner ha
convertido en crimen el trabajo de los migrantes latinos en la Unión Americana.
Esta ley pretende declarar a los millones de migrantes indocumentados en
delincuentes, y ocultar así que el responsable del deterioro de las condiciones
de vida del pueblo norteamericano no es quien llega de otro país para trabajar;
sino que el verdadero criminal es el sistema capitalista que, desde el imperio
de las barras y las turbias estrellas, se impone a sangre y fuego a los
trabajadores y trabajadoras del mundo entero, incluida Norteamérica.
El elevar a rango de ley este racismo ha provocado que cientos de miles de
trabajadores y trabajadores indocumentados se movilicen por medios civiles y
pacíficos.
Como en nuestro país, su movilización ha querido ser aprovechada en beneficio
propio por los políticos de arriba, quienes, espantados por la legitimidad de su
justa causa, ahora amenazan con enfrentar con la represión la indignación de
miles, cientos de miles, millones.
Allá arriba y a la derecha, en la Casa Blanca y en el Capitolio, se apresuran
para aprobar un paquete de leyes que permita la legalización de un reducido
número de trabajadores y trabajadoras migrantes, a cambio de expulsar
violentamente a la gran mayoría.
Y, como parte de ese paquete legal, se pretende el aumento del número de agentes
de la Patrulla Fronteriza, de la "Migra", levantar un muro fronterizo de 12
kilómetros y la construcción de 10 nuevas prisiones para indocumentados.
También se contempla aumentar el condicionamiento para la legalización de
indocumentados: aprender inglés, pagar una multa de 2 mil dólares y hacer el
servicio militar obligatorio, con lo cual muchos de los ahora indocumentados
serán llevados a morir a Irak o en Afganistán; y, próximamente, en Irán y en
Corea del Norte, peleando las guerras de los señores del dinero en contra de
pueblos pobres.
Estas leyes darían luz verde, al menos, a la expulsión de todos los
indocumentados que hayan llegado a los Estados Unidos del 2004 para acá: cerca
de 2 millones, de los cuales un millón 200 mil serían mexicanos y mexicanas.
La lucha de los trabajadores indocumentados en Estados Unidos, en particular los
de origen mexicano, es totalmente justa y al mismo tiempo devela el carácter
hipócrita del capitalismo, nuestro enemigo.
Los profetas del libre mercado se detienen horrorizados ante el libre tránsito
de personas, es decir de trabajadores. Pero en cambio promueven la caída de los
aranceles, la apertura de los mercados nacionales para sus mercancías, el libre
flujo para sus capitales, la libre repatriación de sus ganancias. Todo eso, pero
de ninguna manera aceptan el libre tránsito de ciudadanos.
Compañeros y compañeras migrantres en Estados Unidos:
Como indígenas, hombres, mujeres, niños y ancianos, como zapatistas del EZLN,
apoyamos su justa lucha.
Como zapatistas nos sumamos al boicot en contra de todos los productos
norteamericanos que circulan en tierras mexicanas.
Y como zapatistas del EZLN, en México llamamos al pueblo mexicano y a todos los
adherentes de la Otra Campaña a apoyar el boicot en contra de todos los
productos norteamericanos.
El EZLN llama especialmente al pueblo norteamericano que se movilizó en apoyo a
la lucha de las comunidades indígenas zapatistas a partir de 1994, a los que se
movilizaron en contra de la guerra en Irak, a los herederos de Emma Goldman, de
John Reed, de Ethel y Julius Rosemberg, de Malcom X, de Martin Luther King, de
Mummia, de Leonard Peltier a los pueblos indios de Norteamérica con quienes nos
unen lazos de dolor y rebeldía, y a toda la comunidad chicana a apoyar esta
justa lucha de los trabajadores indocumentados.
Y queremos decirles a nuestros hermanos y hermanas que luchan del otro lado, al
norte del río Bravo, que nosotros, nosotras, quienes somos y hacemos ésta, la
otra campaña, estamos luchando por que en nuestros suelos y bajo nuestros cielos
haya para todos vivienda, tierra, trabajo, alimentación, salud, educación,
justicia, democracia, independencia, información, cultura, libertad, respeto a
los derechos y la cultura indígenas, y paz.
Estamos luchando por Otro México.
Uno que no obligue a sus trabajadores y trabajadoras a dejarlo todo para ir al
extranjero en busca de la vida que acá es ahora imposible.
Un México libre, justo y democrático.
Un México para la gente que es como ustedes, como nosotros, nosotras, humilde y
sencilla.
Un México mejor.
¡Salud migrantes que luchan en las entrañas del monstruo!
¡Salud a la lucha por la libertad y la justicia en Norteamérica!
Vale. Salud y que la historia común que nos une y alimenta cruce la frontera
asesina que nos divide.
Desde la Otra Ciudad de México y frente a la Embajada Yanqui.
Subcomandante Insurgente Marcos
México, 1 de mayo de 2006.
P.D. Hemos dicho, al inicio de esta carta pública, que pretendíamos con ella
hacer llegar dos mensajes. El segundo es para el gobierno de George W. Bush,
esperando que alguien lo pueda traducir en términos en los que su corta, muy
corta inteligencia, pueda entender: avisamos que acá en México ya hay otra cosa,
otro camino, uno que estamos construyendo cientos de miles de mexicanos y
mexicanas de abajo y de la izquierda.
Este movimiento nacional habrá de derrocar a los malos gobiernos que en nuestro
país que prostituyen nuestra soberanía como nación independiente.
Eso, pero no sólo eso.
También habremos de expulsar de nuestros suelos a los ricos y poderosos que han
convertido en mercancías no sólo a las personas, también la naturaleza, nuestras
tierras, nuestras aguas, nuestros bosques, nuestra biodiversidad, nuestra
historia, nuestra cultura.
Expulsaremos a quienes están conquistando nuestra Patria. Expulsaremos de México
a los grandes capitalistas, incluyendo, por supuesto, a los capitalistas
norteamericanos.
En nuestros cielos no ondeará la bandera de las barras y las turbias estrellas.
En nuestros cielos habrá de ondear de nuevo, con dignidad, el pendón tricolor
con el águila posada en un nopal y luchando contra una serpiente.
Vale de nuevo. Nada de salud y, ni modos, hay que empezar a empacar.
Por las y los zapatistas.
Subcomandante Insurgente Marcos
Fuente:www.lafogata.org